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El Museo de Bellas Artes está que arde

por 3 enero, 2019

El Museo de Bellas Artes está que arde
Los trascendidos cuentan que de 58 postulaciones, los últimos candidatos son cuatro. El connotado artista Arturo Duclos, quien ya había postulado al cargo en la última selección, y quien tiene un entusiasta respaldo del mundo artístico. Ramón Castillo de la UDP, curador, doctorado en Teoría del Arte, con una destacada carrera, sobre todo realizando exposiciones de alto nivel cómo "La revolución de las formas" en el Centro Cultural de la Moneda. Fernando Pérez, ex decano de la Facultad de Arquitectura de la PUC, que si bien no tiene mayor relación con las artes visuales, es avalado por el mundo académico. Y Luz Barros, galerista y restauradora de arte, con una dilatada trayectoria tanto en mundo público como en el privado, quien conoce y ha trabajado con una gran cantidad de artistas.
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Luego de una salida, no muy afortunada, de su último director Roberto Farriol a mediados de 2018, el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) quedó acéfalo y como si fuera poco, con graves conflictos internos dentro de sus departamentos. Con visiones curatoriales y de investigación disimiles, sin metas y objetivos claros, en el museo de arte más importante de Chile.

Sea quien sea el director o la directora, no le será una tarea fácil. Debe reestructurar una débil institucionalidad, con un organigrama insuficiente y anacrónico, con departamentos segregados y dispersos y todo con un presupuesto exiguo: 1.200 millones de pesos para todo un año. Debe ser el menor presupuesto de un museo de bellas artes en toda Latinoamérica.

Los trascendidos cuentan que de 58 postulaciones, los últimos candidatos son cuatro.

El connotado artista Arturo Duclos, quien ya había postulado al cargo en la última selección, y quien tiene un entusiasta respaldo del mundo artístico.

Ramón Castillo de la UDP, curador, doctorado en Teoría del Arte, con una destacada carrera, sobre todo realizando exposiciones de alto nivel cómo "La revolución de las formas" en el Centro Cultural de la Moneda.

Fernando Pérez, ex decano de la Facultad de Arquitectura de la PUC, que si bien no tiene mayor relación con las artes visuales, es avalado por el mundo académico.

Y Luz Barros, galerista y restauradora de arte, con una dilatada trayectoria tanto en mundo público como en el privado, quien conoce y ha trabajado con una gran cantidad de artistas.

Pese al entusiasmo y a un número de seguidores leales y aunque le sobren méritos, la posibilidad cierta de que Duclos asuma el Bellas Artes en el gobierno de Piñera se ve muy lejana. Gente de Chile Vamos expresa que si la gente votó por ellos, ¿por qué tendrían que entregar cargos de dirección pública a personas de otro sector, sobre todo en un lugar tan sensible para la crítica como el Bellas Artes?

Esta opinión sesgada salpica también a Ramón Castillo, a quien se lo ve muy cercano a Carlos Peña, rector de la UDP, que con su pluma mordaz, pone constantemente en jaque las debilidades del gobierno de “los tiempos mejores”.

En cuanto al arquitecto Pérez, poco se sabe de su domicilio político, como también poco se sabe de su incumbencia en temas de artes visuales y de su experiencia en gestión. Y aunque en las bases de postulación admiten la presencia de un arquitecto, hay muchos que dicen que si es así entonces “por qué no dirige el Bellas Artes un músico o un futbolista”.

Luz Barros debe luchar con el estigma enraizado en algunos sectores más ortodoxos del arte de provenir del sector privado. Ella piensa que es justamente el dinamismo que le hace falta al museo, así como saber levantar fondos para este nuevo período. Si bien se declara independiente y transversal, su domicilio político está en la centro derecha, cercana a Evopolis.

Su título de restauradora es un plus, pero son tantos los desafíos a emprender en un museo que apenas cuenta con seguro contra robos (ni de inundaciones, ni de incendios para la colección patrimonial más importante de la Nación) que se requieren esfuerzos titánicos. Pero se ve con grandes chances en el año de la inclusión femenina, sería la primera mujer en el cargo después de casi 30 años.

Igualmente sea quien sea, el director o directora del Bellas Artes deberá tener en su currículum un curso de bombero, porque esa institucionalidad está que arde.

Marcelo Aravena es director de la Galería VALA.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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