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Participación electoral femenina aumenta en un 9% en los últimos ocho años

por 4 agosto, 2022

Participación electoral femenina aumenta en un 9% en los últimos ocho años

Créditos: Agencia Uno

La elección de Bachelet, el cambio en los roles de género y el impacto de las organizaciones feministas causaron un incremento en la participación de las mujeres, llegando a cubrir un 59% del padrón electoral en las elecciones 2021.
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En la actualidad puede parecer inconcebible o impensado que alguna vez en la historia de Chile a las mujeres se les haya prohibido votar. A tan solo 73 años de la aprobación del voto femenino en elecciones presidenciales, el aumento de su participación electoral, sobre todo en las menores de 30 años, marca la pauta.

Era la mañana del 4 de septiembre de 1952 y Marta Elena Yáñez Yáñez, con su vientre de 7 meses de embarazo, se preparaba para ir a su local de votación, en la calle Lord Cochrane en Santiago. Vestida con “sus mejores galas”, mencionó que para ella era una ocasión muy especial, era la primera vez que las mujeres votaban en elecciones presidenciales.

Sin embargo, el camino para llegar a este hito no fue ni corto ni fácil. Caía 1875 y un grupo de mujeres de la comuna de San Felipe, en la región de Valparaíso, se reunían dispuestas a ejercer su voto en las urnas. Empoderadas exigían sufragar, apelando a que en la Constitución de 1833 se garantizaba igualdad ante la ley de todos los chilenos.

No obstante, ante las diversas movilizaciones ocurridas a partir de esta intervención, es que 9 años más tarde, en 1884, prohibirían expresamente el derecho a voto a la mujer al “encontrarse sometida al yugo del esposo quien podía ejercer su poder e influencia sobre su esposa”, enunciaba la ley electoral.

La doctora en Ciencia Política, Lesley Briceño, sostuvo que “hay una carga histórica en donde los espacios de lo público, el mundo laboral, académico y de lo político están vinculados al hombre más que a la mujer, incluso a nivel de lo que es el desarrollo intelectual”.

La movilización feminista, que poco a poco comenzaría a brotar a lo largo de todo el país, sería la encargada de luchar incansablemente por el sufragio femenino y por integrar a la mujer en los diversos ámbitos.

En 1931 se le otorgaría a la mujer el derecho al sufragio municipal a partir de los 25 años, siendo tres años más tarde las primeras elecciones municipales en las que ellas tuvieron el derecho a elegir y ser elegidas. Esto sería el primer paso en la entrega gradual de derechos a las mujeres.

Así, el objetivo que se habían planteado desde un principio las sufragistas como Elena Caffarena y Flor Heredia, se cumplió casi cuarenta años más tarde. Finalmente, el 8 de enero de 1949 el presidente Gabriel González Videla estampó su firma en el texto que concedía plenitud de derechos políticos a las mujeres.

Era 1952 y por primera vez en Chile las mujeres mayores de 21 años, que sabían leer y escribir, participaron de las elecciones presidenciales.

Con 22 años de edad en ese entonces, Marta hace solo un año había llegado a la capital desde el campo en Ovalle. Fue en la ciudad en donde pudo ejercer su tan anhelado voto. Con emoción y esperanza depositó en aquella urna el papel que de ahora en adelante se transformaría en un nuevo espacio de opinión e integración para las mujeres.

“Fue muy emocionante, sentí que se estaba valorando a la mujer, porque ahora nosotras teníamos derecho a voz y voto”, manifestó.

Aumento de la participación electoral femenina

En la primera ocasión que se tuvo derecho a voto, fueron más de 76.000 las inscritas, cifra que con el pasar de los años ha ido creciendo y que actualmente, según el Servicio Electoral de Chile (Servel), llega a 7.671.284 mujeres, representando de esta forma al 51, 3% del padrón electoral, o sea, a más de la mitad del país.

A la fecha las mujeres han participado solo en la elección de 11 presidentes de la república, debiendo considerar que el territorio nacional, dentro de su historia, ha elegido a más de 30. A pesar de ello, su participación electoral no ha pasado desapercibida, demostrando un aumento a partir de una coyuntura fundamental: las elecciones presidenciales del 2005, en donde la presidenta electa sería Michelle Bachelet, la primera mujer en ejercer este cargo.

“El clivaje importante de esta elección no es el tradicional de izquierda y derecha, sino que es el de género, ya que si bien Bachelet no es la primera candidata mujer a la presidencia, si es la primera que tiene las posibilidades de ganar. Desde la elección de Bachelet hay un punto de inflexión que se podría decir que es el hito clave para comprender cómo las mujeres empiezan a empoderarse mucho más en el ámbito político”, explicó Briceño.

Acorde a datos del Servel, si bien hay un descenso de casi un 50% de la participación electoral, tras la aprobación del voto voluntario y la inscripción automática en 2012, la participación femenina dentro de ese contexto ha ido en constante aumento, debido a las nuevas oportunidades y los avances en cuanto al rol de las mujeres en las últimas décadas.

De esa forma, la cientista política expuso que “las mujeres pasamos del ámbito de lo privado, lo doméstico, cuidar a los niños y realizar labores de hogar ha irrumpir no solo en el mundo laboral, sino que también al académico, entrando a la universidad en mayor cantidad y al laboral, ámbitos que históricamente habían sido masculinos, para luego integrarse al mundo político”.

En 2013 presentan una participación de un 52.3% respecto al padrón electoral, mientras que ésta desciende en 2017 a un 49.6%. Sin embargo, en 2020, para el plebiscito por un proceso constituyente, alcanza el 52.4%, porcentaje similar a las elecciones en donde Michelle Bachelet comenzaría su segundo gobierno.

En esa misma línea, en la segunda vuelta presidencial, que dejó como Presidente de la República a Gabriel Boric, ocurre un fenómeno histórico. Por primera vez hay una participación de más de 8 millones de personas, la más alta en la historia de las elecciones en Chile.

No obstante, no solo fue la elección con mayor concurrencia, sino que también fue la con mayor participación de mujeres, alcanzando, según la plataforma Decide Chile, un 59% del padrón electoral.

Organizaciones feministas y su importancia dentro de la participación electoral

Como se mencionaba en un principio las organizaciones del siglo XX, como el Movimiento Pro Emancipación de las Mujeres de Chile (Memch) y la Federación Chilena de Instituciones Femeninas (Fechif) son aquellos movimientos que no solo impulsaron el sufragio femenino universal, sino que buscaban la emancipación integral de las mujeres en sus dimensiones económicas, biológicas, en materia jurídica, civil y en la educación.

La vocera de la Coordinadora Feminista 8M (CF8M), Alondra Carrillo, explicó que la situación actual es similar a la del Memch, pues “algunas de las reivindicaciones más visibles son en relación con la lucha contra la violencia patriarcal y la pelea por los derechos sexuales y reproductivos. Sin embargo, en la lucha actual por una nueva constitución el abanico de reivindicaciones feministas es extremadamente amplio”, explicó la vocera.



Aquellos temas relacionados a la erradicación de brechas, de estereotipos, de la violencia de género y por otra parte la conquista y la protección de derechos, son materias que en la última década movilizan a las mujeres, creando también una democracia participativa, donde el proceso democrático no es solamente ir a votar, sino que también, participar de otros procesos de toma de decisiones.

Un ejemplo de esto, comentó Lesley Briceño, “es el impacto de las manifestaciones de organizaciones sociales por el Día de la Mujer, los 8M. Lo que fue el movimiento Me Too en su momento o el de Ni Una Menos, pues no es hasta que comienza a ver una manifestación distinta que se empieza a tomar relevancia en lo que es la discusión pública. Las discusiones de género tomaron la agenda cuando se visibilizaron y se vinieron otros problemas de género”.

Es así como del 2012 al 2021 hay un aumento de un 9% en la participación femenina, la cual también se da por un interés particular en estas temáticas. Además, hay un incremento sustancial en la participación de las mujeres menores de 30 años en las últimas dos elecciones, de un 59.4% en el plebiscito a un 63% en las presidenciales.

Ante este escenario Alondra aseguró que “es este grupo de mujeres jóvenes quienes se han movilizado para definir las principales elecciones de los últimos tiempos, particularmente en el plebiscito y la segunda vuelta presidencial, en donde vimos amenazados nuestros derechos fundamentales conquistados a lo largo de décadas de lucha y fueron precisamente las mujeres jóvenes populares las que más se han movilizado electoralmente como una forma más de la acción política que hemos dinamizado durante los últimos años.”

En la misma línea, Briceño expresó que la movilización de las personas y el por qué van a votar es debido, por una parte, a la importancia de esas elecciones y por otro lado qué es lo que se está discutiendo. Por ende, se va a tender a votar por esa persona y/o ese conglomerado político que quiere recoger esa demanda en particular y resulta clave para aquella persona.

De esta forma, la vocera de la CF8M destacó la labor y objetivo de las organizaciones feministas, por ende, para ellas “no cabe duda que esa participación de las organizaciones de mujeres en el despliegue territorial es uno de los elementos que permiten construir una orientación política común para el conjunto”.

¿Por qué las mujeres votan más?

De acuerdo al análisis estadístico del Plebiscito 2020 hecho por el académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Talca, Paulo Cox, las mujeres en esta instancia contaron con 432 mil votos más que los hombres, representando un 5,8% de los votos totales.

“De estos 432 mil votos, cerca de un 30% obedece a efectos demográficos (las mujeres son más numerosas que los hombres). Un 70% de estos votos adicionales (300 mil aproximadamente) se deben a que las mujeres participan más”, señaló el académico.

La doctora en Ciencia Política explicó que este hecho se debe a dos fenómenos. En primer lugar, que las mujeres participan más en organizaciones voluntarias, por lo que tienen mayor nivel de compromiso y, en segundo lugar, es la visión de ellas acerca del voto, el cual sería la única forma de dar su opinión.

“Las mujeres al participar más en organizaciones voluntarias, movimientos sociales, talleres, etc, y al ser el voto algo voluntario, se comprometen más a ir a sufragar, porque lo ven como una obligación. Otra explicación, es que, si el sistema finalmente no permite que las mujeres se incorporen de otras formas a la vida política, como electas o candidatas, entonces ven en el voto una forma de manifestar su opinión”, explicó Lesley.

Por otra parte, a más de 87 años desde que las mujeres pueden ejercer el voto en Chile, y a pesar de la activa voz del feminismo en el país, este derecho sigue siendo cuestionado y aún se cree que las mujeres son incapaces de participar en el espacio público.

Así lo demuestra el diputado electo por el distrito 11, Johannes Kaiser, en uno de sus programas de Youtube, en donde pone en duda si fue buena idea que las mujeres tuvieran derecho a voto.

Respecto a estos dichos, Alondra Carillo afirmó que “estas declaraciones son la manifestación más caricaturesca de una resistencia que se expresa de muchas maneras al interior de los espacios de deliberación política. Es justamente ese tipo de prejuicios, roles atribuidos mediante sesgos patriarcales y machistas a las mujeres y disidencias, lo que el feminismo en su práctica cotidiana se dedica a criticar, impugnar y desmontar, precisamente porque esas nociones muchas veces se tienen sin siquiera tener conciencia y son un obstáculo para el avance de las relaciones de género en nuestro país y en el mundo”.

Elena Caffarena en una entrevista a la Pontificia Universidad Católica de Chile, en 1990, declaró que “hay un grupo que sostiene que las mujeres solo van a lograr su emancipación con un cambio en la estructura social, yo estoy por este y pienso que además del cambio en la estructura social, debe haber un cambio en la mentalidad de los seres humanos, tanto de los hombres como de las mujeres. Esto tiene que cambiar, pero costará muchos años, los mismos años que quizás ha durado el sistema machista y el régimen patriarcal en la sociedad”.

Sus palabras en esta entrevista repercuten en la actualidad, pues han sido años de lucha por una sociedad más igualitaria. Sin embargo, sus dichos son alentadores ya que tan solo nos basta con mirar al pasado para seguir construyendo y avanzando hacia el futuro.

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