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Se lanzó en Argentina una nueva versión de Latinobarómetro

Marta Lagos: “La campaña presidencial lo único que hace es poner un arbolito de pascua con políticas públicas”

por 27 octubre, 2017

Marta Lagos: “La campaña presidencial lo único que hace es poner un arbolito de pascua con políticas públicas”
La directora de Chile MORI analiza el nuevo informe Latinobarómetro, el cual entrega una serie de datos que defienden la tesis de que en Chile, al igual como en otros países del continente, la democracia está en declive (sólo un 5% de los ciudadanos, por ejemplo, cree que dicha forma de gobierno existe con plenitud). Asimismo, se refiere a la crisis de la participación, de cara a la próxima elección electoral. “No hay ningún dato de Chile, ninguno, que te diga que alguno de los candidatos son capaces de revertir la baja de participación electoral. Porque la actitud hacia el poder político, es de que los políticos trabajan para ellos, por lo que vamos a tener una cantidad muy contundente, de 8 millones de chilenos que no irán a las urnas”, afirma.
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Disconformes con la democracia. Baja confianza en los partidos políticos. Alta percepción de la corrupción. Fuerte preocupación por la violencia intrafamiliar. Estas son algunas de las imágenes que entrega el estudio Latinobarómetro 2017, cuyo objetivo es contribuir al diseño y evaluación de políticas públicas en materia de integración y comercio.

En las primeras páginas del informe, se concluye que en América Latina existe un declive de la democracia (de hecho, sólo un 5% de los ciudadanos cree que dicha forma de gobierno existe con plenitud y la satisfacción con ella cayó por cuarta vez consecutiva de 34% en 2016, a 30% en 2017).

Luego, agrega que el ciclo de estas siete elecciones 2017-2018, “se ubica en un mundo donde surge como problema mundial la migración, el incipiente nacimiento y consolidación de la extrema derecha, y el discurso de la potencia mundial más relevante para la región, de EEUU, que entrega un mensaje de introspección, no amigable a la migración y con un creciente abandono de las causas globales. Un discurso que se difunde y refuerza también esas posiciones en otras partes del mundo, incluyendo América Latina. Ello aparejado con el bajo ciclo económico produce cambios significativos en el comportamiento electoral de la región”.

En el caso de Chile, se afirma que el tema central es la pérdida de participación electoral de 35 puntos porcentuales, más de tres veces el promedio de la región como quedó consignado en el informe Latinobarómetro 2016. “Esta elección 2017 podría producir una recuperación en la participación electoral, ya que es la primera elección con un nuevo sistema electoral proporcional, nuevas leyes de competencia para combatir la corrupción, nueva institucionalidad electoral. El nivel de desencanto de la política, sin embargo, hace posible que exista también escepticismo sobre esta posible recuperación, estando abierta la posibilidad de una confirmación de la tendencia a la baja en la participación electoral”, consigna el informe.

En entrevista con El Mostrador, la directora ejecutiva del estudio, Marta Lagos, analiza extensamente la salud de la democracia en Chile, argumentando que “lo que vemos es que a partir del  2010 se produce un quiebre de alguna naturaleza, empiezan las protestas, pero junto con eso, empieza el declive de todas estas variables que indicaban que América Latina había ido avanzando en la consolidación de las democracias”.

-Con muchos datos que abarcan los contornos de la democracia, se concluye que hay un declive de ésta. ¿Se espera que este fenómeno siga en ascenso o que se mantenga controlado?

-Aquí, lo que vemos es que a partir del  2010 se produce un quiebre de alguna naturaleza, empiezan las protestas, pero junto con eso, empieza el declive de todas estas variables que indicaban que América Latina había ido avanzando en la consolidación de las democracias, en mejores economías, gobiernos, en que los pueblos estaban más contentos; pero a partir del 2010 empieza un derrumbe, donde vamos en el sexto año consecutivo en varias variables, disminuyendo, entonces la pregunta es qué hicimos tan mal, en cómo es posible que ningún gobierno de ningún país ha sido capaz de revertir ese quiebre que se produce a partir del 2010. En el caso chileno vimos que por primera vez se cae la aprobación de gobierno, por primera vez en transición, con el gobierno de Piñera, quien fue quien inaugura la baja en aprobación.

-¿Cuál sería, entonces, la pregunta clave?

-La pregunta es, ¿va a volver la aprobación de gobierno alguna vez a ser lo que fue antes del 2010? Yo creo que no. Yo creo que los pueblos cambiaron en sus lógicas: hoy no juegan a la izquierda o a la derecha como solía ser, hoy hay un pragmatismo político atomizado donde los partidos dejaron de funcionar, donde la atomización de los sistemas políticos están invadiendo en toda la región y donde finalmente la gente elige a personas. En esta elección presidencial estos datos de América Latina y de Chile confirman que vamos a tener un cruce de votos excepcional, que no hemos visto en ninguna otra ocasión.

-Es decir, ¿que la gente no vota por un pacto?

-Claro, que no votan por un partido: votan por una persona, así que la mezcla que puede tener un votante va a ser completamente incomprensible desde el punto de vista ideológico. La gente elegirá personas que ellos consideren íntegros, no corruptos, que apoyen los elementos que a ellos les interesa, y eso puede ser terriblemente heterogéneo. Los actores políticos relevantes del pasado, en América Latina, perdieron peso, y el elector está dispersando las mayorías, está cambiando el curso de los acontecimientos, basta con mirar a Argentina que por primera vez, en mi tiempo de vida, tiene una mayoría no peronista, esto no es menor, no es un problema de izquierda-derecha, es mucho más que eso. El punto es que, para ponerlo en buen castellano, al elector le importa la nada misma cuál es color político de quien gobierna. Los partidos terminaron destruyendo la potencia de las ideologías, y lo que terminó por destruir la potencia de las ideologías, fue la corrupción. La izquierda perdió su autoridad moral con la corrupción. Lo que perdió a la izquierda fue la corrupción. Mucho más que luchar contra la corrupción, en América Latina lo que ha sucedido es que la corrupción se ha instalado como uno de los problemas principales, y Brasil lo lidera con un 31%, mientras Chile con un 12%.

-Cuando hablan de una disociación entre el mundo de la economía y el mundo político, ¿qué significa en la práctica? Ustedes en su informe dicen que entre 1995 y 2017 ha aumentado de 46% a 54% los latinoamericanos que dicen que el ingreso les alcanza para llegar a fin de mes.,

-Aquí ha habido un individualismo galopante, que se produce con el materialismo, con el aumento de ingreso, con la formación de la clase media. Hay gente que se ha beneficiado del desarrollo, pero de manera bipolar, porque los que no se beneficiaron del desarrollo están estancados donde estaban, por eso digo que hay una disociación entre el desarrollo de la democracia y el desarrollo de la economía. La economía tiene piloto automático y va para un lado, nadie la va a parar, a pesar de que Piñera dice que se paró, eso no es efectivo. Hay una crisis, obviamente, porque ha crecido menos, pero el punto no es ese, el punto es que todo el impacto de la economía no sirve para subsanar la deficiencia de la democracia, y en qué consiste la deficiencia, en las garantías sociales. Una democracia que no es capaz de avanzar en las garantías sociales… ¡entonces la persona se queda sin pega y si acabo el mundo, vendió la casa, el auto, saco a los niños del colegio, y se fue a la población!

- El tema central en Chile, según el informe, es la pérdida de participación electoral de 35 puntos porcentuales. ¿Qué proyectan para estas elecciones?

-Nosotros como Mori proyectamos menos que en la primera vuelta del 2013. Yo creo que el declive de participación se acentúa, no hay ningún dato de Chile, ninguno, que te diga que alguno de los candidatos son capaces de revertir la baja de participación electoral. La encuesta del CEP le daba 2 millones 750 mil votos, y Piñera cuando fue presidente ganó 3 millones 500 mil, es decir, él mismo perdió 700 mil votos. ¿Por qué, si efectivamente la izquierda está fragmentada, por qué Piñera no arrasa con el 70% de los votos? Por lo que te explico, porque la actitud hacia el poder político, es de que los políticos trabajan para ellos, por lo que vamos a tener una cantidad muy contundente, de 8 millones de chilenos que no irán a las urnas.

-¿Cómo evalúa el foco de la campaña de Piñera?

Y esta campaña se enfocó mal, Piñera se equivocó crasamente, él debería haber sido el candidato campeón de la campaña “vayan a votar”, ahora el hecho de que no lo haya hecho y que se supiera con anticipación que mientras más gente votaba, él tenía menos posibilidades de ganar, te demuestra el nivel en que está la política. Ese es el punto. Los ciudadanos son muy astutos, aquí está ninguneado, la gente cree que el elector no se da cuenta de lo que sucede, pero el elector no solo se da cuenta, sino que actúa de acuerdo a eso, y eso sucede en toda América Latina: la atomización del sistema de partidos, del voto, la no existencia de mayorías en los parlamentos, etc. Nosotros creíamos que estábamos inmunes, protegidos por la cordillera del los andes y el pacífico, pero no es así, el hecho que el narcotráfico haya llegado a San Ramón, no me sorprende para nada, yo creo que está ahí hace mucho rato.

-Pero no se ha tomado en cuenta...

-Sí, estos datos existen hace mucho rato, esto es igual que el atentado en Barcelona, porque la policía barcelonesa había recibido las alertas de que podían suceder estas cosas, pero no supo identificar cuál era la importancia, esto es exactamente lo mismo, los datos están, la gente los mira, se preocupa, dice que interesante, y después cuando llega el acontecimiento social que irrumpe, porque aquí todo irrumpe, nada es previsible, irrumpen porque no se conversaron antes. Yo te hago las preguntas de lo que podría suceder en Chile: ¿cuántas semanas faltan para que un empresario sea atacado con piedras? ¿Cómo se van a manifestar estos 8 millones de chilenos que no votaran? Mira a México, secuestran a la gente, las matan en el día, ya está sucediendo aquí, balas locas, etc.

Nosotros creemos que eso pasa en la población, que está contenida allá, siempre inventamos una excusa para decir que el fenómeno no tiene la relevancia que tiene, que son síntomas espurios, aleatorios, pero están ahí. Nosotros estamos caminando hacia esa sociedad de violencia, estamos en un proceso de descomposición, estamos desconsolidándonos, y la campaña presidencial lo único que hace es poner un arbolito de pascua con políticas públicas colgadas para que no se vea ni siquiera el árbol, o sea por favor mírate los programas, cuánta plata para el sename, cuántos estadios, cuántos hospitales, o sea perdón, eso no es un programa de gobierno, es un arbolito de pascua, y los 8 millones de chilenos quieren saber para dónde vamos, y yo veo que vamos aldespeñadero. Dicen que soy apocalíptica, pero todas las cosas que he anticipado han sucedido.

-Otro punto es que los gobiernos son crecientemente criticados porque no defienden los intereses de la mayoría. En el caso de Chile, ¿este fenómeno es más agudo?

-Igual. Chile está en el montón, en las variables, los indicadores de dispersión del poder, sociales, de garantías, de discriminación, de desigualdad. Chile está mal, no se destaca, está por ahí, pololeando con el promedio.

-¿Cuáles son las causas de todos estos datos?

-América Latina nunca había tenido un período de crecimiento tan grande como en esos seis años, y se emborracharon con el crecimiento, pero no planificaron, no previeron, y estos presidentes que tenían mucho apoyo, como el primer gobierno de Bachelet, como el gobierno de Lula, tú miras eso y dices “ya, está bien, nos emborrachamos”, y resulta que lo que pasó con esa borrachera es que estamos tirados en el suelo y nadie nos mete en la cama,  porque no supimos ver los desafíos del desarrollo y tampoco miramos estos temas centrales, que nos estaban pasando. La participación electoral venia bajando desde los años noventa…. Nosotros tratamos de que no hicieran ley de participación voluntaria, pero ninguno de nuestros indicadores sirvió para convencer a nadie, porque había la certeza política del voluntarismo político y la miopía de no mirar lo que estaba alrededor de ellos. Imaginemos que Piñera gana… el programa de él quiere retroceder la cuestión tributaria, eliminar una de la causales de aborto, ¿ese es el futuro de Chile? ¿Dónde está el futuro ahí? Ni siquiera Piñera tiene una visión de futuro. Perú ha crecido durante 10 años al 10% y tiene un 25% de la población que todavía no tiene agua potable, ¿es aceptable? En Chile, nosotros tenemos campamentos en Santiago todavía, es decir, un país que va a llegar a 20 mil dólares de pib per cápita, no, no hay ningún argumento que lo sostenga.

-La violencia intrafamiliar ocupa el primer lugar como la violencia más dañina para la sociedad, sin embargo, al menos en Chile, no ocupa un espacio prioritario en la agenda…

-De nuevo el síndrome de Barcelona, tenemos la información, pero es desechado porque quieren dejar de lado a las feministas. Nosotros no sabemos distinguir cuáles son los elementos que se necesita tocar para que la población de nuevo se vuelva a involucrar, vamos a seguir en esto, atrapados en el subdesarrollo, todo el tema de la famosa productividad, tiene que ver con esto, porque tú no puedes hacer trabajar a un país cuando el país no sabe para dónde van, y esta campaña presidencial indica que no ha habido el coraje para decir efectivamente cuáles son las plataformas que nos hacen falta, nadie se atreve a producir un quiebre, creemos que podemos seguir adelante con esta cosa que era buena para la transición de los noventa, pero estamos en el 2017, y ahora para avanzar se necesita un quiebre. La violencia intrafamiliar aparece en la agenda de los feministas, pero no es un problema nacional, pero la gente te está diciendo a gritos que en Chile y en toda la región esto está ocurriendo, que son los problemas más graves, y nosotros lo ignoramos.

-¿Qué es lo que más le llamó la atención de este nuevo informe? ¿A qué conclusión debería prestar, especialmente, atención Chile?

-Esto es una voz de alarma para Chile en el sentido de que estamos lejos de estar bien. Hay una tensión valórica brutal entre el recoger los beneficios de una economía que todos quieren recoger, pero a la vez saber dispersar el poder, y dispersar el dinero, cosa que no ha sucedido, entonces me parece que nosotros nos hemos evolucionado, pero no nos hemos transformado. Todas las transformaciones que ha intentado hacer Bachelet no subsanan ni por lejos las transformaciones que se requieren en la sociedad chilena, para aplanar la cancha entre los que han tenido beneficios del desarrollo y los que todavía no tienen nada. Y mientras no seamos capaces de resolver esa ecuación, donde tienes al país dividido en distintos lados, no seremos capaces de saltar al desarrollo ni de consolidar la democracia.  Y este tema, que es central, no está en la campaña presidencial: lo que está en discusión es un menudeo, el menudeo de las hiper minorías, pero no hay una visión de conjunto de cuál es el tema central, y el tema central es quitar esa división entre los que han tenido frutos del desarrollo y los que no lo han tenido.

-¿Ningún programa cumple con las exigencias para atacar la enfermedad que aqueja a nuestra democracia?

-Mira yo creo que todos los programas adolecen de dos carencias, centrales para la consolidación de la democracia: en primer lugar, la recuperación de la legitimidad de la política, que está tibiamente en el programa de Carolina Goic, con el tema de la ética, donde ella apreta una tecla central, pero hacerlo sola no es suficiente, la sociedad chilena quiere que esa tecla la aprete la elite, no Goc. A ella la han dejado discutiendo sola con el tema de la ética. Y segunda cosa, es el tema de la desigualdad. Dime tú cuántas veces has leído en el último mes la palabra desigualdad. ¿Dónde está la palabra discriminación? Esta sociedad tiene dos problemas: la pérdida de legitimidad de la política y la desigualdad que no ha sido aplanada. Si seguimos así vamos a llegar a los secuestros, a los asesinatos, a la ingobernabilidad. Si tenemos un Piñera que gana en primera vuelta con menos de 3 millones de voto, tendremos un país ingobernable.

 

 

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