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Papas Fritas estrena nuevo trabajo en el marco del primer aniversario del Estallido revisando los conceptos de resistencia y dignidad

por 17 octubre, 2020

Papas Fritas estrena nuevo trabajo en el marco del primer aniversario del Estallido revisando los conceptos de resistencia y dignidad
La obra se llama "Indicaciones de resistencia" y cita a una reconocida propaganda lumínica de un champán que se ubicaba en el Parque Bustamante en la capital. En este caso, se trata de un neón de 3x6 metros sobre un edificio ocupado en Santiago Centro. "Es muy importante, el neón se mantiene en plena relación con el espacio específico", dice . "Ambas dialogan y construyen la discursividad. En otro espacio es posible que no funcione, porque su valor yace en la ocupación de ese edificio abandonado, donde, la construcción de dignidad y resistencia se hacen a diario", explica en referencia al espacio social y cultural que funciona en el lugar.
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El artista visual Francisco Tapia Salinas, conocido como Francisco Papas Fritas  estrena un nuevo trabajo, en el contexto del primer aniversario del estallido social, que comenzó el 18 de octubre de 2019.

La obra llamada "Indicaciones de resistencia", cita  una conocida propaganda lumínica de un champán que se ubicaba en el Parque Bustamante de la capital.

En este caso, se trata de un neón de 3x6 metros sobre un edificio ocupado, que aparte de ser un espacio habitacional, es un espacio social, según comenta el artista.

Sobre la materialidad de la obra Papas Fritas explica "La verdad es que los materiales los voy usando según lo que quiero decir", explica

En este caso, según sus palabras, eligió el neón porque replica al neón de la publicidad de Valdivieso, entregando a la obra  un sentido distante de la publicidad mercantil y un espacio a una idea de propaganda política social, que tiene una discursividad que va más allá de lo literal que podría ser la imagen gráfica construida en esta materialidad.

Obra en Santiago Centro

Esta obra se encuentra en un edificio en la esquina de Almirante Latorre y Grajales, en Santiago Centro. Y la ubicación es clave para su autor.

"Es muy importante, el neón se mantiene en plena relación con el espacio específico", dice . "Ambas dialogan y construyen la discursividad. En otro espacio es posible que no funcionara esta obra, porque su valor yace en la ocupación de ese edificio abandonado, donde la construcción de dignidad y resistencia se hacen a diario", explica.

El artista hace alusión a las nueve familias que viven en la construcción, con tres departamento usados como espacios de diálogo político, biblioteca, espacio para realizar taller de deporte e incluso una olla común.

En ese sentido, la elección del lugar se explica "porque es necesario indicar esa retórica política de la resistencia y la búsqueda de la dignidad, que se emplaza en desobediencia civil, y no folkloriza la rebeldía, ni la subversión, al mismo tiempo, demuestra como las comunidades pueden articularse por sí mismas sin las institucionalidades que capitalizan y coaptan estas relaciones".

Una fecha clave

La palabra "resitencia" presente en la instalación se relaciona con lo que simboliza el 18 de octubre "nos marca mucho, sobre todo para quienes rebotábamos ante la muralla, insistiendo por un afán social que fuese modificante".

"Por lo mismo la relación con el espacio para mí es muy importante, porque es gente que viene golpeándose contra un muro, pero absolutamente llenos de fe en que las cosas un día puedan cambiar, y es reconfortante ver que ese muro de la represa generó una fisura de todas aquellas personas insistentes y persistentes, si alinearon las diversas demandas, las causas rezagadas, las derrotas, y nuevas ideas, y eso arrastró también a personas que empatizaron porque también se sentían parte de esa cárcel, y hoy se politizan", comenta.

"Aún creo que es algo muy nuevo, hay que resistir a la canalización institucional del agua que con furia se dispersó por los canales, hay que ver cómo esa agua regó las áridas tierras y ver que plantas crecen, y cómo nos hacemos cargos de esa manifestación de multiplicidad que la naturaleza manifiesta en medicina, alimentos", dice.

Proceso educativo colectivo

En ese sentido, para él la resistencia es importante, y no bajar los brazos.

"No significa estar constantemente manifestándose, sino que es estar constantemente organizándose, y desapegándose. Es un proceso educativo colectivo y no punitivo de la moral donde se compite por quienes saben más o quienes están más conscientes al respecto", dice.

Porque Papas Fritas cree que la conciencia está al servicio de una otredad. En sus palabras, la conciencia no necesita del ego, necesita ser compartida desde el amor, como así también en momentos es necesaria la rabia para poder crear estos espacios, sin las diversas emociones y sin la aceptación de la existencia de las emociones difícilmente podemos ser conscientes y construir algo.

"Por lo general negamos las emociones, u otros dictaminan que usar aquellas emociones son malas por ejemplo para una democracia o para el progreso. Creo que en una sociedad tan afectada en su psique y que sin lugar a dudas la pandemia ha dañado, más aquellas psiques en un país de explotación, y desigualdad, competencia y rivalidad, es necesario vivir cada emoción. Si hoy la sociedad a decidido construir una nueva Constitución, esa construcción no pueda estar sujeta a los límites occidentales del bien y el mal, debe, ante todo, subvertir eso. Si no, construiremos sociedades carentes de ética y educación, y rebalsadas de moralidad y punibilidad", reflexiona.

Obra con ironía

La obra además contiene ironía y humor al hacer referencia a una publicidad muy icónica de la ciudad de Santiago.

"Mi humor es muy negro como para hacerlo público, así que creo que solo contiene una ironía 'en la medida de lo posible'", advierte aún así su autor.

"Trato siempre de tener ese elemento, me parece muy necesario reír. La risa muchas veces problematiza, al mismo tiempo que alegra, permite tomar un pequeño aire. Pero claramente no es el fin de esta obra hacer reír, quizás a veces las cosas que nos sorprenden nos dan un poco de risa. No sé si este sea el caso, pero al menos tenemos un neón que así como este no es patrimonio cultural de Chile, tampoco invita a consumir y anestesiarse tampoco a celebrar la nada, sino que resistir para poder meditar lo que hacemos y no hacemos, preguntarnos constantemente cuál es mi lugar dentro de esta sociedad y cuanto soy capaz de ser otro u otra".

En cuanto a si esta obra es un site-specific o podría ser montada en otra ciudad, Papas Fritas no cree que exista la necesidad de estar en una galería u museo.

"El neón se mantendrá intacto ahí, espero que pueda perdurar, ya que su mantención no es económica, pero intentaremos que resista, y sí estar en video y fotos en redes sociales, y espero poder sacar un catálogo donde hablan las y los habitantes del edificio, y su pensar en cuanto a dignidad y resistencia", resalta.

Esta obra estará todos los días, de 21:00 a 24:00 horas, y su autor espera que perdure por años, y que el proyecto del espacio social de el edificio perdure, "y que tanto el Estado y el privado puedan mantenerse al margen lo más posible".

"Esto va mucho más allá de que el Estado les entregue soluciones habitacionales, sino que se trata de una forma de comunidad, que habitan otro Santiago, que se presenta en el corazón de Chile, y que no está oculto en el margen del margen. Son estas dinámicas las que autoridades deberían entender y escuchar para sobrepasar la idea de vivienda, que también se trata de relaciones socio política, de autogestiones, de educación, de un entorno, la plaza que es muy bella, y en sectores donde se instalan las viviendas sociales en comunas que han sido marginadas carecen de estas luminarias y verdor, como así de una arquitectura diversa o como la cercanía de espacios laborales diversos, que permiten que la calidad de vida se enriquezca".

Uso de la palabra “resistencia”

Papas Fritas además usó la palabra "resistencia", que otro artista visual, Gonzalo Díaz, también utilizó en su momento, aunque ambas creaciones han sido producidas con más de 20 años de diferencia.

"Ser artista, vivir en Chile y hacer una obra con neón, no puede saltarse los años de trabajo lúcido y profundo del maestro Gonzalo, aunque claro, para él el neón es fundamental", destaca.

"Existe una relación de amor y apego, para mí es un material que tomo y suelto, como así con el video, la instalación, el arte operacional, la pintura, la escultura. No sé, mañana quizás necesite tejer. Aún así creo que nuestras ideas de resistencia son muy distintas", comenta.

En su caso, la "resistencia" no es sólo aquellas imágenes simbólicas que son parte de "un folklore de las insurrecciones".

"La resistencia es no moverse hacia atrás frente a aquello que intenta oprimir. Pero a su vez no es inmovilidad, al contrario, es mantenerse enraizados como viejos árboles firmes en tierras telúricas y vientos huracanados. Bajo ella, sus raíces siguen avanzando, sus copas siguen irguiéndose, esta firmeza se reconoce impermanente, se entiende en un devenir constante e ante quienes intentan controlarlo todo.", reflexiona.

Proceso chileno

Y si bien Papas Fritas tiene su propia visión sobre el proceso político y social que está viviendo Chile, estima que el arte debe superar siempre la contingencia, porque de lo contrario "es sólo es propaganda al servicio de las demandas de la contingencia, puede muchas veces caer en panfletarismo y populismo, careciendo tanto de arte como de lo político".

"No podemos estar creando memes, debe existir algo que rompa la forma lineal del tiempo en su reflexión y poética", expresa.

Aún así, el artista admite que no está entusiasmado por lo pronto con el acontecer nacional, pero sigue manteniendo la esperanza intacta. Admite tener una mirada más ácrata, pero que no niega como posibilidad que como sociedades quizás sea necesario "deconstruirnos usando la institucionalidad".

"Aún siento que las principales demandas del estallidos, abrazadas a la idea de dignidad, están sujetas a un pensamiento monetarista, y de un Estado de bienestar basado en lo económico. Creo que las únicas demandas que subvierten eso, y tienen un fin abolicionista, apoyadas con una cosmovisión y filosofía, son dos movimientos que preceden al estallido, la lucha del pueblo nación mapuche y el movimiento feminista, a nivel no sólo local, sino que global", concluye.

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