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Preocupante: cómo el bullying y el ideal de belleza acomplejan cada vez más a las niñas y jóvenes chilenas Presión social

Preocupante: cómo el bullying y el ideal de belleza acomplejan cada vez más a las niñas y jóvenes chilenas

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Loreto Santibáñez
Por : Loreto Santibáñez Editora de Agenda País y Revista Jengibre. Periodista UC
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Más de la mitad de las jóvenes entre 14 y 25 años de nuestro país dicen que su apariencia física es su principal preocupación, según la segunda encuesta exploratoria realizada por la Rebelión del Cuerpo. Mientras el bullying por el aspecto físico va creciendo y lleva a que menores se sometan a tratamientos estéticos para ser aceptadas ¿Cómo está afectando a nuestras niñas el ideal de belleza al que estamos constantemente expuestos? 


«Soy fea y perdedora», decía la nota que Rosalie Ávila (13) dejó a sus padres antes de suicidarse. El bullying del que era víctima en su escuela en California la llevó a tomar tan drástica decisión.  Su caso dio la vuelta al mundo, por ser tan cotidiano que podría ser la historia de una joven de cualquier país, incluso el nuestro.

Porque como muchas personas de su edad, Rosalie usaba frenillos, lo que era un verdadero calvario al ser constantemente molestada por sus compañeros. Y aunque era morena y de contextura normal, ella pensaba que no era bonita.

Nuestro país no está tan lejos de adolescentes y jóvenes que piensan así. Las cifras del último estudio de la Rebelión del Cuerpo alertan sobre cómo se relacionan las mujeres entre los 14 y 25 años con su físico: el 58% de las encuestadas contestó que su apariencia es su principal preocupación en la vida, por sobre otras prioridades como el desarrollo intelectual, los estudios, los amigos, entre otras cosas.

Además, el 34% de ese mismo grupo evita visitar lugares o realizar actividades por cómo se ven o cómo se sienten con su cuerpo, y el 36% de esas mismas mujeres pasa cuatro días a la semana pensando que debería hacer dieta.

«Yo encuentro que todas estas cifras son tremendamente potentes. Entre los 14 y 25 años es el grupo que mayormente se vio afectado en la encuesta por pensamientos disruptivos respecto al cuerpo, o sea, pensamientos negativos en torno al cuerpo que aparecen en situaciones que ni siquiera tienen que ver con el cuerpo pero están constantemente apareciendo en su vida», explica la sicóloga Nerea de Ugarte, directora de la Rebelión del Cuerpo.

«Ahí tenemos súper claro como las niñas van armando la percepción que tienen de ellas mismas en torno a su autoimagen y su autoestima. Si para las niñas lo más importante de su vida es su apariencia física, efectivamente es algo con lo que el resto va a jugar si sabe que te afecta», sostiene la especialista.

«A qué voy con esto: si yo estoy educando como país a niñas que creen que lo más importante en su vida es el cuerpo, al no cumplir con lo que nos muestran constantemente se genera una frustración tremenda. Si a eso tú le sumas una edad vulnerable como es la adolescencia y que hay otras niñas o niños que manifiestan y explicitan está ‘imperfecciones’ desde la perspectiva del bullying, las niñas más vulnerables emocionalmente pueden terminar en un trastorno de un cuadro depresivo, en un trastorno de la conducta alimentaria o incluso en un suicidio», agrega.

La apariencia física es uno de los principales motivos por los que se hacen bullying. Aunque en nuestro país no existen cifras concretas, hay datos de otros países que ayudan a entender la magnitud del problema.

Según datos de Aprender 2016 -la versión argentina de nuestra prueba Since- el 27% de los estudiantes afirmó que se burla de compañeros por su aspecto físico.

El color de la piel, la raza, el acento, la religión o la orientación sexual están entre los principales motivos por los que muchos adolescentes son víctimas de las burlas de sus compañeros. En España, con lo que de verdad no se tiene piedad en las escuelas es con la apariencia física. Escolares con sobrepeso y aquellos que no van vestidos a la moda son los que más ataques sufren. En concreto, y en la etapa de la adolescencia, son discriminados por casi la mitad de sus condiscípulos.

Un estudio elaborado por el British Council y presentado en el Parlamento Europeo, estableció que entre 4.200 escolares adolescentes de nueve países (Bélgica, Reino Unido, Alemania, Grecia, Italia, Malta, Holanda, Portugal y España) la apariencia física era la segunda causa de burlas, con un 42% de los estudiantes, solo superado por la orientación sexual.

La organización antibullying Ditch The Label, que actúa en países como Reino Unido, EEUU y México, ha realizado variados estudios sobre el tema y definió entre las características más importantes que convierten a algunos niños en víctimas susceptibles de acoso escolar, los complejos en torno al aspecto físico y la percepción que se tiene sobre su propia imagen.

De esta forma, los niños y adolescentes más vulnerables son aquellos que no encajan con la visión ideal de belleza que ven representada en los medios, por lo que el bullying basado en este componente físico dejará más secuelas a largo plazo, dañando su autoestima y confianza.

Es por eso que cada vez es más frecuentes que adolescentes desde los 13 años piensan en operaciones estéticas como la liposucción o el aumento de pecho para sentirse aceptados.

Otra intervención que se está haciendo común en las mujeres es la depilación láser. Patricia Berríos, directora ejecutiva de Centraláser, reconoce que a través de su experiencia está «consciente del estigma de la belleza y el lucir perfectas, una situación que nos persigue incluso siendo niñas y es indiscutiblemente cruel».

Debido a la alta demanda de niñas que sufren bullying por el tema del hirsutismo -vello excesivo o notorio en el rostro por causas hormonales-, desde el año 2011 crearon la campaña «El Bullying dejó de ser un juego», que aborda el problema del acoso en niñas que no cuentan con los recursos económicos para acceder al tratamiento adecuado. En el centro estético han proporcionado sin costo ayuda médica de especialistas gineco-endocrinos,  medicamentos, tratamiento de depilación láser  y terapia psicológica, si la menor lo requiere.

«Hemos abordado el hirsutismo desde la altura de la ayuda clínica y multidisciplinaria acompañando incluso con psicólogas a las pequeñas que llegan agobiadas por el bullying a nuestro centro. Realizamos tratamientos de depilación láser alexandrita, orientando a la niña a la aceptación y convicción de que el tratamiento debe realizarlo por una decisión personal y no por agradar al resto.  En Centraláser este aspecto es fundamental», explica.

Y agrega: «Nuestro equipo se ha capacitado para  atender en forma multidisciplinaria a niñas que por lucir un rostro con vellos han sido discriminadas y molestadas eternamente por sus  pares, en el colegio y -aunque nos parezca increíble- incluso en su mismo hogar, ya que la familia realiza bromas o comentarios que a corto plazo pueden generar graves problemas de autoestima llevando silenciosamente a  una pequeña a la depresión con resultados  negativos e inesperados».

Berríos es clara en diferenciar cuándo o no el exceso de pelo puede ser un problema para las niñas. «Nuestro primer consejo es evaluar la edad de la niña y analizar si para ella efectivamente el tema del vello en su rostro es un ‘problema’. Si no lo es, se recomienda buscar una alternativa que no sea invasiva para la pequeña, ya que no pocas veces son las mismas madres quienes se angustian anticipadamente y acuden a la depilación láser porque en su niñez fueron víctimas de bullying y temen que su niñas vivan lo mismo que las atormentó a ellas», explica.

«Nuestro propósito es que las  niñas no sientan que el vello es un problema, el vello es un aspecto físico y punto.
Para eso debemos informarnos los adultos y enseñar a los niños que las características físicas se respetan, puesto que la inclusión se atesora desde los detalles más sutiles a los más relevantes», agrega.

Segunda encuesta de la Rebelión del Cuerpo

El estudio exploratorio online titulado «Nuestra apariencia física en perspectiva» buscaba ahondar en las percepciones que las encuestadas tienen respecto a su cuerpo. Para ello se incorporaron preguntas de cuestionarios validados a nivel internacional, como el Body Shape Questionnaire y el Body Image Questionnaire.

Entre los principales resultados se determinó que las mujeres destinan en promedio 3 horas al día en pensar en su cuerpo, equivalente a 3,75 días al mes y 46 días al año. Si se compara esta cifra con los datos de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (INE, 2015) que determina que las mujeres dedican al día 6,59 horas al trabajo remunerado y 5,89 al trabajo no remunerado, el resultado es por lo menos llamativo.

En cuanto a frecuencia, el 48% de las encuestadas señaló que piensa en su cuerpo, más de diez veces al día. Asimismo, el 39% de las entrevistadas tiene pensamientos disruptivos sobre el cuerpo en forma recurrente, lo que quiere decir que piensa en éste aun cuando esté realizando otro tipo de actividades.

Entre quienes reportan pensar alrededor de 2 horas en su cuerpo declaran “nunca” dejar de asistir a / realizar actividades que disfrutan, en contraste con quienes piensan en su apariencia alrededor de 6 horas, las que señalan “siempre” evitan asistir a actividades.

La apariencia física es el principal aspecto de la vida por el cual se ha sentido preocupación durante la última semana, con un 21%. En contraposición, aspectos como las relaciones con los amigos y las capacidades intelectuales no son motivo de preocupación.

Como se señaló antes, el grupo de entre 14 y 25 años es el que se ve mayormente afectado por pensamientos disruptivos respecto al cuerpo y el que se preocupa más frecuentemente por su cuerpo y su apariencia física. Así, el 57% piensa a propósito en su cuerpo más de diez veces al día versus 21% en el caso de las mayores de 40 años.

Es este grupo etario quien destina una mayor cantidad de horas a pensar sobre su cuerpo y apariencia física, alcanzando un promedio de 3.5 horas diarias. En contraposición, sus pares mayores de 40 años sólo alcanzan un promedio de 2 horas al día.

Son las entrevistadas entre 14 y 25 años quienes, además, son las que pasan mayor parte de su tiempo sintiendo preocupación por aspectos ligados con el peso: 40% pasa más de cuatro días a la semana sintiendo temor a aumentar de peso, versus el 18% de las mayores de 40 años. A su vez, 38% pasa más de cuatro días a la semana sintiendo que debería hacer ejercicio, versus el 13%, y 36% pasa más de cuatro días a la semana sintiendo que debería hacer dieta, versus el 17% de las mayores de 40 años.

Según Nerea de Ugarte, los resultados dan cuenta del gran impacto que tiene la relación con el cuerpo en la vida de las mujeres, especialmente entre las jóvenes. «El que el 58% de las mujeres entre 14 y 25 años señale que la principal preocupación de su vida es su apariencia física es francamente alarmante; no sólo por la cantidad de horas que destinan al día focalizándose en lo que no les gusta de ellas (lo que conocemos como pensamientos disruptivos) sino que también, porque esto se contradice con todas las teorías que apuntan hacia la construcción de una vida sana y de un bienestar subjetivo positivo. De hecho, las entrevistadas dejaron en último lugar las preocupaciones que, según la teoría, mayormente inciden en el bienestar subjetivo, como las relaciones sociales significativas», enfatiza.

En este sentido, la relación con el cuerpo, y los comportamientos asociados a una relación conflictiva y negativa con él) constituyen un factor de riesgo importante tanto para diferentes trastornos de la salud mental y física. «Lo más preocupante de todo es que si tenemos cifras que están diciendo que lo más importante de nuestras niñas es su físico, evidentemente estamos educando muy mal como sociedad porque se vuelve más vulnerable en su vida al no poder cumplir con los patrones que nos muestran como ideales. Entonces al final vivimos en una constante y perpetua insatisfacción respecto a nuestra vida si es que el físico es lo más importante», señala la especialista.

«Es muy fuerte pensar que la industria de la belleza logró su objetivo que es estar en la mente de todas las niñas y poner al cuerpo como la principal preocupación. Al final nos estamos dando cuenta que la sociedad responde a una lógica capitalista respecto al tema del cuerpo y si es que no partimos por educar en esto, esto no va cambiar y puede seguir siendo peor», recalca.

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