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Las razones de la belleza: ir o no ir al quirófano

por 24 mayo, 2017

Las razones de la belleza: ir o no ir al quirófano
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Los estándares de belleza que nuestra sociedad nos impone, nos llevan a que las personas vivan con presiones que son muchas veces devastadoras. La publicidad actual ha tenido un rol clave en esto, imponiéndonos prototipos de belleza muchas veces inalcanzables.

Esto viene de tiempos remotos, donde cada cultura ha estigmatizado con un cierto patrón lo que es la belleza y lo que significa ser bello. Desde venerar cuerpos voluptuosos y pieles de porcelana, al estándar contemporáneo de belleza en figuras esqueléticas. En la prehistoria, por ejemplo, los hombres preferían a las mujeres de grandes senos y caderas anchas, porque se asociaban a la fertilidad y su posibilidad de procrear para mantener la especie. Hoy, en el nuevo milenio, una generación de modelos ha implantado un canon de belleza extremadamente delgado.

Dejemos dos puntos establecidos: primero, es imposible ser como la publicidad dice. Segundo, las mujeres -querámoslo o no- muchas veces no entienden este punto y tratan de avanzar en tener un look cada vez menos natural y más parecido a lo que les imponen.

 Belleza es tener la sensibilidad de entender que la vida hay que vivirla, que se debe dormir y descansar, amar, darse tiempo para los otros y para uno, alimentarse correctamente, hacer deporte, estar con la familia, trabajar y aportar a la sociedad.

En Chile, no existe un estudio serio que hable respecto de la satisfacción de las mujeres con su físico. Pero si miramos a nuestros vecinos, la cifra es alarmante. Más del 90% de las argentinas no se encuentra conforme con su imagen.

Belleza y sensibilidad son conceptos entrelazados, que coexisten el uno con el otro. Belleza es tener la sensibilidad de entender que la vida hay que vivirla, que se debe dormir y descansar, amar, darse tiempo para los otros y para uno, alimentarse correctamente, hacer deporte, estar con la familia, trabajar y aportar a la sociedad. Ahí radica lo esencialmente bello.

Algunos creerán que mi llamado es a no realizar ningún procedimiento estético, pero mi recomendación en realidad es a hacerlos, siempre y cuando éstos sean motivados por las razones correctas. Hablamos de mejoras externas, que lo que deben hacer en realidad es tocar la fibra más interna de la persona. Ahí es donde necesitamos apuntar como equipo médico, lo que marca la estampa de los buenos profesionales.

Si hay un cirujano plástico que pueda entregar herramientas para resolver un defecto que incomode a una paciente, como por ejemplo unas mamas extremadamente grandes, arrugas profundas, inicio de alopecia o un perfil de nariz pronunciado, él debe ser capaz de identificar las motivaciones por las que la paciente se acerca.



A lo largo de mi carrera, me ha tocado enfrentar este cuestionamiento a diario, más ahora que soy director de la Clínica de Cirugía y Medicina Estética Terré. Con cerca de 400 cirugías anuales y más de 10.000 pacientes operados, si a mi consulta llega una persona triste y cree que con una cirugía va a resolver su problema de autoestima, yo prefiero recomendarle que no se opere, porque en ese caso el cambio debe ser en otra área muy distante de la estética. Lo importante es comprender qué es lo que el paciente entiende como belleza y lo que realmente necesita, lo cual muchas veces no se encuentra en el quirófano.

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