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Colectivo Caja Negra: ícono del arte independiente quedaría en la calle El plazo fatal para abandonar el lugar será el próximo 30 de Septiembre

Colectivo Caja Negra: ícono del arte independiente quedaría en la calle

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El espacio que ocupa desde hace treinta años en la gran casona de Irarrázabal 2345, en la comuna de Ñuñoa, fue sorpresivamente vendido por sus dueños, dejando a los artistas en una total incertidumbre.


Desde el comienzo el proyecto «Caja Negra» fue un espacio totalmente independiente, llegando a ser incluso clandestino en tiempos de dictadura. Hoy, esa misma condición de autonomía y distancia de cualquier compromiso político o empresarial pareciera estarles jugando en contra, ya que esto les impide acogerse a cualquier resguardo, apoyo o reconocimiento legal como agrupación cultural. 

Y es así, como después de más de tres décadas de activo funcionamiento en calle Irarrázabal, fueron notificados por sus dueños de la reciente venta del lugar por lo que a fines del próximo mes deberán abandonarlo.

Una alternativa que manejaban, antes de enterarse de la noticia, y conscientes de que en algún momento el sector sería absorbido por los proyectos urbanos o por las inmobiliarias, era postular a un comodato previo a comprobar su condición de patrimonio cultural. Para ello, en Octubre de este año lanzarían un libro compilatorio de la historia de la agrupación, a cargo del curador Patricio Muñoz Zárate, para registrar y documentar su carácter de patrimonio. Ello les permitiría, probablemente a partir del próximo año, trasladarse a otro sector que albergue sus proyectos.

«Nuestra idea es recuperar el aporte artístico, cultural y visual del Colectivo Caja Negra, a través de la investigación, recopilación y reflexión en torno a la labor sistemática realizada durante sus años de actividad. Experiencia distintiva en cuanto instala un modelo de gestión único y sustentable en el tiempo, con una destacable capacidad de experimentar, promoviendo nuevas prácticas y lenguajes artísticos», señala Muñoz. 

Pero toda esta planificación estaba basada solamente en las palabras de los dueños de la propiedad, quienes les aseguraron que durante este año el recinto no se vendería bajo ningún motivo. Hace dos semanas, vino el balde de agua fría. El últimatum era perentorio: debían abandonar el sitio a fines de septiembre. El lugar había sido vendido.

 De esta manera, una forma de vivir en una suerte de microsistema autónomo queda truncado por la incertidumbre de no tener a dónde ir. La única posibilidad actualmente es arrendar un lugar de manera individual, ya que al no estar constituidos legalmente no pueden hacerlo de forma grupal. Pero un lugar que posea las características que ellos necesitan, tendría un costo que ninguno de ellos, por sí solos, puede justificar ni solventar.

«Ahí empezó la catástrofe…te quedan cortados los proyectos, te queda cortado el futuro inmediato, es demasiado abrupto el golpe», reconoce Víctor Hugo Bravo, su director desde hace 15 años.

Victor Hugo BravoFoto: Javier Liaño

Victor Hugo Bravo
Foto: Javier Liaño

Además del lanzamiento del libro, que ya no podrá realizarse en su actual local, en mayo del próximo año presentarían una exposición en el Museo de Artes Visuales. El problema es que ahora no tendrán un lugar en donde preparar detalladamente esta actividad. Además, se suman a ello los proyectos individuales de los integrantes del colectivo, como una exposición en Guayaquil, Ecuador, que el propio director del lugar junto a su hermano realizarían en Noviembre de este año.

Sostienen que estos compromisos los realizarán sí o sí, pero ya no contarán con las instalaciones ni el espacio que estos demandan. De algún modo, quedarán librados a su suerte.

 Una larga historia en los caminos del arte

Los antecedentes de Caja Negra se remontan 1977, en el Campus Comendador de la Universidad Católica, con actividades conocidas como “Café Concert”, entre 1977 a 1982. Posteriormente, se distinguen tres períodos o etapas de administración del espacio físico y gestión curatorial:  Talleres Caja Negra (1982 a 1988); Laboratorio de Arte Experimental Caja Negra (1988 a 1998); y Caja Negra Artes Visuales (1998 hasta la fecha).

Por este espacio han pasado reconocidos y talentosos artistas, como Carlos Montes de Oca, Ana María Fell o Norton Maza. Han actuado grupos como Fulano y Santiago del Nuevo Extremo y se han editado diversos libros de poesía, además de la ya mítica revista El Espíritu de la Época. También se han realizado numerosas performances y exposiciones colectivas e individuales. Pero todo esto podría llegar a su fin, de no mediar el surgimiento de iniciativas tendientes a rescatar y reinstalar su patrimonio artístico o de una ayuda repentina que les permitiese financiar un espacio en donde continuar su ya extensa e excepcional historia.

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