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¿Directo al fracaso?: los riesgos de la estrategia de mantener a Piñera en la primera fila

por 24 enero, 2020

¿Directo al fracaso?: los riesgos de la estrategia de mantener a Piñera en la primera fila
Ya no serán solo Pensiones y Fonasa los espacios para intentar relevar la figura del Mandatario, sino que ahora se habrían sumado también los temas relacionados con la seguridad –pensando en recuperar electorado de derecha– y educación –para alentar un perfil más republicano–, según consignaron en Palacio. Es que en un momento en que los recuerdos que se están escribiendo sobre su segundo mandato suponen casi solo páginas negras y cifras en rojo, en La Moneda buscarán a toda costa revertir esa situación e intentar asentar hitos de esta administración capaces de brillar por su cuenta y por sobre el escenario político tras el estallido social. Una decisión a contrapelo de las recomendaciones que se hicieron sobre la necesidad de replegar al Presidente –que tiene 82% de rechazo ciudadano– por un tiempo, dado que es como el Rey Midas pero al revés: lo que toca, lo contamina.
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Hace menos de un mes, el diagnóstico que realizó el Gobierno sobre la presencia mediática del Presidente Sebastián Piñera, desde el estallido social del 18 de octubre, fue que el mensaje se “contaminaba” con su presencia, generaba ronchas en la opinión pública y alimentaba las críticas de la oposición, por lo que no se lograba el objetivo del anuncio. Dichas conclusiones llevaron a que en La Moneda se acordara, inicialmente, que el Mandatario saldría de la primera línea de contingencia y solo se haría presente en los grandes temas país, como la reforma a las pensiones y la de Fonasa. Pero los resultados de la última CEP y el escuálido 6% de respaldo ciudadano a la figura presidencial, hicieron revertir dicha decisión y se definió toda una estrategia nueva, que no tiene muchas luces de resultar exitosa.

Según señalaron fuentes de Gobierno, si bien Piñera había coincidido en un principio con retroceder un paso para darles aire y espacio de acción a sus ministros del comité político, los problemas que hubo con el rendimiento de la  PSU habrían colmado su paciencia y, por ende, desechó la estrategia acordada. Así, ya no serán solo Pensiones y Fonasa los espacios para intentar relevar la figura del Mandatario, sino que ahora se habrían sumado los temas relacionados con la seguridad –pensando en recuperar electorado de derecha– y con educación –para alentar un perfil más republicano–, según consignaron en Palacio.

Todo, enmarcado en un nuevo esquema comunicacional con miras a los dos años que le restan a Piñera en La Moneda.

Ahora, en vez de ser los ministerios los que dispongan de su agenda y el Jefe de Estado decidir en cuál actividad participará y en cuál no, la agenda de ahora será de total disposición del Presidente. Para eso llegó el periodista y exeditor de Reportajes de El Mercurio, Alfonso Peró, como jefe de comunicaciones de la Presidencia, un cargo que no existía y que se creó para que el profesional se dedique exclusivamente a la imagen de Piñera.

Con ello, el Primer Mandatario pasa a estar al centro de todo el diseño gubernamental y serán los ministros los que se deberán sumarse cuando se estime necesario. De esta manera y a contrapelo de las recomendaciones internas, Piñera adquirirá incluso un mayor protagonismo.

Bellolio advirtió que es "poco probable que el Gobierno mejore mucho con la figura de Piñera a la cabeza, en primera línea, porque él simbólicamente condensa las dos dimensiones contra las cuales se manifiesta el movimiento social, es la figura más paradigmática de la élite política, es el Presidente de la República, ha ocupado todos los cargos posibles y, por otro lado, es una de las tres personas más ricas de Chile. Sumadas ambas, si es que llegase a ser cierto que parte de lo que está ocurriendo es una indignación del pueblo contra sus elites, entonces él está en el lado equivocado del clivaje y lo que pase por sus manos va a salir contaminado".

La idea que Piñera tenía que replegarse no era una sugerencia aislada. La hicieron varios en La Moneda, también personeros desde el seno del oficialismo e, incluso, el presidenciable número uno de Chile Vamos, Joaquín Lavín, quien este fin de semana dijo que el Mandatario debía “estar en un segundo plano”, como una forma de sortear el 82% de rechazo ciudadano que tiene. “El Presidente no tiene autocrítica respecto de la polarización que genera”, afirmaron hace unas semanas en Palacio.

Pero Piñera hizo todo lo contrario. El miércoles 15 de enero, un día antes de la entrega de los resultados de la encuesta CEP y a través de una cadena nacional, anunció el proyecto de pensiones de La Moneda; al día siguiente, convocó a la prensa a un conversatorio con personas de la tercera edad en la comuna de La Reina, para explicar su proyecto estrella; el viernes de la misma semana, entrevistó él mismo a la ministra de Trabajo, María José Zaldívar, a través de Facebook Live, respecto del proyecto que habla de la prioridad número uno de la ciudadanía: pensiones. El lunes 20 salió a terreno junto a los ministros de Hacienda, Ignacio Briones, y de Vivienda, Cristián Monckeberg, para anunciar el aumento de inversiones en viviendas e infraestructura urbana y, finalmente, el miércoles 22, firmó el proyecto de ley que crea el Ministerio de Agricultura, Alimentos y Desarrollo Rural.

La nueva forma de operar en materia comunicacional, va en línea con el trabajo bajo cuerdas que ya se activó en la sede del Ejecutivo y que se encontraría a cargo del jefe de asesores del segundo piso, Cristián Larroulet, que tiene un objetivo claro y preciso: el legado presidencial.

En un momento en donde los recuerdos que se están escribiendo sobre su segundo mandato, suponen casi solo páginas negras y cifras en rojo, en La Moneda buscarán a toda costa –con un trabajo de ingeniería política de respaldo– revertir esa situación e intentar asentar hitos de esta administración capaces de brillar por su cuenta y por sobre el escenario político tras el estallido social.

Los 24 ministerios que componen el gabinete se encuentran trabajando en el pedido que hizo Larroulet, que consiste en que, para el consejo de gabinete del 29 de enero, cada cartera deberá llegar con una carpeta con propuestas, proyectos o hitos a los que se les pueda dar un perfil político para clasificar como potencial legado. En Palacio aseguraron que una de las principales preocupaciones de Piñera al día de hoy es la de cuidar su legado, el no pasar a la historia marcado por la irrelevancia de su cargo tras el estallido de octubre, y que los cambios en diferentes áreas, como salud o trabajo, queden instalados como logros de esta administración.

Desde La Moneda aseguraron que, con miras a lo que pueda suceder en marzo y que mantiene las alertas en rojo, sobre todo luego que se supiera que la paridad de género para el proceso constituyente no se alcanzó a votar antes del receso legislativo, no es que se vaya a ver un cambio radical en este diseño, porque el trabajo legislativo impulsado por la administración busca poner fin a la situación que vive el país desde el 18 de octubre.

En algún momento hubo serias duras en círculos del oficialismo acerca del Estado estado de salud de Piñera, dada la extrema presión que enfrentó sobre todo el primer mes del estallido, pero desde La Moneda señalaron que tanto su salud como sus niveles de cansancio han mejorado y que, a pesar del estrés que se mantiene, se le ha visto “más repuesto” que hace un par de semanas.

El analista político Cristóbal Bellolio precisó que el Mandatario se ha convertido en el rey Midas, pero al revés: “Todo lo que sale de ahí, sale contaminado (…). El segundo piso hasta ahora no ha dado pie con bola, pero puede que en una de esas, los escenarios están tan volátiles, le apunten. Yo creo que el Presidente hoy día tiene la habilidad incluso de convertir las cosas buenas en malas". Dicho eso, Bellolio advirtió que es "poco probable que el Gobierno mejore mucho con la figura de Piñera a la cabeza, en primera línea, porque él simbólicamente condensa las dos dimensiones contra las cuales se manifiesta el movimiento social, es la figura más paradigmática de la élite política, es el Presidente de la República, ha ocupado todos los cargos posibles y, por otro lado, es una de las tres personas más ricas de Chile. Sumadas ambas, si es que llegase a ser cierto que parte de lo que está ocurriendo es una indignación del pueblo contra sus elites, entonces él está en el lado equivocado del clivaje y lo que pase por sus manos va a salir contaminado".

En tanto, el analista y académico Tomás Duval, afirmó que “antes de diseñar un plan comunicacional personalizado, estimo que debiese haber claridad en la estrategia política que debe implementar el Gobierno para los próximos dos años, ya que serán con centralidad en lo político, debido a la existencia de un proceso constituyente en marcha y las diversas elecciones que existen el año 2020 y 2021. Adelantar solo un diseño comunicacional sin tener en cuenta los escenarios posibles, podría traer más dificultades y problemas en la acción política del Gobierno”.

Duval agregó que “en ese sentido será difícil entender un Gobierno de Chile Vamos que permanezca ausente del proceso constituyente, mientras su coalición de partidos toma posición protagónica en esto. Ello pudiese dejar más aislado al Gobierno o transformarse en un elemento del paisaje político”.

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