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Juan Carlos Monedero, fundador de Podemos: “Kast es una continuación de Piñera” - El Mostrador

jueves, 27 de junio de 2019 Actualizado a las 06:52

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Juan Carlos Monedero, fundador de Podemos: “Kast es una continuación de Piñera”

por 8 enero, 2019

Juan Carlos Monedero, fundador de Podemos: “Kast es una continuación de Piñera”
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Uno de los principales líderes del partido nacido tras el movimiento de los Indignados en España llegó hasta Chile invitado por el Frente Amplio. Además de promocionar su libro “La izquierda que asaltó el algoritmo”, vino a dar una cátedra sobre la nueva democracia y el surgimiento de la extrema derecha. Para el académico, es importante que la izquierda supere su versión de “pitufo Gruñón que no entiende lo que ocurre” y que llegue a los jóvenes youtubers. “Tenemos que leer sobre algoritmos, sobre big data, sobre neurociencia (...). Si un izquierdista viene a decir 'soy un verdadero marxista porque no tengo teléfono celular', lo que eres es un idiota”, señaló en conversación con El Mostrador.
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Corriendo y algo cansado, llega a la entrada de un hotel santiaguino ubicado en San Martín con la Alameda. A pesar de los más de 30 grados que caen sobre la ciudad, no se saca su tradicional atuendo de polera de algodón, camisa cuadrillé y jeans. Según Juan Carlos Monedero, uno de los fundadores de Podemos, partido político español, “lo bueno de ser fundador es que nunca se deja de serlo”. Así bromea respecto de su condición al interior de esta colectividad que nació tras el movimiento de los Indignados y que tiene como principal referente a Pablo Iglesias.

Invitado por Poder del Frente Amplio, Monedero visitó Valparaíso, acompañó a Beatriz Sánchez en el lanzamiento de su centro de pensamiento y dio una cátedra especial sobre democracia en la explanada de la Usach. Cumplió una agenda bastante ajetreada, al igual que su compañero de filas, mas no de la misma línea, Íñigo Errejón, que fue traído por Revolución Democrática (RD) hace unos meses.

Es de los más maduros del partido de banderas moradas, “de los más ultrones”, resaltan desde el Frente Amplio, tanto así que fue asesor de Hugo Chávez, aunque ha sido uno de los más críticos al Gobierno de Maduro desde la izquierda. Al igual que varios de Podemos, es académico de la Universidad Complutense de Madrid, nicho de pensamiento de la renovación de la izquierda europea, espacio en el que varios miembros del frenteamplismo han ido a formarse.

-En Chile tenemos a José Antonio Kast y en España tienen a Vox. ¿Cuál es tu visión del ascenso de la extrema derecha?
-La extrema derecha viene toda de la derecha, es decir, Kast es una continuación de Piñera, igual que Vox es una continuación del Partido Popular (PP). Son los que dicen que vienen a regenerar la política, pero son mentirosos en todos lados, son insiders que se presentan como outsiders, aprovechando el resentimiento social abierto por la crisis del modelo neoliberal. En algunos lugares, fue la izquierda la que captó ese resentimiento y lo llevó hacia posiciones de democratización y de ahondamiento democrático, como Podemos, como Syriza, como el actual apoyo gubernamental en Portugal. En otros lugares lo ha captado la derecha, no señalando a los grandes culpables, que son los grandes capitales internacionales, el Fondo Monetario Internacional, las agencias de rating, las inmobiliarias. Es decir, los que nos han llevado a la crisis y que tienen estrangulados a nuestros países buscan falsos culpables. Quieren llevar la discusión en términos simbólicos, los inmigrantes, las mujeres, los enemigos de la patria, pero nunca entran en los problemas reales y materiales, forman parte de este plan B del capitalismo en crisis, que consiste en buscar a gente que agite las banderas por los damnificados de la globalización y la crisis económica para que no voten a los que pueden traer soluciones.

-Aún así, esta reedición de la ultraderecha levanta un discurso que les hace sentido a los sectores más vulnerables, más precarizados…
-Ese es el problema de la izquierda, porque ese resentimiento tiene que ser respondido y, si no lo responde la izquierda, lo va a responder la derecha. Entonces, la incapacidad de la izquierda de dar respuesta a esas necesidades, porque no sabe, porque no quiere, porque lo desprecia, deja todo el camino abierto para la derecha. Lo hace, por ejemplo, cuando la izquierda universitaria desprecia a la Iglesia evangélica sin darse cuenta que, igual que en los años sesenta la Iglesia católica evolucionó hacia la Teología de la Liberación, podría hacer el esfuerzo para que el evangelismo evolucionara en ese sentido, en vez de hacerlo hacia posiciones neofascistas.

“Tenemos la tarea pendiente de organizar el desconcierto y el descontento, que es una tarea que tiene que resolver la izquierda en los tiempos de crisis, que no siempre acierta. Cuáles son los sectores que expresan ese resentimiento y discutirlo con ellos, intelectual y políticamente. Hay que desmantelar ese sentido común que han construido. Hay un porcentaje de chilenos y españoles que son reaccionarios, por lo tanto, van a creer mentiras, porque eso les otorga un plus de privilegio, pero otra parte de gente va a entender. Hay que desenmascarar a estas fuerzas políticas que son la continuación, con pérdida de complejos, de la derecha de siempre”.

-¿De dónde viene ese desprecio de mirar en menos la conversación y el problema cotidiano?
-Hay una parte de la izquierda que es muy intelectual. Los intelectuales, como decía Antonio Machado, desprecian cuanto ignoran, lo que es un profundo error. Bolsonaro ha ganado, ganándose a los evangelistas, aparte, por supuesto, de encarcelar a Lula, siendo después recompensado el juez (Sergio) Moro con el cargo de ministro de Justicia. Son errores que van sumando gente y nos emplazan a una tarea que está pendiente. Es verdad todo lo que decimos del triunfo de la derecha, es cierto que controlan los medios de comunicación, que han metido plata en las redes sociales, controlan el big data, que tienen a la oficialidad del Ejército y la policía, las relaciones internacionales. Es verdad que nosotros ganamos el gobierno, pero ellos siempre tienen el poder.

Pero convendría que atendiéramos a nuestros errores, a solventarlos, porque, si no, estamos alimentando nuestras derrotas. Es muy importante que las fuerzas emancipadoras de la izquierda comencemos a pensar en lo que realmente siente la gente, porque si lo despreciamos, no nos damos cuenta que la gente también expresa unas necesidades, aunque sea dar respuesta a sus resentimientos. Si nosotros no les damos la posibilidad de elaborar ese resentimiento, lo van a elaborar odiando a los inmigrantes, odiando a las mujeres, odiando a la izquierda.

-Y lo canaliza la derecha…
-Tenemos la tarea pendiente de organizar el desconcierto y el descontento, que es una tarea que tiene que resolver la izquierda en los tiempos de crisis, que no siempre acierta. Cuáles son los sectores que expresan ese resentimiento y discutirlo con ellos, intelectual y políticamente. Hay que desmantelar ese sentido común que han construido. Hay un porcentaje de chilenos y españoles que son reaccionarios; por lo tanto, van a creer mentiras, porque eso les otorga un plus de privilegio, pero otra parte de gente va a entender. Hay que desenmascarar a estas fuerzas políticas que son la continuación, con pérdida de complejos, de la derecha de siempre.

Políticos youtuber

-La renovación de la derecha ha hecho y deshecho en redes sociales. ¿Cómo, viniendo de la izquierda, han dado el giro hacia el mundo más youtuber?
-Hay una izquierda que parece el pitufo Gruñón y que no entiende lo que ocurre. Si tú quieres llegar a los jóvenes, tienes que ver lo que hacen los youtuber, si no, no te estás enterando de nada. Una izquierda que dice que si no lo ha dicho Marx no existe, la que nos obligó a nosotros a nacer, la que nos ha obligado a decir que se quedaron bien al comienzo del siglo XX y no tienen respuesta a las nuevas demandas. Se dedican simplemente a rechazar con análisis trasnochados sobre clases sociales que ya no existen. Tenemos que leer sobre algoritmos, sobre big data, sobre neurociencia. Si un izquierdista viene a decir “soy un verdadero marxista porque no tengo teléfono celular”, lo que eres es un idiota.

-Has dicho que Podemos y el FA surgen desde un mismo clivaje del 2011, surgen de una conexión emergente con el mundo social. ¿En España han mantenido eso?

-Es verdad que en el 2011, aquí y en España, los jóvenes salieron a la calle y súbitamente todos los partidos envejecieron, y se abrió una ventana de oportunidades para que surgieran políticas novedosas, como Podemos y el Frente Amplio. Podemos tuvo mucho éxito electoral muy pronto, lo que hizo que perdiéramos mucho tiempo y energías en el Parlamento y en las elecciones. Era la primera vez y había que gestionar el ayuntamiento de Madrid, Barcelona, Valencia, llegar al Parlamento en un momento convulso que nos impedía construir mayorías para el Gobierno. Pasamos mucho tiempo en el Parlamento y eso nos hizo perder espacio en la calle, luego lo recuperamos, volvimos a las calles y ahora estamos en un viaje constante de ida y vuelta del Parlamento a la calle.

-Aún así, la parlamentarización les sigue quitando tiempo...
-Pero es verdad que un diputado ya no tiene tiempo, como cuando no era diputado, para estar con los movimientos sociales y eso los obliga a hacer un esfuerzo extra. Si los mejores cuadros del movimiento se van a las instituciones, se pierde la posibilidad de la conexión con el movimiento social, por lo tanto, perdemos el radar. Ese es un problema que solo lo resolvemos convirtiéndonos en partido-movimiento, siendo capaces de reinventarnos. Tenemos que estar atentos a no anclarnos en cosas viejas y convertirnos en sectas, como ocurre con los sectarios religiosos, ideológicos, nacionalistas, ni tampoco dar por venidas cosas que no han llegado, porque de repente nos vamos a convertir en marcianos que están alumbrando por delante de la gente, lo que es una señal de que nos hemos perdido.

-El estallido de la última ola feminista ha calado hondo. ¿Cómo han llevado el tema en Podemos, que está marcado por más liderazgos de hombres que de mujeres?
-En España lo hemos llevado con mucha esperanza, porque vemos que se ha liberado media sociedad. El 8M es una huelga, no es identitaria, sino también de clase. Como dice Nancy Fraser, la reivindicación de no hacerse cargo solo de la reproducción y el trabajo doméstico es una revolución que nos lleva a posiciones de impugnación de un modelo depredador. Es imposible ser feminista y capitalista, porque el capitalismo obliga a estar en la pobreza a las mujeres. Entonces, si la primera oleada de Podemos era evidentemente masculina, la segunda oleada será eminentemente femenina.

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