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COVID-19: ¿usar o no usar mascarillas? La OMS y diferentes estudios responden

por 13 abril, 2020

COVID-19: ¿usar o no usar mascarillas? La OMS y diferentes estudios responden
Antes de iniciar esta nota, es importante recordar que el debate sobre el uso de la mascarilla es un tema secundario, ya que la mayoría de los expertos coincide en que las medidas principales para contener el contagio son el aislamiento social y el constante lavado de manos. El objetivo de esta columna es dar mayor claridad sobre el uso correcto de la mascarilla y sobre cómo se comporta el coronavirus.
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El coronavirus en el aire

El día 27 de marzo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un informe en el que, basándose en la evidencia disponible, no recomendaban el uso de mascarillas para el público general, solo para personal médico y enfermos. Esto porque, según su investigación, el coronavirus no se transmitía por aire. Esta recomendación no coincidía con las políticas públicas y normas de otros países y asociaciones de la salud, como es el caso de China.

Según la OMS, el virus no se transmite por vía aérea, sino por medio del contacto cercano, ya que la persona contagiada expulsa, al toser o estornudar, gotículas de saliva o mucosidad que contienen el virus. El peligro de contagio surge al estar cerca de esta persona o al tocar una superficie en la que cayó una de estas gotitas, las cuales pueden desplazarse hasta 1 o 2 metros antes de reposar en una superficie o diluirse en el aire.

Esto contradecía una publicación de la revista The New England Journal of Medicine (TNEJM), la cual afirmaba que el Sars-CoV-2 podía permanecer hasta 3 horas en el aire. El estudio que extrajo estas conclusiones fue realizado por especialistas norteamericanos de diferentes instituciones, y además observó la duración del virus en diferentes superficies, como cartón y metal. Ante esto, la OMS afirmó que no se puede comparar el comportamiento del coronavirus en un ambiente controlado –como el de un laboratorio– con su exposición al aire libre.

Coincidiendo con la publicación de la revista TNEJM, la profesora e investigadora Lisa Brosseau había publicado un artículo en el que explica que las partículas más grandes miden de 5 a 15 µm; estas permanecen en el aire durante varios minutos, hasta finalmente reposar en alguna superficie. En cambio, las partículas más pequeñas, es decir, los aerosoles –que por definición son las inferiores a 5 µm de diámetro–, pueden permanecer en el aire durante muchos minutos, incluso horas. Este sería el tamaño promedio de las partículas del Sars-CoV-2.

Pero mucho antes, el 9 de marzo, el South Chinese Morning Post ya había publicado una investigación realizada por especialistas del gobierno chino, que apoyaba la teoría de la viabilidad aérea del virus por más tiempo de lo que se pensaba. Los investigadores analizaron el caso de una persona que viajaba en un bus desde Wuhan, sin saber que estaba contagiada y que contagió a más pasajeros en el bus. El caso fue registrado gracias a que, por ley, todos los buses de larga distancia tienen cámaras instaladas. Esto ocurrió el día 22 de enero, antes de que se declarara el coronavirus como emergencia nacional, por lo que nadie en el transporte estaba utilizando mascarilla. 

El “pasajero cero” viajo sin entrar en contacto con nadie en el bus, el cual, cabe mencionar, tenía las ventanas cerradas. Cuando el bus llegó a la otra ciudad, ya había 7 personas infectadas, incluyendo a quienes estaban sentadas a 4,5 metros de distancia del “pasajero cero”. Incluso, cuando ya había pasado media hora desde que “cero” había dejado el bus, otras personas subieron a ese transporte público, y una de ellas resultó infectada. Esta se había sentado a 1 metro de distancia del asiento que había ocupado el “pasajero cero”. La conclusión de este caso, es que en ciertas condiciones, como al tener aire acondicionado o estar encerrado, el virus puede permanecer en el aire por más de media hora y movilizarse hasta más de 4 metros de distancia.

Por último, hace una semana, el Instituto Tecnológico de Massachusetts reveló un estudio en el que se había comprobado que el virus sí se podía transmitir vía aerosol, es decir, por partículas en el aire, alcanzando hasta 8 metros de distancia de su punto de emisión. Por tanto, la posibilidad de contagiarse por vía aérea existe. Aunque por otro lado, la OMS también añadió que tras un análisis de los 75.465 casos en China de COVID-19, no hubo ningún reporte de transmisión aerotransportada.

¿Usar o no usar mascarillas? 

En los mismos días que la OMS publicaba su informe, la revista Science hacía lo propio con una entrevista hecha a George Gao, el director general del Chinese Center for Disease Control and Prevention (CDC). En la nota, el científico chino calificaba como un grave error por parte de occidente el no promover el uso de las mascarillas. Esto porque cuando las personas hablan, siempre dejan salir gotículas o pequeñas gotas, y si la persona es asintomática o presintomática, no se puede prever si habrá riesgo de infección. Por lo que siempre habría que usar mascarilla, tanto si uno o el otro está infectado sin saberlo. Relacionado con esto, la revista National Geographic explicó que, al hablar, los seres humanos son capaces de expulsar 600 gotículas por minuto, mientras que al estornudar, podríamos expulsar hasta 40 mil.

Hace una semana, la OMS afirmó que sus especialistas estaban estudiando la nueva evidencia y que están dispuestos a cambiar sus recomendaciones originales si es que es necesario. Respecto a las mascarillas, es necesario recalcar que no todas sirven para filtrar el virus. Por ejemplo, las mascarillas quirúrgicas comunes no fueron diseñadas para cumplir el objetivo de filtrar partículas externas, sino para proteger al ambiente del usuario que la utiliza. Entonces, ¿cuál es la mascarilla recomendada?

La más recomendada, es la mascarilla de norma N95 –equivalente a la mascarilla de norma FPP2–, que puede filtrar como mínimo un 95% de las partículas que midan más de 0,3 micrómetros. Esto no excluye la posibilidad de que pueda llegar a filtrar el 97 o 98% de las partículas; además, también podría filtrar partículas más pequeñas. Respecto al micrómetro, esta unidad de medida equivale a 0,001 milímetro (mm) y también es llamada micrón (µm).

Pero específicamente ¿qué tamaño tiene el coronavirus? Esto es importante para saber la efectividad de las mascarillas. Lisa Brosseau cita un artículo en el que encontraron partículas aerosol presentes en los hospitales de Wuhan. En este caso, identificaron partículas que medían más de 2,5 micrones y otras que medían de 0,25 a 0,5 µm. Las partículas más grandes tardarán unos segundos o minutos en reposar en una superficie. Mientras que las más pequeñas serán menos afectadas por la gravedad, es decir, en vez de caer al suelo, se verán afectadas por la difusión: comenzarán a diluirse en el aire luego de algunos minutos u horas. Durante este tiempo, tienen la posibilidad de ingresar a un organismo. Pero por su tamaño, las mascarillas N95 y FPP2 son las más capaces para detenerlas.

Por otro lado, un estudio realizado por diferentes expertos chinos y publicado el 24 de enero del presente año en la ya citada revista TNJM, dio a conocer que el SARS-COV-2 tenía una medida de 0,14 a 0,06 micrones de diámetro. Por lo que sería mucho más pequeña que la capacidad que pueden filtrar las mascarillas antes mencionadas. 

Es necesario aclarar que, para la realización de este artículo, no se encontró una publicación científica que disipara las dudas acerca del tamaño exacto del coronavirus. Ya que su tamaño podría variar estando en el aire, al transportarse en gotículas de saliva o mucosidad. Esto explicaría la diferencia de tamaño señalada por los diversos expertos. Citando a la especialista Lisa Brosseau, “está bien decir que aún estamos reuniendo evidencia”.

Aun así, la reconocida empresa ISESA publicó una nota en su sitio con el objetivo de dar claridad a sus clientes sobre la verdadera efectividad de las mascarillas. En esta, la empresa explica que “la norma N95 especifica que el respirador debe filtrar al menos un 95% de las partículas iguales o superiores a 0,3 µm de diámetro” y agrega que esto no significa que no pueda filtrar partículas inferiores a ese tamaño. “En pruebas se ha llegado a demostrar que algunos respiradores filtran partículas de hasta 0,007 µm, sin embargo, no existe una certificación que se base en un diámetro menor”. 

La explicación de esta empresa podría darnos mayor tranquilidad respecto a la efectividad de las mascarillas de esta normativa. Pero esto no es suficiente para confiarnos, pues las partículas no ingresan solamente vía oral o nasal a nuestro organismo. Nuestros ojos también son una vía de ingreso, por lo que sería necesario acompañar las mascarillas con lentes protectores o, en cambio, usar una máscara protectora facial completa. 

¿Y qué hay de las mascarillas quirúrgicas? Como se dijo inicialmente, estas mascarillas están diseñadas para proteger el ambiente del portador, no al revés. Pero tampoco son completamente inútiles, ya que sí pueden servir para contener las partículas más grandes, aunque su capacidad de filtro sea mucho menor. Un estudio publicado en marzo de 2006 por The National Center for Biotechnology, confirmó la eficiencia de la mascarilla N95 y en cambio, mostró que la mascarilla quirúrgica tendría dificultades para contener partículas de 0,01 y 0,08 µm de diámetro. Aun así, la mascarilla quirúrgica corriente era capaz de retener un porcentaje de estas partículas tan pequeñas.

Conclusiones

¿Por qué el público general sí debería usar mascarilla? Por una razón de probabilidades. Una persona podría resultar ser un paciente asintomático y comenzar a contagiar a otras personas sin saberlo, en cambio, si yo utilizara mascarilla, esto no ocurriría. Del mismo modo, esta persona podría entrar en contacto con alguien asintomático, que no sabe que es portador del virus, o que aún tiene síntomas leves, y resultar contagiado. Aunque la mascarilla no cubre todo el rostro, reduce las posibilidades de contagio. Además, el uso general de mascarilla puede influir positivamente en la conciencia de las personas, recordándoles que hay un virus afuera, por lo que deben tomar las precauciones necesarias.

¿Por qué el público general no debiese usar mascarillas? El artículo de Lisa Brosseau entrega información esperanzadora y a la vez sombría como respuesta. El público general tiene menor riesgo de ser expuesto a una dosis de partículas infecciosas que podrían conducir a una infección. Respecto a esto, otro artículo científico publicado hace una semana, sostiene que durante el apogeo del virus en Wuhan, solo un 1-3% de los contagiados que fueron evacuados eran asintomáticos. Por lo que tenemos una gran posibilidad de notar cuando alguien esté contagiado. Por lo que el público general puede estar un poco más tranquilo, manteniendo la distancia y lavándose las manos de forma constante. 

Pero en cambio, el personal sanitario y médico, que trabaja más de cerca de las personas con síntomas, son los que están mayormente expuestos a resultar contagiados. Esto porque es imposible mantener el metro de distancia en un hospital, trabajan en espacios cerrados, con poca ventilación, y por sobre todo, durante los diferentes procedimientos médicos, como en una intubación, están más expuestos a partículas de coronavirus en aerosol. Por esto, ellos son los que necesitan de forma constante y prioritaria utilizar mascarillas.

La compra masiva de mascarillas por parte del público general podría generar un desabastecimiento en los lugares en los que más se necesita. Esto sería mucho más grave ahora que políticas comerciales están desabasteciendo el mercado internacional de mascarillas. Además, la mascarilla no es la panacea contra el virus. Hay que insistir en que también habría que cubrir los ojos y, si las personas usan mascarilla pero no se lavan las manos, ni limpian los productos que compren, ni se cambian de ropa, las probabilidades de contagiarse y llevar el virus hasta sus hogares siguen siendo altas. 

Ante todo esto, si aun así alguien necesita utilizarla, lo mejor es fomentar la fabricación de sus propias mascarillas. De esta forma, se puede aminorar un posible desabastecimiento. Pero lo más recomendado y lo más efectivo contra este virus es mantener un aislamiento social estricto, salir de casa lo menos posible en la semana, restringir el número de personas en el espacio público, declarar cuarentena y lavarse las manos constantemente.

Alex Fajardo Cisternas. Periodista – Universidad de Playa Ancha

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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