viernes, 23 de octubre de 2020 Actualizado a las 18:46

“Mi coronavirus”: la pandemia golpea el corazón de Deutsche Welle

por 7 abril, 2020

DW
“Mi coronavirus”: la pandemia golpea el corazón de Deutsche Welle
Este domingo, el director general de DW escribió una carta a todos los empleados en la que cuenta su experiencia personal al sufrir COVID-19. “Cuando leo las informaciones sobre los peores escenarios, veo que no hay que subestimar esta enfermedad", concluye.
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"Como la mayoría de ustedes sabe, fui el primero en DW en resultar infectado por el nuevo coronavirus. Desde entonces, ya me he recuperado totalmente y trabajo tanto desde las sedes de Bonn y Berlín como desde casa".

Así empieza su carta Peter Limbourg, director general de Deutsche Welle (DW), la emisora internacional de Alemania, quien hace unas semanas le escribió a todos los empleados de la cadena para contarles que había dado positivo en una prueba para detectar el nuevo coronavirus.

Este domingo, volvió a dirigirse a los trabajadores de la cadena pública alemana para contar su experiencia y explicar qué es lo que más le ayudó a sobrellevar la situación.

"Fue una sorpresa que la COVID-19 me alcanzara tan pronto, especialmente para mí", explica. Desde febrero, la empresa había tomado medidas preventivas para proteger a todos los empleados. "No le había estrechado la mano a nadie desde finales de febrero, había renunciado a los abrazos y siempre me lavaba bien las manos", cuenta. "Pero no sirvió de mucho, porque probablemente me infecté en una cena en Berlín".

Uno de los invitados, que se sentó al lado de Limbourg y con quien el director habló por algunos minutos, dio positivo días después del encuentro. "Era claro que podría haber quedado infectado", dice.

"Desde entonces, me quedé en casa. Primero informé a mis colegas más cercanos, luego a mi médico de cabecera, con quien acordé esperar para hacer la prueba. Me dijo que hacer un test tan pronto podría dar un resultado erróneo". Luego vinieron los síntomas: tos, fiebre moderada, cansancio, ligeros mareos, dolor en las extremidades y "una forma de dolor de cabeza desconocido por mí hasta entonces", recuerda Limbourg.

"En general, no era agradable, pero sí soportable", resume. "Un día después de la prueba tuve el resultado: ¡positivo! Decidí interrumpir mi ayuno de cuaresma y beber una buena cerveza de trigo", expresa. Aunque admite que "eso ayudó", explica que no es recomendable consumir alcohol cuando se sufre la enfermedad porque el cuerpo necesita mucha hidratación.

Y reconoce que se habría sentido decepcionado si hubiera sido negativo: "Si sufres todos los síntomas, al menos que no haya sido en vano, pensé".

Limbourg informó a las autoridades sanitarias de Berlín-Charlottenburg, que respondieron con eficiencia, y también repasó la lista de gente con la que había tenido contacto. "Tuve la suerte de tener a mi esposa y a mi hijo mayor conmigo durante este tiempo. Juntos, una situación así siempre es más fácil de llevar. El tiempo de la enfermedad y la cuarentena nos ha acercado aún más", expresa, "pero, por supuesto, esta situación también lleva a la preocupación por la familia, no quieres infectar a nadie". Lo intentó, pero su esposa e hijo dieron también positivo unos días después. "Gracias a Dios que están bien los dos de nuevo".

No hay que subestimar la enfermedad

"El coronavirus es distinto a una gripe normal. Llega rápido y te sientes mal inmediatamente, después de unos días mejora y termina", advierte el director general. "El progreso del virus, sin embargo, no es evolución lineal, sino por oleadas", explica. También comenta que sintió una mejoría a los cuatro días, pero a los seis tuvo nuevos síntomas, entre ellos molestias gastrointestinales, ligeros pinchazos en los pulmones y pérdida parcial de los sentidos. "De repente, no podía ni saborear ni oler, aunque la diferencia entre lo dulce y lo salado sí era todavía perceptible", cuenta, "la miel y el kétchup sabían igual". Esto ocurrió a mitad de la enfermedad y duró cuatro o cinco días.

"Durante la enfermedad no siempre estuve lleno de optimismo. Al final, no sabes en realidad qué esperar. Sentí que estaba en un camino desconocido con un destino incierto. Es bueno saber que el 80% de los afectados tienen síntomas leves, pero tampoco se puede saber con certeza si fuiste infectado con la variante más dura", confiesa.

"Y cuando leo las informaciones sobre los peores escenarios, veo que no hay que subestimar esta enfermedad", concluye.

 

 

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