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Encuesta revela que comunidad LGTBIQ+ presenta altos riesgos psicosociales producto del confinamiento

por 5 agosto, 2020

Encuesta revela que comunidad LGTBIQ+ presenta altos riesgos psicosociales producto del confinamiento
El 24% de quienes participaron de la encuesta UNAB, señalaron haber escondido su expresión de identidad de género ante su familia durante la pandemia, mientras el 44% de la muestra no es abierto sobre orientación sexual / identidad de género con sus vecinos, así lo reveló el estudio hecho en conjunto con Chile Diverso.
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“Consecuencias psicosociales del COVID 2019 en población LGBTIQ+”, es el nombre del estudio realizado por la Universidad Andrés Bello (UNAB) en la colaboración con Fundación Chile Diverso, el cual confirmó que la pandemia ha afectado de forma importante a la población LGTBIQ+ en Chile, revelando que el confinamiento ha limitado las posibilidades de expresión de la orientación sexual / identidad de género en este grupo, incrementando los factores de riesgo de salud mental.

Los resultados preliminares indican que la pandemia genera serios riesgos para la salud mental de la población LGTBIQ+, en comparación con la norma nacional, en gran parte debido a las limitaciones en la interacción con otros miembros de su comunidad.

Según señaló el estudio, la población LGBTIQ+ participante en el estudio reporta una peor autopercepción de su salud en comparación con la población general (CASEN 2017). De igual manera, presenta menores niveles de bienestar subjetivo en todos los ámbitos de análisis en comparación con la población general pre y post pandemia. Finalmente, la población LGTBIQ+ posee una alta prevalencia de sintomatología asociada a problemas de salud mental. Un 42% de los entrevistados califica como población con indicativos de presencia de psicopatología de acuerdo con el instrumento GHQ 12, utilizado como herramienta clínica por el Ministerio de Salud.

El sociólogo y académico UNAB, Juan Carlos Oyanedel, planteó que “en general, cuando se limita la posibilidad de expresar la identidad en personas pertenecientes a grupos que enfrentan situaciones de exclusión se debilita su identidad social y se limita su red de apoyo social. La identidad social, que es la base de nuestro bienestar, tiene relación con poder participar en grupos donde las personas se sienten pares e incluidos. Nuestros resultados muestran que el grupo con quienes las personas son más abiertas respecto a su orientación sexual o identidad de género, son los amigos y ese espacio de interacción se encuentra ahora mucho más limitado”.

El confinamiento ha rearticulado las dinámicas de familia y el círculo cercano, es aquí donde la encuesta reveló que un 24% de los entrevistados ha debido esconder su expresión de identidad de género durante la pandemia, casi un cuarto de las personas que hacen parte de la muestra total. Mientras que un 44% es completamente abierto con su madre y hermanos, sólo el 29% es completamente abierto con su padre, y el 22% con otros familiares.

“Verse obligado a esconder la propia identidad es una situación que puede llevar a las personas hasta sus límites, puesto que la identidad es aquello que organiza nuestras vidas. Esa situación, podría generar altos niveles de angustia en que la gente puede tener reacciones diversas como angustia, rabia, descontrol de impulsos o consumo de sustancias. Incluso algunas personas podrían llegar a presentar cambios en cómo perciben y entienden la realidad”, detalla el psiquiatra Luis Felipe Varela, quien también fue parte de la investigación por parte de UNAB.

En el detalle fue posible descubrir que las personas LGBTIQ+ encuestadas reportan una mayor apertura respecto a su expresión de identidad de género con sus grupos de amigos, seguido de sus compañeros de trabajo. Respecto a aquellos grupos con quienes no comentan respecto a su identidad sexual se encuentran sus vecinos, sus clientes y su jefe, círculos con los que producto del confinamiento mantienen un contacto mucho más permanente, ahora a través de medios digitales.

Según Oyanedel la mayoría indicó que confía en amigos y compañeros de trabajo, con un 61% de apertura y confianza, pero a quienes menos les cuentan es a la familia o los vecinos, grupos con los que ahora hay una interacción mucho más frecuente e ineludible: “Eso es coherente con el 24% que no habla sobre su identidad de género u orientación sexual en casa, y es coherente con los indicadores que reflejan una situación de alerta respecto a la salud mental de este grupo. A esto se suma el hecho de que, literalmente, el trabajo ahora ha ingresado a nuestros hogares”, indica.

“Revelar la salud mental”

La necesidad de vincularnos de forma distinta con familia y amistades producto de la pandemia ha transformado el comportamiento social. Las personas ya no están presentes en sus círculos habituales, y para la comunidad LGTBIQ+ la pertenencia es sustancial. “El tema es que cuando dejas de estar presente, de participar en los rituales con los amigos, pierdes esa parte de la identidad. Una forma de recuperarla ahora es la interacción por redes digitales, pero si tienes que ocultar tu identidad dentro de la casa puede ser una dificultad y puede llevar a una disociación que termine en patologías”, agrega Oyanedel.

La encuesta además reveló los altos niveles de puntajes que esta población alcanza en el GHQ, uno de los instrumentos de medición clínica que ocupa el Ministerio de Salud, donde básicamente el 40% alcanza patrones que son considerados como patológicos. Es aquí donde el equipo insiste en que hace falta la implementación de un plan de salud mental específico para la comunidad por parte del gobierno, y una intervención activa por parte del Ministerio de Salud a través de las campañas de protección de la salud mental.

“La ayuda que debe recibir la comunidad LGTBIQ+ en la salud mental es un apoyo concreto en las distintas áreas; desde organismos vinculados a la adicción como Senda y programas focalizados que cuenten con terapeutas con formación en diversidad sexual, personas que entiendan y conozcan su realidad”, dijo, el presidente de Chile Diverso, Rodrigo Chandía, quién también resaltó la importancia de potenciar un trabajo focalizado y un mayor presupuesto para estas ONG.

Otro factor que merma la posibilidad de concretar un tratamiento es el miedo de las personas a comentar a al médico que es parte de la comunidad LGTBIQ+ lo que finalmente dificulta un tratamiento adecuado. “Este medio de las personas a exponer su identidad jugaría en contra de su propio tratamiento, pero está asociado a un factor más cultural que propiamente de la comunidad. Por eso es necesario quitarle el sesgo a la salud mental y disminuir la burocracia en la Atención Primeria de Salud”, indicó el terapeuta ocupacional y experto en investigación de Chile Diverso, Ignacio Marchant.

Otro de los puntos relevantes surgidos del estudio es el consumo de bebidas alcohólicas y tabaco, seguidos de marihuana. Es importante también el porcentaje de consumo de tranquilizantes, ya que quienes declaran su uso regular (al menos una vez a la semana) alcanza a un 10%.

Entre los elementos que ha afectado al grupo producto de la pandemia se puede destacar la pérdida de oportunidades laborales (31%). La pérdida de oportunidades académicas (27%). La suspensión de tratamientos médicos (21%). La suspensión de tratamientos de salud mental (16%). Ha dejado abandonado sus estudios (14%). La pérdida de empleo (14%). Finalmente, un 4% señala haber sufrido hostigamiento, homofobia, transfobia, bifobia o lesbofobia, y un 3% reporta haber sufrido de violencia intrafamiliar.

Finalmente, para Chandía el trabajo es ahora para ver el cambio a largo plazo, por eso las políticas públicas deben tener como foco la educación la educación sexual integral, con una institucionalidad que vele por la diversidad. “En salud mental es importante una reparación psicoemocional, pero también es muy urgente la educación sexual integral desde la prebásica, para que la diversidad sexual se conozca. Tiene que ser una política de Estado para que dentro de 20 años existan nuevas las formas del lenguaje, para que las futuras generaciones tengan una buena salud mental ya que no verán la diversidad sexual como negativo o prohibitivo, verán que ser gay, lesbiana o trans es normal. Hoy todavía nos tratan de delincuentes, enfermos, hasta pecadores o somos discriminados y excluidos hasta por nuestra propia familia por ser lo que somos”.

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