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PAÍS

Francisco Huenchumilla: “El gran error de la DC es no haber leído los grandes cambios que experimentaba el país"

por 6 mayo, 2018

Francisco Huenchumilla: “El gran error de la DC es no haber leído los grandes cambios que experimentaba el país
El senador, que se restó por competir por la presidencia del partido de la DC dejando el camino libre a Fuad Chaín, al no querer -asegura- con su participación legitimar un forma del ejercicio del poder atrapada en las lógicas del Siglo XX y que se encontraría en la "base de todos los males", opina que las renuncias de Soledad Alvear y Gutemberg Martínez están motivadas por la intención de eludir sus responsabilidades en unas de las crisis más importantes que enfrenta la DC y que la prueba de ella es la carencia absoluta de "autocrítica". “Lo que les faltó es un acto de humildad en saber de qué manera mi propio accionar ha contribuido al deterioro del partido”, sostiene.
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El senador por la región de la Araucanía, que dejó fuera del camino en esa senaduría a Fuad Chaín y que hace pocos días se restó de competir por la presidencia del Partido dejando la cancha despejada precisamente a Chaín, reitera que en las peleas internas por el poder está una de las causas fundamentales de la crisis de la DC y que en la renuncias de Soledad Alvear y Gutemberg Martínez se hace evidente la intención de evadir la responsabilidad en la crisis . “Lo que les faltó es un acto de humildad en saber de qué manera mi propio accionar ha contribuido al deterioro del partido”, señala.

Entre las razones que argumentó hace algunos días por escrito para renunciar a su intención de pelear la Presidencia de la DC, Huenchumilla sostuvo que con su “participación legitimaría un proceso de interno en la toma de decisiones que está en la base de nuestros problemas”. En esta entrevista el senador se extiende en las bases del conflicto y acusa que el gran problema es haber quedado pegado en las dinámicas del Siglo XX y que no ha sabido leer a tiempo los cambios que experimenta la sociedad, la política y el país.

-¿Las disputas por el poder interno están en el origen la crisis de la Demócrata Cristiana?

-La Democracia Cristiana, en su  mirada de Chile y del mundo,   perdió sus consensos,  los procedimientos internos para la toma de decisiones.  La consecuencia  de aquello  ha sido   la perdida en su  convivencia.  Estas elecciones, para elegir a la nueva directiva del Partido, en lugar de enfocarse en aceptar la crisis que estamos viviendo y,  por lo tanto, en la   voluntad de salvar a Partido, se centra nuevamente en una disputa por el poder interno. Se vuelve así  a caer en más de lo mismo. Como lo he señalado, si no estamos por salvar al Partido, por tener diferencia de ideas,  un debate en torno a nuestro pensamiento,  si nos   centrábamos exclusivamente por una lucha por el poder interno,  no estaba disponible para asumir un cargo.

-¿Estas disputas  han impulsado que el humanismo cristiano deje de ser la columna vertebral en la ideología de la DC?

-El Partido Demócrata Cristiano  tiene un acervo doctrinario basado fundamentalmente  en principios democráticos y en la doctrina cristiana. Pienso que en el transcurso del tiempo, en lo que son nuestras ideas, hemos perdido respecto de los cambios que el mundo ha sufrido. Después que se  cae el comunismo, y el capitalismo neo liberal sale triunfante a lo largo del mundo,  no solo la Democracia Cristiana, sino la social democracia europea, tienen este problema en que el neoliberalismo se ha impuesto en todas partes del mundo.

-¿Ese es el punto? ¿Una de deuda de actulización?  ¿Sigue viviendo la DC en el Siglo XX?

Efectivamente,  pienso que el  Partido   no ha actualizado su pensamiento, al no tener una visión respecto de cómo enfrentar este mundo que cambió, un mundo globalizado en que se impuso el mercado, en que el rol del Estado ha disminuido. Ese debate es una de las carencias que tenemos como Democracia Cristiana.

-Cuando uno toma una decisión tan importante en retirarse de un Partido en el que ha militado toda la vida, y hace una serie de críticas respecto del accionar de ese Partido, pero al mismo tiempo, ha sido un actor en el Partido, lo lógico es que haga una autocrítica, un acto de humildad en saber de qué  manera mi propio accionar ha contribuido  al deterioro del Partido, y a la situación de crisis en la que está hoy la Democracia Cristiana .Yo francamente hecho de menos esa necesaria autocrítica de esos personeros importantes que se están yendo  del Partido, sin hacer una referencia a cuál fue su propia responsabilidad en la crisis que hoy estamos viviendo.
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-Una de la razones de la crisis es la resistencia de alguno de sus miembros a perder el poder en manos de una nueva generación? ¿Explicaría en parte eso el elajamiento de Gutenberg Martínez?

-En mi opinión, las decisiones que toman obedecen a que los tiempos cambian y también las correlaciones de fuerzas interna. Con el transcurso de los años, quienes han sido personeros  son   desplazados por otra generación joven,  que va tomando el control interno. Es un proceso normal. En alguna medida, este Partido, durante muchos años,  fue controlado por  por sectores profesionales de clase media y clase media alta que  hoy en día han perdido fuerza en el control interno del Partido. También  esas cosas influyen. Si  tu presencia se torna cada más irrelevante, y no estás  dispuesto a aceptar esa realidad, a lo mejor estás pensando en buscar otros derroteros.  Y así, armas una nueva identidad que te pueda dar la relevancia que  estimas tienes en la política chilena

-¿Qué piensa del Centro Humanista Cristiano, a cuya creación alternativa al Partido Demócrata Cristiano están llamando Gutenberg Martínez y Soledad Alvear? 

-Opino es muy lamentable cuando  personas que han tenido un rol muy relevante en la historia de un Partido, dan  un  paso al costado y se van cuestionando su accionar,  su estrategia  y en definitiva sus ideas.

-¿Y si toma carácter ese iniciativa cómo harán en la DC sostenerse en el centro político?

-Hay un error en pensar que siempre la DC ha sido un Partido de centro. El Partido Demócrata Cristiano nació a la vida para ser una alternativa al comunismo y al capitalismo.   Bueno, el comunismo se terminó, se cayó. La  pregunta entonces  es,   ¿cuál es  hoy nuestra alternativa frente al capitalismo? La DC ha sido siempre un Partido de cambios. El Presidente de Chile  - probablemente  artífice de los  mayores  cambios profundos vividos por  el país  en los últimos 70 años, - ha sido Eduardo Frei Montalva.  Cambia las estructuras  sociales del sector rural, el sector de los marginados en las poblaciones, el sector de los trabajadores del campo. O sea, un conjunto de reformas que hoy día serían calificadas de revolucionarias. En  consecuencia la DC  siempre fue un Partido por los cambios y  progreso. Nunca un partido  de moderación, de bisagra entre la izquierda y la derecha.  Hay un error de parte de nuestros amigos, que quieren hacer  de la DC algo que nunca fue.

-¿Habría esperado una autocrítica en estas renuncias?

-Cuando uno toma una decisión tan importante en retirarse de un Partido en el que ha militado toda la vida, y hace una serie de críticas respecto del accionar de ese Partido, pero al mismo tiempo, ha sido un actor en el Partido, lo lógico es que haga una autocrítica, un acto de humildad en saber de qué  manera mi propio accionar ha contribuido  al deterioro del Partido, y a la situación de crisis en la que está hoy la Democracia Cristiana .Yo francamente hecho de menos esa necesaria autocrítica de esos personeros importantes que se están yendo  del Partido, sin hacer una referencia a cuál fue su propia responsabilidad en la crisis que hoy estamos viviendo.

-Los resultados de los procesos electorales permiten evaluar cuán acertado o no ha estado la navegación de un conglomerado político a través de los años. En el caso del Partido Demócrata Cristiano, la evidencia muestra que, en lo que es el veredicto en las urnas, la navegación ha sido errada. ¿En qué momento la navegación comienza a tener el nombre de crisis?

-Es difícil precisar un momento en el tiempo de cuando comienza una crisis. Un Partido que tiene 60 años como Democracia Cristiana - y 80  -  si le sumamos los de la Falange,  que empieza en la década del treinta, naturalmente   - en 80 años -  sufre problemas de actualización, de decadencia fruto de los años y del transcurso del tiempo,  si es que no te adaptas a las nueva circunstancias y realidades que vive el país  y el mundo. Diría  que el proceso fue  un lento deterioro que parte en los noventa cuando  comienza  a perder sistemáticamente elecciones,   terminando ,  en la última elección  presidencial , cuando salimos en los últimos lugares: 5,8 % de la votación,  incluso superados por candidatos  como José Antonio Kast. En  esos momentos  te das  cuenta que  estas pisando  fondo,  cuando  no logras  tener un discurso y un relato  de identidad frente a la ciudadanía que te relega a los últimos lugares; es así  un proceso de deterioro  que lamentablemente termina en esta última  presidencial y que va a continuar .

-¿Cuál ha sido el peor error político del Partido en estos años?

-Yo creo que probablemente el gran error de la Democracia Cristiana, a partir  de los años noventa, es no haber tener la capacidad para darse cuenta de los grandes cambios que sufrió la estructura del país y el mundo en general,   en que se impuso un modelo nuevo de capitalismo, distinto al capitalismo que teníamos en los cincuenta y los sesenta,  en que había un mundo bipolar;  en que hoy día tenemos un mundo globalizado,  con una economía de otra naturaleza,  basada en el individualismo.

-¿Ausencia de mirada estratégica?

-No  supimos darnos cuenta en la forma en que el cristianismo hoy día tenía que posicionarse en este siglo XXI. No supimos ponernos al día  oportunamente, que por nuestro lado estaba caminando el mundo de manera diferente. Entonces, a lo mejor nos faltó esa mirada estratégica.

-No cree con esa falta de liderazgo la derecha es la que ha sacado los mejores dividendos para llevar así más agua a sus pretensiones de copar el centro político?

-Bueno, los partidos políticos siempre compiten; naturalmente que a la derecha le interesa correrse más al centro, y cuando ve que la Democracia Cristiana está en una situación crítica, cuando ve que hay personeros que hablan de reposicionar al Partido en un centro político o de crear nuevos referentes del centro político, obviamente eso beneficia a la derecha, porque ellos ven ahí presumiblemente  o supuestamente futuros socios.  Si la derecha se corre más al centro, eso significa que nos van encajonando entre la derecha y la izquierda, y es difícil encontrar espacio ahí, a menos que la Democracia Cristiana vuelva a situarse como un Partido de vanguardia, que esté por los cambios, por encima de la izquierda y la derecha. Dentro, por supuesto, de  una sociedad democrática, y de una economía social y ecológica de mercado.

-La aplicación de la ley antiterrorista está en el centro de la estrategia del Gobierno para el conflicto de la Araucanía ¿Qué consecuencias políticas tendrá en la región?

-Siendo un problema político, no sirve la receta fracasada de la Ley antiterrorista, de las querellas de darle la solución de esto a la policía y a los Tribunales.  Se requiere una solución política, en cuanto a que el Estado acepte que estamos ante un problema político, social. Lamentablemente, ninguno de estos gobiernos ha querido encarar el problema de esa naturaleza. Lo encara simplemente como un problema de orden público y de pobreza, y las políticas públicas que se entremos a las causas de este conflicto, al fondo, que son causas políticas,  me temo que difícilmente vamos a avanzar en la solución de este problema.

-Cómo se aborda ese problema político?

-Tenemos en el sur un problema político, en cuanto el pueblo mapuche interpela al Estado chileno, la devolución y la restitución, del pago de esa deuda histórica, por haber llegado destruyendo su estructura social, y quebrantando los tratados que tenía el mundo mapuche  con el reino de España, e incluso con el propio Estado de Chile, en el Parlamento de 1825 firmado en el Gobierno de don Ramón Freire . Entonces ahí hay un problema político que yo he asumido. En Democracia, la solución es la búsqueda del diálogo, la búsqueda de las causas profundas de porqué esto sucede, de la misma manera como otros países desarrollados, como Canadá, Estados Unidos, Noruega, el mismo Colombia, Nueva Zelandia, han resuelto satisfactoriamente con sus pueblos originarios. En Chile falta una cultura, un reconocimiento de las clases dirigentes chilenas respecto de este tema. Espero seguir trabajando como Senador en tomar conciencia, en crear las condiciones para poder en algún día sentarnos en la mesa con el Estado chileno y poder resolver este tema que afecta a toda la región de la Araucanía y gran parte de otras regiones del sur del país.

¿Cuál es en su mirada el  déficit del Gobierno para enfrentar el conflicto de la Araucanía?

-El déficit de este gobierno, y de todos los gobiernos restantes, desde cuando pasa la violencia política en la Araucanía, que es en Diciembre del año 1997, cuando queman los tres primeros camiones en la zona de Lumaco, es el errado diagnóstico que se tiene sobre la naturaleza del problema de la Araucanía. Siempre los distintos gobiernos pensaban que se trata de un problema de orden público, y por lo tanto le entregaron la solución de los problemas a los fiscales, y a los Tribunales. He señalado desde siempre que este es un problema político, y siendo político, deben los políticos resolverlo y no la policía, Y es político, en cuanto es una interpelación, como ya lo dije anteriormente, del pueblo mapuche al Estado de Chile.

-Hace poco tiempo líderes indígenas e intelectuales de América Latina firmaron un carta denunciando que Chile podría dejar de aplicar el Convenio 169 de OIT ¿Lo ve posible?

-El pueblo mapuche, y el resto de los pueblos originarios, lo considera como una cosa propia, como una victoria en su larga lucha por reconocimiento de  sus reivindicaciones y sus derechos. Ese es un tema presente. Espero que el Gobierno no pretenda denunciar este Tratado como lo pudiera hacer  conforme a las normas que regulan estos tratados internacionales .De hacerlo,  crearía un problema político innecesario a mi juicio, que sería rechazado por los pueblos indígenas. Lo verían como un profundo retroceso en la larga lucha por la conquista que han tenido a lo largo de estos años. Considerando además, que la otra promesa de reforma constitucional para el reconocimiento constitucional y participación política   no se ha cumplido no obstante que eso se firmó  el año 1889 por falta de voluntad política de los distintos  gobiernos que han  dirigido nuestro país.

-¿Cuál es la deuda del Estado Chileno en materia cultural con el pueblo mapuche?

-Tenemos un problema cultural, respecto del conocimiento de lo que fue y que sucedió en el siglo XIX , en  la forma como se  constituyó el Estado chileno, que desconoció la existencia de los pueblos originarios y por lo tanto creo un Estado monocolor, ahí crea el Estado nación chilena, en circunstancia que hasta ese entonces la Nación chilena no existía. Chile fue primero el Estado, después la Nación. Y esa situación cultural se ha mantenido a lo largo de 200 años, en los cuáles, la política oficial de educación, que da el Estado chileno en sus textos oficiales desconoce, sistemáticamente esta situación, y más aún, llama eufemísticamente. al despojo que ocurrió el año 1980 y en adelante, Pacificación de la Araucanía . Entonces, no sólo lo desconocen los jóvenes, lo desconoce también el mundo político, las clases dirigentes chilenas no conocen la historia de Chile, de cómo llegó el Estado chileno al sur, a la Araucanía, a la zona del Bío Bío, y más allá en el  sur tampoco.

-¿A su juicio es un problema de Educación?

-Si no se conoce bien la historia de Chile, hay un tema cultural, en consecuencia cuesta mucho comprender la lógica, la mecánica, la cosmovisión, y la distinta manera de enfrentar la vida que tienen los pueblos originarios. Hay por tanto un punto de desencuentro entre estos, la clases dirigentes de  la sociedad chilena que se traduce muchas veces en racismo y en un Estado monocolor que no acepta la diversidad.  Es una tarea pendiente también  desde el punto de vista cultural para que mediante un proceso de interculturalidad  aceptemos la diversidad como un valor que enriquece al Estado chileno

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