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Abundancia y fortuna: una propuesta que se transmite a través de una rica gastronomía coreana Gastronomía

Abundancia y fortuna: una propuesta que se transmite a través de una rica gastronomía coreana

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Paula Peñaloza
Por : Paula Peñaloza Periodista @bitacoradeunasibarita
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Recién el pasado agosto cumplieron un año en la calle Santa Magdalena, en Providencia. Pero la historia de la cocina de BAB viene desde harto tiempo atrás, cuando eran un local en Patronato, que ya no existe.

Carolina Kim, socia junto a su esposo, es argentina viviendo en Chile hace 3 años, pero de padres y abuelos coreanos. De ahí nace su amor por la gastronomía asiática y sus ganas de hacerla lo más auténtica posible, como le han enseñado su madre y su abuela.

Es un local pequeñito que no necesita ostentar de un mobiliario moderno para que los comensales lo prefieran, porque el verdadero trabajo lo hace en cada uno de sus platos; abundantes, llenos de colores y muy sabrosos. No por nada, los amantes de la comida coreana no dejan de llenar las mesas día tras día.

BAB, según me cuenta Carolina, significa arroz al vapor en coreano -un indispensable para los asiáticos- pero también significa abundancia y fortuna, que es lo que ella busca transmitir a quienes la visitan. La carta, la componen platos coreanos y algunos japoneses -no venden sushi- y se pueden encontrar entradas como Kim Mari, Kimbap y Tofu Frito, además de platos calientes, platos fríos, en base a fideos o arroz, caldos y parrilla coreana. El Tokpokki, uno de mis platos regalones, no podía faltar.

Mi festín, porque sí que lo fue, consistió en Mandu Mixto ($8.000) que son empanaditas coreanas al vapor o fritas rellenas de kimchi, camarón, cerdo o vegetarianas. Las mías, suaves y de generoso interior, fueron de kimchi y cerdo. ¡Una delicia para abrir como corresponde el apetito!

Seguí con dos platos de fondo que me recomendó con mucho entusiasmo Justin, uno de sus amables garzones. El Bulgogui Jeongol ($10.000) viene calientito y humeante con sus finas láminas de carne de vacuno y fideos de camote -muy tradicionales en corea- acompañado de verduras y arroz al vapor. Un plato súper contundente, con una carne a punto exacto y bien sazonada. Los fideos suaves y si untas el arroz en el caldito, tu paladar se abrirá de par en par, te lo aseguro.

Terminé con un Kimchi Dopbap ($9.500) -amo mucho el kimchi– al que no podía dejar de meterle la cuchara. Este plato se compone de kimchi salteado con verduras y una proteína a elección -en mi caso fue cerdo- sobre arroz blanco y un huevo frito que lo corona como si fuera de la realeza. Y para mi sí que lo es. Es realmente exquisito y se mezcla todo enjundiosamente para llevarlo a la boca y solo disfrutar. El kimchi, la da esa crocancia que tanto nos gusta.

BAB se transformó rápidamente en uno de mis favoritos de la comida coreana, que se ha robado el apetito y el corazón de tantos de nosotros últimamente.

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