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Doctora en Historia sobre la necesidad de una nueva configuración curricular en la educación: “No podemos seguir hablando de pacificación de la Araucanía”

por 11 abril, 2022

Doctora en Historia sobre la necesidad de una nueva configuración curricular en la educación: “No podemos seguir hablando de pacificación de la Araucanía”
A más de un mes del inicio de las clases, y también de la asunción del nuevo ministro de educación, hay un tema que no está ni estuvo nunca en agenda, pese a la demanda histórica de agrupaciones docentes por una mayor participación y confianza en su quehacer: los curriculum educativos. Exclusión de la comunidad escolar, desconexión con la realidad sociológica, falta de apoyo a la labor docente y el factor ideológico son algunos de los problemas que identificó la experta Diana Saavedra.
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Diana Saavedra realizó distintos estudios sobre la enseñanza de la historia y currículos educativos, sin considerarlos lo más importante pero sí un elemento esencial de todo sistema educativo. Pese a que expresó “no ser marxista”, reconoció la existencia de ejercicio de poder en la educación y la “burocracia y tecnocracia” emanadas del sistema neoliberal imperante en Chile, construido e instalado por la dictadura cívico-militar. 

A puertas cerradas, sin la participación de estudiantes ni docentes en ejercicio, un grupo de “especialistas” designados por el Ministerio de Educación (Mineduc), se reúnen en un espacio para dirimir el currículum educativo. Son las llamadas comisiones curriculares las que deciden qué contenidos entran, y cuáles no, en las aulas de todo Chile, y “desde 1994, esas comisiones estuvieron compuestas por militares”, es decir, un equipo de uniformados ajenos al ámbito educativo resolvían parte de estos asuntos, reveló Saavedra. 

Los currículos educativos son una prescripción, obligatoria para todo el sistema escolar, de un plan de estudios, definición de áreas de conocimiento, tiempos de trabajo asociados y su secuencia en el total de la experiencia de la escolaridad, junto a un grupo de objetivos de aprendizaje, contenidos y orientaciones para el profesor, organizados por unidades en cada año escolar.

Una breve historia

En los años 90, se instaló un modelo político que permeó los distintos espacios que componen el Estado, también la educación. Por este motivo, y desde allí en adelante, no se hizo “más que administrar un modelo educativo” heredado del modelo neoliberal. “En términos curriculares puros es una descripción de contenidos, no tiene ningún tipo de vínculo con la realidad educativa, ningún profesor podrá contar la historia en un año como lo plantea el currículum” afirmó Saavedra y agregó que desde la configuración didáctica también “es deficiente, ya que no entrega apoyo al docente, es un documento burocrático que pauta contenidos mínimos”. 

Saavedra vuelve de manera constante a la materia de historia, esa que decidió estudiar mientras preparaba su Prueba de Aptitud Académica (PAA) y pasaba horas leyendo sobre movimientos sociales que marcaron puntos de inflexión en la memoria de las clases trabajadoras. Por eso, la especialista en la materia puso especial énfasis en lo que se nombra y “lo que se invisibiliza” pero también en el cómo se habla de cada tema, y para ello volvió a una forma de educar sobre la historia del pueblo mapuche. “Todavía se habla de la pacificación de la Araucanía, y ese contenido también se pasa en la araucanía. Este no es un acto de ignorancia sino de no pensar en absoluto los efectos que eso tiene para los territorios, para la vida social de esa zona” destacó. De la misma forma, acotó, gobiernos como el de Salvador Allende “están completamente cercenados del currículum” y esto tiene relación con la matriz ideológica desde la cual se construyen estas guías. 

Aunque recientemente se nombró a un ministro de educación que tiene experiencia docente en aulas, esta no es una novedad, acusó la especialista. El ministerio de Educación (MINEDUC) estuvo en manos de profesoras, como fue el caso de Mariana Aylwin y Yasna Provoste, pero esto no significó ningún cambio estructural. “El MINEDUC siguió siendo un administrador de escuelas, donde ni docentes ni estudiantes tuvieron la oportunidad de sumarse a espacios de conversación y decisión, la tecnocracia continúo porque es parte esencial de la educación de mercado”. Para la Máster en Didácticas, los gobiernos de la derecha, “siempre han acusado a la izquierda de ideologizar, cada vez que menciona la dictadura como tal, pero ha sido ella quien ha utilizado como elemento ideológico a la historia y la geografía, invisibilizando, restándole la importancia que tiene en el sistema educacional”. 

Por otro lado, existe una clara desconexión entre las comisiones de expertos y las comunidades educativas, sostuvo Saavedra: “el gran fracaso del currículum nacional es que no considera el aspecto sociológico de la educación, las comisiones suelen responder a intereses partidarios, dependiendo de quien gobierne”. Hoy, ejemplifica, al sistema no le importa el niño que escribe un poema sobre la crisis hídrica de su zona, le interesa que lea y luego repita lo que lee, “si es exacto mejor porque la idea es mermar al estudiante de su capacidad creativa, crítica y reflexiva, las escuelas están preocupadas de que rindan pruebas estandarizadas, que los apoderados paguen o el Mineduc entregue los dineros, mientras el modelo neoliberal no salga del sistema educativo vamos a seguir teniendo esa lógica conductista”.

En sociología de la educación, una de las materias de las carreras docentes, se aprende que “todo contexto educativo está insertado en un determinado contexto sociológico”, lo cual implica tener en cuenta los distintos factores sociales, económicos, culturales, políticos, entre otros, que atraviesan a los estudiantes pues no es lo mismo estudiar en Puchuncaví que en Arica, o en Copiapó y Santiago. De ahí que la desconexión con este contexto conlleva “la desconexión con la realidad sociológica de los diferentes contextos educativos, por eso el gran desafío que tiene el Mineduc es transformar las lógicas que emanan de él”.

Asimismo, sumó, “la educación chilena no es una educación para liberar, y no me refiero a temas políticos, me refiero  a temas filosóficos. Los seres humanos nos hacemos preguntas, pero la educación en Chile no estimula la pregunta, si no la respuesta estandarizada,el sistema no posibilita el autodesarrollo, como sí  sucede en Nueva Zelanda”. 

El caso argentino

Para la obtención de su título de Doctorado en Francia, Saavedra viajó por Europa y luego Sudamérica en busca de material para analizar el sistema educativo y currículo escolar de Chile, Argentina y España, los cuales comparó en un estudio que además se preguntó cómo se integran y enseñan la dictaduras en los tres países hispanohablantes. Pese a que reconoció que hasta hoy, todos los curriculum y reformas fueron elaborados por comisiones expertas “y excluyentes” en la mayoría de los países que investigó, dentro de estas exploraciones, una llamó especialmente su atención: el caso argentino. 

Luego de varios años de crisis económica, social y política, en 2003 asumió el presidente Néstor Kichner y su instalación en el gobierno significó el elevamiento de una serie de demandas históricas de distintos grupos sociales, entre ellos el sector educativo. El sentimiento de exclusión de los espacios de toma de decisión, por parte de docentes y estudiantes, suscitó una serie de marchas que culminaron en el petitorio del derecho a los congresos educativos, que nacieron más tarde como un espacio de debates en el cual participa la comunidad educativa. Así pues, narró Saavedra, los derechos humanos, la inclusión y el respeto a la diversidad se volvieron un piso transversal a todas las materias de las escuelas, es “un paradigma educativo que nació de una transformación que puede ser perfectamente aplicable en Chile”

Expectativas y demandas del sector educativo ante el nuevo gobierno

Tanto Saavedra como el gremio docente coincidieron en la existencia, en distintas conversaciones, emanadas en diversos seminarios brindados por la especialista (en temáticas como curriculum, memoria, derechos humanos y docencia) al Colegio de Profesores Regional Metropolitano, de problemáticas y necesidades que requieren “cambios de forma y fondo”.



El 11 de marzo pasado, asumió un nuevo gobierno que invitó a un nuevo pacto social rodeado de pequeños simbolismos, como el no uso de corbata, la foto oficial de espaldas al mar o bien la presencia de una mujer rapanui en la ceremonia, entre otros tantos. Para Diana, “es una buena señal” y existe mucha expectativa en el ministro de educación porque existe una alta expectativa social para con el gobierno nacional, y en el caso del ámbito educativo, el gremio y una parte importante de la comunidad docente, espera “cambios estructurales”. 

“Es necesario primero preguntarnos qué educación queremos (filosófica, con espacios antropológicos, feminista) y no tenemos que elegir un paradigma, podemos hacer coexistir unos y otros. Y ahí entra la forma: no importa la pregunta que nos hagamos sino las respuestas, y ellas tienen que emanar de las comunidades educativas. El verdadero rol que debe tener el ministro es ser un nexo, abrir los espacios para que las comunidades educativas lleguen al ministerio de educación, y que sean ellas, nosotras, quienes decidamos la educación que queremos, que paradigma nos inspira, que curriculum esperamos, qué metodología vamos a utilizar, qué relaciones sociales vamos a construir, cuáles van a ser las relaciones entre la escuela y la universidad, cómo se relacionan los docentes de las distintas instituciones”. 

Según lo expresado por la posdoctoranda, una buena opción para encaminarse hacia una “verdadera transformación” sería establecer “congresos educativos vinculantes”, donde estudiantes, docentes, comunidades universitarias y colegialas, fundaciones y ONG’s relacionadas con la educación, “puedan pensar y conversar sobre la educación” que se quiere construir a partir de este nuevo pacto social, que surge en paralelo con otro proceso político refundador, la convención constitucional. 

“Es clave y fundamental que el sistema educativo se conecte con su contexto sociológico, y en esos términos está el trabajo de los profesores, muchos tienen que cumplir 40 horas de clases y de ellas sólo cinco se destinan a planificación de material. Otra cosa que sucede es que no se reconocen los posgrados y se paga en base al mercado, lo cual se suma a que es muy común que los equipos directivos se transformen en tiranías que incluyen malos tratos. Necesitamos mejores condiciones laborales y económicas”

 El Frente Amplio llegó al gobierno desde los movimientos estudiantiles, recordó la especialista porteña. Y durante los años de ejercicio en la cámara “no han generado las condiciones” para hablar de dos demandas históricas de las cuales fueron parte desde las calles: “la gratuidad y la condonación del Crédito con Aval del Estado (CAE)”. Por este motivo, cerró Diana, no sólo le desea “lo mejor” al nuevo ministro, sino que también le hace “un llamado a escuchar a las comunidades e invitar a un diálogo entre los distintos actores para decidir en conjunto qué educación queremos construir”. 

 

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