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Edwards, Vial, Moreno y otros apellidos que se repiten en el polémico pasatiempo

El rodeo: la práctica que vuelve locos a muchos empresarios y políticos chilenos

por 14 septiembre, 2016

El rodeo: la práctica que vuelve locos a muchos empresarios y políticos chilenos
La actividad lleva 54 años reconocida como deporte y congrega a detractores y adeptos. De estos últimos, sus dirigentes estiman que son más de 40 mil los chilenos que lo realizan. A la cabeza de los directorios de las federaciones se encuentran, unidos por el amor a la medialuna, poderosos hombres de negocios y políticos que por décadas han estado ligados, personal y familiarmente, al rodeo y la crianza de caballos.
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Agustín Edwards Eastman, el dueño de El Mercurio, viaja cada fin de semana a su fundo La Compañía, en la Región de O'Higgins. A sus 89 años ya no siempre monta, porque le cuesta subirse y aún más bajarse del Conjuro, el caballo de color mulato más manso que tienen allí.

Su primer caballo fue el Estribillo. Prácticamente todos los del criadero descienden de él. Vivió hasta los 33 años y hoy tiene su tumba en el lugar: una sobria placa de cemento con su nombre, además de la fecha y el lugar en que nació y murió.

Edwards Eastman posee alrededor de 150 caballos en su fundo en Futrono (X Región) y tiene 28 en Graneros. Estos últimos son los más jóvenes, que los “trabajan” para amansarlos y enseñarles a correr. Porque los equinos de raza chilena tienen la particularidad de que corren de lado.

La mantención de un caballo en estas condiciones ronda los 150 mil pesos al mes. Se les dan vitaminas y suplementos importados desde Estados Unidos, a diario se les limpia el pelaje y se les cepilla. Además, se les pone un suavizante especial para desenredar cola y pelo. En cada pesebrera se les cambia la viruta del suelo todos los días y tienen bebederos automáticos, sales minerales y alfalfa. También están protegidos en caso de incendio. Hay sensores instalados en las vigas de las pesebreras.

En el criadero de Graneros trabajan ocho personas, entre veterinarios, peticeros o cuidadores, arregladores y jinetes. Eduardo Tamayo, jinete del criadero e hijo de quien ha sido el campeón nacional de rodeo en siete ocasiones, recuerda que de pequeño veía a Edwards Eastman correr a caballo, pero siempre en la medialuna de “la casa”. Él tampoco compite a nivel profesional, porque asegura “que no es nada fácil”. Cree que, si no fuera por “don Agustín”, el rodeo no estaría en el nivel que está hoy.

El cuestionado deporte

Desde que el alcalde de Recoleta, Daniel Jadue (PC), prohibió el rodeo en su comuna, se desató la disputa por el deporte –establecido como tal en 1962– entre alcaldes, figuras políticas y organizaciones sociales.

En la decisión de impedir cualquier actividad deportiva o recreativa que someta a animales a violencia o estrés, le siguió su par de Ñuñoa, Andrés Zarhi (RN). Como respuesta mediática, los alcaldes de Melipilla (ex PPD), Paine (RN), Colina (UDI), Lampa (RN) y Pirque (RN) –todas comunas con alta presencia de clubes de rodeo– se apresuraron en hacer un llamado para “apoyar el deporte nacional”.

También el senador Guido Girardi (PPD) anunció medidas para regular las actividades recreativas en que participen animales. Como contraparte en la contienda, la bancada de diputados UDI presentó el jueves pasado un proyecto de ley para instaurar el Día Nacional del Rodeo. Para reforzar la idea del proyecto, Pedro Pablo Álvarez Salamanca (UDI), Ramón Barros (ex UDI) y José Pérez (PRSD) llegaron al Congreso vestidos de huasos, con poncho y chupalla.

La discusión siguió con invitados debatiendo por televisión. El primer fin de semana de septiembre fue recibido con marchas en contra del rodeo en 10 ciudades del país.

En los últimos años, las familias ligadas al rodeo y que han ganado competencias son los Tamayo, Loaiza, Meza, Pozo y González. Es común que quienes están en la Federación del Rodeo Chileno también sean parte de la Federación de Criadores de Caballos Chilenos. Los Edwards, Cruz, Moreno, Pozo, Vial, Zunino y Walker son algunos reconocidos criadores de caballos criollos. Estos últimos, apellidos de renombre en el empresariado y en la esfera política, se reúnen en lujosos hoteles –como el NH Collection Plaza Santiago, el Monticello o el Radisson Royal Santiago– y usan las páginas de El Mercurio para dar cuenta de sus actividades relacionadas con el rodeo.

En la antesala de las Fiestas Patrias, la agenda de las federaciones de rodeo está copada de reuniones y preparativos. Les preocupa su imagen en estas fechas, pero no temen su prohibición: afirman que es una práctica transversal que más de 40 mil personas practican y que tiene presencia en el 92% de las comunas del país.

Parte de sus defensores son parte de lo más granado del mundo empresarial chileno.

Los que llevan las riendas

De las seis federaciones de rodeo que hay en el país, las dos más grandes y que tienen más socios son la Federación del Rodeo Chileno (Ferochi) y la Federación Nacional de Rodeo y Clubes de Huasos (Fenaro), con 10 mil y 9 mil socios respectivamente, según sus propios presidentes.

En total, sus representantes aseguran que son 26 mil socios en todo Chile. “Probablemente representan más inscritos que Colo Colo o Universidad de Chile”, comenta uno de los afiliados. Lo cierto es que la cifra es mayor en el fútbol: la “U” tiene 12 mil abonados, mientras que Colo Colo llega a los 42 mil socios, es decir, suman más del doble que el rodeo.

La Federación más grande y antigua –que se creó apenas se estableció el rodeo como deporte en 1962– es la Ferochi. Allí se dice que está “la gente pudiente”. Tiene presencia en todo el territorio, con 42 asociaciones de Arica a Magallanes, y organizan unos 500 rodeos por año. Para ser socio la cuota es de $80 mil al año.

El presidente del directorio de la Federación del Rodeo Chileno es Cristián Moreno Benavente, quien es socio del Grupo Educacional Cepech y presidente de IP Chile. Entre sus directores están Juan Pablo Mayol Bouchon, hermano del ex ministro de Agricultura de Sebastián Piñera; Jorge Gómez Díaz, ex vicepresidente de Operaciones Centro Sur de Codelco y actual presidente ejecutivo de la minera Collahuasi; Cristián Leiva Castillo, dueño de la cadena de supermercados La Fama; y el empresario y presidente de la Asociación de Agricultores de Los Andes, Víctor Catán Dabike.

Por otra parte, la Fenaro es más modesta. Con 27 años de existencia, cuenta con 39 asociaciones de Arica a Los Ángeles y realizan 350 rodeos por año. Para ser socio, se debe conocer el reglamento y pagar un carnet de $20 mil pesos, más un seguro de $30 mil anuales. Miguel Mallea, su presidente, cuenta que “son más limitados en el campo de las finanzas” y que no compiten al mismo nivel que la Federación del Rodeo Chileno.

En lo que más gasta plata esta federación, a la hora de organizar encuentros, es en los novillos. Los arriendan a un costo aproximado de $70 mil cada uno. En un rodeo común, corren entre 150 a 200, por lo que para cada instancia, solo en novillos, se invierten entre 10 y 15 millones. “Se mueve mucha plata en el rodeo”, acota el presidente de la Fenaro.

En cambio, la Ferochi tiene sus propios novillos, que los crían en un predio en Valdivia y los llevan a los clasificatorios y a la final nacional en Rancagua, donde corren unos 800 a 900 animales. Luego se terminan de engordar en Talca, para venderse en septiembre, cuando es el peak del consumo y la carne es más cara.

En esta Federación tienen como requisito que los caballos que compiten en sus rodeos estén inscritos. Esto quiere decir que el caballo criollo –de raza chilena– esté en el registro del Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), “al que solo pueden incorporarse animales que descienden de otros ya inscritos”.

El procedimiento es así: se debe notificar el nacimiento, van inspectores a visitar el criadero, filiar al caballo, tomarle fotografías, ponerle microchip de identificación y una muestra de pelos para certificar sus genes. Un caballo de esta raza puede llegar a costar hasta 20 millones de pesos. Ya maduro y entrenado, a los siete u ocho años, puede costar sobre los 100.

El presidente de la Federación del Rodeo Chileno, Cristián Moreno, niega que esto sea una limitante para que solo una élite participe del rodeo, ya que dice que la gente se las arregla igual. Que tienen el caballo en su patio, que entre dos se van a medias con los gastos o le piden las visitas veterinarias a algún amigo del rubro.

En los últimos años, las familias ligadas al rodeo y que han ganado competencias son los Tamayo, Loaiza, Meza, Pozo y González. Es común que quienes están en la Federación del Rodeo Chileno también sean parte de la Federación de Criadores de Caballos Chilenos. Los Edwards, Cruz, Moreno, Pozo, Vial, Zunino y Walker son algunos reconocidos criadores de caballos criollos.

Estos últimos, apellidos de renombre en el empresariado y en la esfera política, se reúnen en lujosos hoteles –como el NH Collection Plaza Santiago, el Monticello o el Radisson Royal Santiago– y usan las páginas de El Mercurio para dar cuenta de sus actividades relacionadas con el rodeo.

Por ejemplo, en 2013, el Consejo Superior de la Federación de Criadores de Caballos Chilenos se reunió en el Hotel Termas El Corazón, en Los Andes. Durante el encuentro se agradeció la difusión a la Revista Campo de El Mercurio, se expuso sobre técnicas de reproducción, se habló sobre el Museo de la Chilenidad –iniciativa conjunta con la Municipalidad de Las Condes– y se expusieron las mociones de las asociaciones. La de Coquimbo solicitó que las fotos de los caballos sean “con una jáquima de cuero chilena bien puesta”.

También el año pasado se firmó un convenio en Graneros entre el comandante en Jefe del Ejército, el general Humberto Oviedo, y Agustín Edwards Eastman, el presidente honorario de la Federación.

Los criaderos “famosos”

El más connotado criador es Agustín Edwards Eastman. El dueño de la cadena de medios de comunicación El Mercurio S.A.P., actualmente es presidente honorario del directorio de la Federación de Criadores y ha formado parte de él desde 1998. Su criadero, el Santa Isabel, se encuentra en Futrono, en la Región de Los Ríos. Los caballos más jóvenes los tiene en su fundo en Graneros.

Su familia comenzó con la crianza en 1882. Cada uno de sus caballos tiene nombre. Han pasado por el criadero Estribillo, Comunista, Muñequita, Ingrato, Tramposa, Fiestera, El Maní, Cobradora, Cachita y Escorpión, entre otros. Los nombres los elige la esposa de Edwards Eastman, “la señora Malú”, y los trabajadores del criadero.

El propietario del criadero Las Callanas es Gonzalo Vial Concha. El hijo del controlador de Agrosuper es dueño de Graneles del Sur y un duro defensor del rodeo amateur. En el mundo de los negocios, el empresario se ha visto envuelto en el escándalo del caso Caval, donde se querelló por el “engaño” de Natalia Compagnon y Mauricio Valero.

El criadero de Vial en la Región de Los Lagos es uno de los más exclusivos. Tanto, que la princesa de Jordania, Haya Bint Al Hussein –casada con uno de los hombres más ricos del mundo–, lo visitó en 2008 y le fueron obsequiados dos ejemplares.

Alfredo Moreno Charme es el creador del criadero Las Palmas de Peñaflor, en Molina. Sus vínculos políticos y económicos son transversales: es el ex canciller de Sebastián Piñera y estrecho asesor de Agustín Edwards E., ex presidente de la Teletón y miembro del directorio de dicha entidad, vicepresidente de las empresas Banmédica y presidente del directorio de las Empresas Penta, por lo que sus lazos se extienden también a Imaginacción, la empresa del lobbista Enrique Correa. Es cercano al presidente de la Asociación de AFP, Rodrigo Pérez Mackenna, ya que fueron compañeros en la UC y es primo hermano del Fiscal Nacional Jorge Abbott.

La Escuadra Ecuestre Palmas de Peñaflor ha realizado numerosas presentaciones internacionales. Junto a sus caballos acompañaron los 60 años de reinado y el cumpleaños 90 de la reina Isabel II de Inglaterra. Asimismo, tanto Bachelet como Piñera lucieron el número ecuestre ante mandatarios extranjeros. El fin de semana antepasado también hicieron lo suyo en el parque Bicentenario en Vitacura.

El fallecido patriarca de la familia Zunino, Ítalo Zunino Muratori (DC), fue presidente de la Federación del Rodeo Chileno y director de la Federación de Criadores. Su criadero, Agua de los Campos y Maquena, está ubicado en Los Ángeles. Uno de sus caballos regalones fue Malulo, que –según Economía y Negocios– se lo quisieron comprar en $200 millones desde Brasil.

Fue alcalde de Los Ángeles en los 70 y precandidato a senador en 1997. También era cercano al ex Presidente Aylwin: fue su embajador en Japón hasta diciembre de 1991 y más tarde se hizo cargo de la carbonera estatal Enacar.

El directorio de la Federación de Criadores de Caballos Chilenos está encabezado por el abogado Luis Iván Muñoz, socio del estudio Muñoz & Río y cercano a Verónica Espinoza, la ex pareja del empresario Gerardo Rocha. Le sigue en la vicepresidencia Sergio Covarrubias Vergara (RN). Entre los directores están Carlos Souper Urra, vicepresidente de la Frutícola Viconto S.A. y que firmó en apoyo del sacerdote John O’Reilly; y Luis Valentín Ferrada (RN), el abogado del brigadier Miguel Krassnoff y de otros ex militares.

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