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PAÍS

Ariel Dorfman: "Chile tiene un problema existencial. La ausencia de una derecha democrática ha producido un gran vacío de significado"

por 3 diciembre, 2021

Ariel Dorfman:
El intelectual de origen chileno confiesa que el resultado de las elecciones de la primera vuelta le hizo regresar un temor que lo ha perseguido desde la recuperación de la democracia, en los años 90: la posibilidad de que los tiempos oscuros vuelvan. La revuelta de octubre de 2019 lo llevó, sin embargo, a incurrir en un pecado de confianza. "Pensé que eso ya no era posible. No debería haber sido tan optimista", reconoce. Pese a la desventaja de mirar al país sin "el pulso de la calle", el autor de "La muerte y la doncella" observa a Chile desde una perspectiva mundial, donde la figura de José Antonio Kast no es muy distinta a la de Viktor Orbán o Mateusz Morawiecki, en Hungría y Polonia, respectivamente, o de Trump en Estados Unidos, "quien ha envenenado a este país, lo ha polarizado terriblemente" y que "puede volver en cuatro años más". En su opinión, la aparición particularmente del líder del Partido Republicano en Chile, responde a que supo utilizar a su favor la crisis política, la incertidumbre que se apoderó de la gente cuando "Piñera deliberadamente no atendió a las demandas sociales tras el estallido" y que profundizó la pandemia. A todo ello, se suma la pérdida de una derecha democrática, lo que –a su juicio– es uno de los problemas más graves que enfrenta el país y que lo hace estar en un dilema existencial, que debiera zanjarse el próximo 19 de diciembre. Al menos en parte –advierte–, porque "Kast, aunque pierda, aunque saque el 40% de los votos o el 48%, ya se convirtió en el líder de la derecha chilena".
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Ariel Dorfman –novelista, dramaturgo, poeta y académico de origen chileno afincado hace ya varias décadas en Estados Unidos– confesó hace algunas semanas, en una columna escrita para Los Angeles Times, que la confianza y el optimismo, de alguna manera, le nublaron la visión. "No debería haber sido tan optimista", reconoció. ¿Cómo era posible que un candidato pinochetista pudiera llegar al poder por elección popular? ¿Cómo Chile había logrado favorecer con su voto a un político que nunca ha escondido –hasta ahora– su admiración por la dictadura, siendo que el país y la propia derecha habían luchado más de 30 años por superar el trauma de un régimen totalitario y cruel?

En esta entrevista con El Mostrador, el académico emérito de la Universidad de Duke confiesa que, desde que Chile recuperó la democracia en 1990, "siempre me persiguió el temor de que esos tiempos oscuros pudieran regresar". Pese a tener plena conciencia de los avances que tuvieron los gobiernos democráticos en estos últimos 30 años en espantar aquel fantasma, ese temor no se disipó totalmente sino hasta la revuelta popular de octubre de 2019. "La mayores protestas sociales en la historia de Chile, que llevaron a Chile a respaldar en un 80 por ciento la posibilidad de echar abajo la Constitución fraudulenta de Pinochet de 1980, me llenaron de optimismo", expresa.

Tras el resultado de las elecciones de primera vuelta, donde José Antonio Kast superó con 28 por ciento de los votos al candidato de Apruebo Dignidad, Gabriel Boric, Dorfman observa varios acontecimientos que pudieron haber incidido en ello. Uno de los primeros –acusa– fue el mal Gobierno de Sebastián Piñera. "Piñera  deliberadamente no atendió las demandas sociales y dejó que la policía actuara sin control, después de ello, vino la pandemia, y la gente se fue cansando y se fue llenando de incertidumbres. Y cuando no hay certezas, la gente se refugia en lo más elemental: en la seguridad. Fue ahí que el discurso de Kast logró dar vuelta el contenido de la demanda por justicia social por una demanda de orden".

En este momento histórico, según el autor de La Muerte y la doncella" –aquella magnífica pieza teatral llevada al cine por Roman Polanski–, para los comicios de segunda vuelta del 19 de diciembre, Chile enfrenta "un problema existencial".

"Una cosa es que haya existido un Pinochet que llegó al poder por la fuerza y otra cosa es que gane un pinochetista, ultraconservador, y que vaya contra todos los avances de Chile de los últimos 30 años, por la vía democrática. Nunca, en la historia de Chile, ha habido un candidato de derecha como él. Si una mayoría de los electores del país elige a este candidato y con la venia de una derecha que se dice democrática y que estaba tratando de deshacerse del pinochetismo, si el pueblo de Chile hace eso, el resultado será nefasto por las páginas de la historia y para el futuro", advierte.

-A su juicio, ¿cómo es que se llega a dar esa paradoja?
-Chile tiene características muy especiales, porque salimos de una dictadura y derrotamos una dictadura con mecanismos democráticos, y luego en los gobiernos sucesivos ha habido un esfuerzo por repudiar la herencia de la dictadura, pero en el intertanto ha ido erosionándose la democracia. La democracia imperfecta –como yo le llamo– ha sido incapaz de responder a muchos de los problemas que la gente tiene. Ahora lo sorprendente de Chile –y muchos me preguntan cómo es posible que en Chile siquiera puedan pensar en votar por este hombre, cómo puede sacar más del 20 por ciento– es que son las crisis las que impulsan estos giros. El gran peligro es que las crisis que vendrán serán aún mayores, como la crisis climática, la crisis de los migrantes, la crisis de la injusticia y la desigualdad.

-El momento oportuno de los populismos de derechas o de izquierdas...
-Claro. Ante esas crisis se crea una especie de vacío y la gente desconcertada dice 'volvamos a algo que nos dé seguridad', y ese es el momento de los charlatanes.

-Hablemos del vacío, ¿qué es lo que se pierde como para que quede ese vacío?
-Uno de los factores es la pérdida de una derecha democrática. Y en esto uno de los grandes responsables es nuevamente Piñera. Él estaba llamado a representar esa derecha. Yo hubiera querido que hiciera un buen Gobierno, nunca por ejemplo estuve por su destitución, pero su mal Gobierno llevó a que esa derecha se debilitara, y que dejara ese vacío tan grande, un vacío de conocimiento, un vacío de significado.

-Los vacíos se llenan...
-Sí, el peligro es con qué. Lo que está haciendo Kast con la derecha política es muy, muy grave. Insisto, una de la cosas que más le hace falta a Chile es una derecha democrática, con quien se pueda mantener un diálogo con perspectiva pese a las diferencias, mínimos comunes democráticos. Ahora, aunque pierda en la segunda vuelta, y saque ya sea un 40% o un 48% de los votos, o saque lo que saque, José Antonio Kast ya se convirtió en el líder de la derecha.

El criptofascismo

Según Dorfman, "el liderazgo de José Antonio Kast no es el de un fascismo propiamente tal, que ya tuvo su lugar en la historia, su liderazgo más bien es del tipo criptofascista", o sea, que teniendo pensamiento fascista, lo esconde, lo mantiene en secreto para obtener réditos electorales.

Con la claridad de que observar Chile desde la distancia implica desventajas, porque se pierde el "pulso de la calle", por otra parte está la ventaja de mirar al país desde un contexto global, "y no me refiero a una mirada regional, sino más bien mundial", dice. Y ese contexto, lo que puede pasar con Chile no es muy distinto de lo que sucede en Hungría y Polonia, con Viktor Orbán y Mateusz Morawiecki, respectivamente, o más cerca, con Bolsonaro en Brasil y con Trump en Estados Unidos.

"Lo verdaderamente peligroso es cuando tú miras la historia de Trump, la historia de Bolsonaro, la de Orbán, te das cuenta de que son personas profundamente autoritarias, que no entienden la democracia ni el dolor ajeno, ni la dimensión humana. Y cuando no hacen eso, la reacción de estas personas, ante una fuerte oposición a sus proyectos, es utilizar la fuerza del Estado".

-Es ahí donde juega un rol importante la fortaleza de las instituciones. Trump no pudo mantener el poder, pese a no reconocer la derrota. ¿Cree que en Chile las instituciones son tan débiles que no puedan impedir el abuso de poder?
-Primero, hay que darse cuenta de que Trump puede volver al poder en cuatro años más, o podría llegar algo peor que Trump, como Marcos Rubio (el senador republicano que se reunió recientemente con Kast). Además, hay que ver lo que le hizo Trump a este país, ha envenenado a este país, lo ha polarizado terriblemente y dejado muchas dificultades para que Biden pueda llevar a cabo su proyecto transformador. Ahora, es cierto que las instituciones en Estados Unidos tienen un asentamiento mucho más fuerte que el nuestro en el consenso general, aunque está erosionándose. Igual pienso que en Chile el Congreso, aun con lo fraccionado que quedó, puede parar algún exabrupto. Ello, sin contar con el papel que jugará la nueva Constitución.

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