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Evópoli al pizarrón en la semana que tuvo que salir a justificar sus credenciales liberales

por 9 noviembre, 2018

Evópoli al pizarrón en la semana que tuvo que salir a justificar sus credenciales liberales
A diferencia de lo que algunos en el Congreso pensaron, el partido de Larraín Matte no necesitó de presiones de La Moneda ni apretadas negociaciones con Chile Vamos para sumarse a la decisión del resto de la derecha, de recurrir al Tribunal Constitucional contra el reglamento de objeción de conciencia por la ley de despenalización del aborto en tres causales. La colectividad discutió el asunto internamente, se puso en la balanza la señal contradictoria que ese camino significaría para el mundo liberal, pero finalmente se optó por seguir adelante y el resto se alineó ordenadamente.
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Fue el comidillo, el tema obligado, el que se tomó el debate político-ideológico esta semana. La discusión epistolar entre el columnista de El Mercurio Carlos Peña y Evópoli, partido que aspira a representar al sector más liberal de la derecha criolla, se desató luego que el académico emplazara públicamente a la colectividad que dirige Hernán Larraín Matte, por sumarse a la iniciativa de la UDI y RN de presentar un requerimiento ante el Tribunal Constitucional (TC) contra el reglamento emitido por Contraloría General sobre la aplicación de conciencia institucional en la aplicación de la despenalización del aborto en tres causales.

Durante todo el año, Evópoli se ha caracterizado no solo por romper el tradicional duopolio de fuerzas en la coalición de derecha de los últimos viente años, sino por tensionar y remover las conservadoras visiones de sus socios de Chile Vamos en temas de corte valórico. Por eso es que las duras acusaciones de Peña en su columna habitual de los domingos en El Mercurio –la plataforma favorita de la elite nacional– resonaron con tanta fuerza, porque los sacó al pizarrón al acusarlos que “ser liberal a costa ajena es fácil”, al tiempo que les recordó que “no se puede pretender ser liberal abrazando causas conservadoras”. Esto, porque la posición que fijó la Contraloría, y que objeta la derecha ante el TC, es que una institución que recibe recursos del Estado no puede recurrir a la objeción de conciencia institucional sobre una política pública y, a la vez, seguir recibiendo el financiamiento público.

Fue evidente que les dolió la crítica, porque las reacciones y explicaciones de Evópoli durante la semana no se hicieron esperar, estuvieron a la orden del día, pasaron desde cartas al director en El Mercurio, pasando por entrevistas a Larraín Matte y hasta a su ex candidato presidencial, el senador Felipe Kast. En todas las instancias, se intentó aclarar que su decisión de alinearse con la UDI y RN, en el requerimiento ante el TC, no guardaba ninguna relación con una acción de corte conservador y, menos, que con ello se tratara de obstaculizar la aplicación de la ley de aborto en tres causales aprobada en el último año del Gobierno de la ex Presidenta Michelle Bachelet.

En Evópoli dicen que existió una instancia de debate interno que sentó a la mesa directiva junto a miembros connotados del partido, espacio en que se puso en la balanza precisamente la imagen de la colectividad que esta acción podía generar y la señal que se iba a entregar al mundo liberal de derecha. Es más, en la tienda confiesan que en la discusión interna no todos estuvieron de acuerdo con lo resuelto, pero que, una vez adoptada la determinación, “hubo orden por convicción”, lo que en castellano significa que, a pesar de la defensa a ultranza que han hecho públicamente esta semana de la decisión adoptada, hubo quienes entendían en la colectividad que eso les generaría ruido en el mundo liberal.

En conversación con El Mostrador, el vicepresidente del partido, Luciano Cruz Coke, defendió el accionar de Evópoli y señaló que “hemos hecho claramente el punto y así se podrá leer en el requerimiento, el asunto no dice relación con el cumplimiento o no de la ley de aborto, nosotros lo único que estamos defendiendo es la autonomía de cuerpos medios que en este caso son objetores de conciencia (…). Aquí había un principio que había que defender, lo que no obsta para que la ley se cumpla”, finalizó.

A diferencia de lo que parlamentarios de diferentes sectores creyeron inicialmente, Evópoli no necesitó de llamadas por teléfono desde La Moneda ni tampoco de una negociación apretada con sus socios de coalición para ir con ellos alineados hasta las puertas del TC. Una situación que no pasó inadvertida en la propia derecha, porque desde la UDI aseguraron que en una primera instancia se le consultó al partido de Larraín Matte si se iban o no a sumar a la acción, una vez conocido el último reglamento presentado por el Minsal, y la primera respuesta fue negativa, que les habían dicho que "aún no lo tenían resuelto”.

En Evópoli dicen que existió una instancia de debate interno que sentó a la mesa directiva junto a miembros connotados del partido, espacio en que se puso en la balanza precisamente la imagen de la colectividad que esta acción podía generar y la señal que se iba a entregar al mundo liberal de derecha. Es más, en la tienda confiesan que en la discusión interna no todos estuvieron de acuerdo con lo resuelto, pero que, una vez adoptada la determinación, “hubo orden por convicción”, lo que en castellano significa que, a pesar de la defensa a ultranza que han hecho públicamente esta semana de la decisión adoptada, hubo quienes entendían en la colectividad que eso les generaría ruido en el mundo liberal.

El rector de la UDP y Larraín Matte se enfrascaron toda la semana en un cruce de cartas y columnas sobre el tema. El presidente de Evópoli se basó en el resguardo de los cuerpos intermedios –entidades privadas con recursos públicos–, de los que explicó que “lo que está en cuestión es la libertad de asociación, la autonomía de los grupos intermedios y el principio de subsidiariedad (…). Nuestro objetivo se centra en defender un principio fundamental en una sociedad abierta: la autonomía, singularidad y diversidad de la sociedad civil y los privados en su rol público”.

Peña lo repasó el día jueves 8 de noviembre en una carta al director, en la que sentenció: “Agrega H. Larraín que a favor de las instituciones objetoras obra todavía una razón de justicia. Esgrime la pobreza de las poblaciones atendidas por los centros objetores como un argumento para permitir los convenios públicos a pesar de la objeción. Este es un argumento indigno de un liberal”.

Su pasado lo condena

La rápida conversión de Evópoli en partido político y su alto número de militantes, lo convirtió en una fuerza política atractiva, porque, aunque sus orígenes están en el corazón de la derecha, sus visiones liberales le han permitido coquetear y seducir al centro político, ese que no se siente cómodo con el conservadurismo de la derecha tradicional y que tampoco se sabe progresista ni de izquierda.

Una vez instalada la administración piñerista en La Moneda en marzo, su primera jugada fue cuando el Gobierno decidió ingresar al Congreso el proyecto de ley de identidad de género. “Es la primera confrontación de ideologías en el sector que ganamos y que, indudablemente, tiene el respaldo del Presidente en ese sentido”, dijo el entonces timonel de Evópoli, Francisco Undurraga.

Luego, propusieron ingresar el proyecto de ley en contra del nepotismo, justo cuando el Presidente Piñera atravesaba su primera tormenta política por haber designado como embajador en Argentina a su hermano Pablo. Esa propuesta les valió que la presidenta de la UDI, Jacqueline van Rysselberghe, calificara a sus socios de pacto de "oportunistas".

En agosto, el Presidente tuvo que sacar de su cargo al ministro de Cultura, Mauricio Rojas, a solo cuatro días de haberlo designado, por afirmar en un libro que el Museo de la Memoria era “un montaje”. Desde RN y la UDI encararon a Larraín Matte por quitarle el piso a un ministro del Gobierno, dado que no lo defendió como el resto de Chile Vamos, y pusieron en tela de juicio la cultura de coalición de Evópoli.

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