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Neurocientíficos descubren que la depresión podría curarse llevando las causas que la generan hasta el límite

por 19 diciembre, 2014

Neurocientíficos descubren que la depresión podría curarse llevando las causas que la generan hasta el límite
La importancia del estudio de los científicos Allyson K. Friedman y Ming-Hu Han de la Escuela Icahn de Medicina de Mount Sinai en Nueva York radica en que presenta una nueva estrategia de abordaje de los trastornos neuropsiquiátricos. En lugar de identificar la causa de una patología y revertirla, es posible exacerbar esas causas hasta su punto límite y obligar al cerebro a corregir su propio funcionamiento. Por ejemplo, si una droga pudiese incrementar la disfunción neuronal asociada a la depresión, el cerebro trataría de recuperar su homeostasis y necesariamente generaría una respuesta natural de resiliencia.
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“Si sometes algo al extremo,

la única forma en que puede ir

es en la dirección opuesta”

(Proverbio Chino)

Según la OMS, la depresión afecta hoy en día a más de 350 millones de personas en el mundo, siendo una de las principales causas de discapacidad a nivel mundial.

Los fármacos clásicamente utilizados para el tratamiento de este trastorno tratan de revertir los mecanismos patogénicos, sin embargo, el equipo de los científicos Allyson K. Friedman y Ming-Hu Han de la Escuela Icahn de Medicina de Mount Sinai en Nueva York, lograron revertir las conductas tipo depresivas en ratones de una forma inesperada. En lugar de disminuir el funcionamiento anormal de las neuronas que gatillaban esas conductas depresivas, lo que hicieron fue aumentar dicho mecanismo. Esto provocó una respuesta compensatoria que corrigió el mal funcionamiento de las neuronas, y por ende, el comportamiento de los roedores volvió a la normalidad.

Este equipo de neurocientíficos trabajó con un modelo de depresión en ratones basado en el “estrés por derrota social”, el cual consiste en exponerlos a 10 días de estrés constante, enjaulándolos junto a otros ratones agresivos y dominantes. Este modelo permite emular los síntomas depresivos que padecen los humanos, como la dificultad de experimentar placer, la pérdida de motivación, la desesperanza y el aislamiento social. Ellos observaron que si bien la mayoría de estos ratones desarrollaba conductas tipo depresivas, había un grupo de ratones que no presentaba dichas conductas y parecía desarrollar resiliencia, es decir, la capacidad de afrontar el estrés ambiental y lograr un funcionamiento psicológico estable en respuesta a un estrés prolongado. Considerando este hecho, estos investigadores se interesaron en comparar ambos grupos de ratones.

En estudios previos, el mismo equipo descubrió que las diferencias entre los ratones que desarrollaban conductas tipo depresivas y los ratones “resilientes”, dependían de una región del cerebro llamada Área Tegmental Ventral (VTA), la cual está poblada de neuronas que producen un neurotransmisor llamado Dopamina. Ellos observaron que estas neuronas dopaminérgicas de VTA, eran más activas de lo normal en ratones que presentaban conductas depresivas, en comparación a los ratones “resilientes”. Además, se percataron que la hiperactividad de estas neuronas dopaminérgicas en los ratones con conductas tipo depresivas, estaba relacionada con un inusual aumento de sus corrientes de cationes (un flujo de iones cargados positivamente que regula la actividad de las neuronas). Paradójicamente, aquellos ratones “resilientes” presentaban un incremento aún mayor de las corrientes de cationes en las neuronas de VTA, en comparación a los “depresivos”. Este hallazgo llevó a los investigadores a tratar de imitar este mecanismo natural de los ratones “resilientes”. Para lograrlo, lo que hicieron fue incrementar experimentalmente la corriente de canales de cationes en ratones con conductas tipo depresivas, para ver si estos ratones generaban resiliencia. Como resultado,  estos ratones desarrollaron una mejor tolerancia al estrés y la hiperactividad de sus neuronas dopaminérgicas de VTA se normalizó.

La importancia de este estudio radica en que nos presenta una nueva estrategia de abordaje de los trastornos neuropsiquiátricos, basado en la propia capacidad de autorregulación de nuestro cerebro: en lugar de identificar la causa de una patología y revertirla, es posible exacerbar esas causas hasta su punto límite y obligar al cerebro a corregir su propio funcionamiento. Por ejemplo, si una droga pudiese incrementar la disfunción neuronal asociada a la depresión, el cerebro trataría de recuperar su homeostasis y necesariamente generaría una respuesta natural de resiliencia, lo cual al tratarse de un mecanismo natural del organismo, tendría potencialmente menos efectos negativos sobre el individuo, a diferencia de los fármacos tradicionales. Esto, sin duda, abre muchas posibilidades de investigación para la búsqueda de nuevos y más eficaces tratamientos para la depresión.

ARTÍCULO ORIGINAL: A.K. Friedman et al., “Enhancing depression mechanisms in midbrain dopamine neurons achieves homeostatic resilience,” Science, 344: 313-9, 2014.

http://www.sciencemag.org/content/344/6181/313.long

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