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Director de inédita Bienal de Arquitectura Rural: “Queremos gatillar nuevos proyectos” CULTURA

Director de inédita Bienal de Arquitectura Rural: “Queremos gatillar nuevos proyectos”

Marco Fajardo
Por : Marco Fajardo Periodista de ciencia, cultura y medio ambiente de El Mostrador
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La primera versión del evento parte en enero, con intervenciones, seminarios y actividades formativas en Pozo Almonte, Camiña, Pica, Matilla y Pisagua. “La bienal busca relevar territorialidades y formas de habitar vinculados a estos espacios”, comenta el arquitecto Anton zu Knyphausen.


La primera Bienal de Arquitectura Rural comenzará en enero con una serie de actividades en el norte del país, con el objetivo, entre otros, de ser un nexo entre los profesionales, artistas e investigadores invitados y las comunidades locales.

Se trata de una iniciativa dirigida por el arquitecto Anton zu Knyphausen, conocido por ser el fundador de la  Galería Barco Arquitectura de Santiago.

“Lo que propone la primera Bienal de Arquitectura Rural es desplazar el foco disciplinar de la arquitectura desde lo urbano a lo rural para gatillar nuevas investigaciones y proyectos”, cuenta el profesional.

“La arquitectura moderna se ha centrado tradicionalmente en resolver los problemas de la metrópolis, en un mundo marcado por el proceso migratorio campo-ciudad. Eso ha dejado una serie de espacios desatendidos por el crecimiento urbano. La bienal busca relevar territorialidades y formas de habitar vinculados a estos espacios, pero no desde la nostalgia. La palabra rural se encuentra muchas veces anclada a un imaginario del pasado. Esta bienal busca abrir perspectivas futuras a partir de problemas contemporáneos”.

Arquitectura rural

Aunque profesional se ha enfocado en esta corriente de su profesión, se apresura en aclarar que la arquitectura rural no es una especialidad, en el sentido de que no existe –al contrario del urbanismo y la planificación urbana– una disciplina enfocada a la planificación rural o al “ruralismo”.

“Quizás ahí parte el problema. Esto produce que el debate y la masa crítica en torno al territorio rural sea escasa y que las condiciones materiales y simbólicas de esos lugares se vean debilitadas”, acota.

En otras innovaciones, los organizadores del evento decidieron que la primera versión de la bienal tenga lugar en el Desierto de Atacama en la región de Tarapacá, “precisamente porque nos obliga a profundizar en problemas ecológicos, sociales, culturales y tecnológicos que son contempéranos y de relevancia tanto local como global”.

“Estos temas deben ser abordados desde la transdisciplina y con las comunidades en el centro de la conversación, en una dinámica de transferencia de conocimiento bilateral entre profesionales, investigadores, autoridades y las comunidades”, explica.

Desde Barco Galería

La bienal nació como una iniciativa de Barco Galería, que el arquitecto describe como una práctica curatorial independiente y plataforma expositiva fundada el 2019 dedicada a la arquitectura contemporánea.

La entidad se estableció como organización sin fines de lucro el 2020 y ha operado desde entonces tanto con fondos públicos como privados. Se encuentra a los pies del Cerro Santa Lucía en Santiago Centro, en el emblemático “edificio barco” del arquitecto Sergio Larraín García-Moreno.

“Nos dedicamos, principalmente, a la creación de exhibiciones de investigación en arquitectura, pero también organizamos muestras conceptuales que vinculan la arquitectura con el arte, las humanidades y la ciencia. Cada proyecto ha nacido de una alianza institucional y de la colaboración con curadores, arquitectos o artistas”.

A fines del año pasado realizaron una muestra junto a la Embajada de Brasil en el marco del cierre del Bicentenario de Brasil que buscaba ser un homenaje y reinterpretación de la obra de la arquitecta ítalo-brasileña Lina Bo Bardi, y este año una muestra junto a la Bienal de Artes Mediales y la Bienal de Arte Textil, entre otros proyectos colaborativos.

“Pienso que haber ubicado la colaboración entre agentes y organizaciones en la base de nuestro modus operandi es lo que ha permitido que, poco a poco, nuestros proyectos fueran emigrando de nuestro espacio hacia nuevos contextos. Hemos dirigido numerosos talleres en diversas universidades, producido exposiciones fuera de Chile, programando residencias en regiones, hasta llegar a proyectar una bienal internacional de arquitectura que apunta decisivamente a la descentralización y al trabajo situado territorialmente”, comenta.

Evento único

El arquitecto destaca que se trata de la primera Bienal de Arquitectura Rural en el mundo y la única bienal que no se sitúa en una metrópolis, sino que en una serie de localidades rurales, que en este caso son Pozo Almonte, Camiña, Pica, Matilla, Pisagua, Alto Patache, entre otros lugares.

“Este proyecto también nace de una alianza institucional. El apoyo y visión del Gobierno Regional de Tarapacá, liderado por el Gobernador José Miguel Carvajal, ha sido fundamental, pero también han sido los vínculos establecidos con otras instituciones de la región como la Universidad Arturo Prat, la Fundación Crear, la Corporación del Salitre, la Asociación de Municipios Rurales y las municipalidades de Pozo Almonte, Huara, Pica y Camiña; además de una serie de alianzas con universidades y organizaciones culturales nacionales e internacionales”.

En su rol de director y curador de la Bienal, el arquitecto realiza la curaduría general colaborativamente junto al gestor y curador tarapaqueño Rodolfo Andaur y a la arquitecta Agustina Labarca.

Conjuntamente, han invitado a exponentes del mundo, como la arquitecta holandesa experta en desiertos Malkit Shoshan, el filósofo italiano Emanuele Coccia y el arquitecto japonés Yoshiharu Tsukamoto, como también a personas clave de la región como el antropólogo Bernardo Guerrero, el arquitecto Rene Mancilla y la tejedora de Camiña Cecilia Challapa.

“Todos los invitados añaden una perspectiva diferente sobre ruralidades diversas que son sumamente relevantes de visibilizar”, subraya.

Todas las actividades se llevarán a cabo en la región de Tarapacá a lo largo del primer semestre del año 2024. La programación se lanzará este año, por lo cual se invita a mantenerse atento a las redes del evento.

Para este profesional las grandes misiones que tiene la arquitectura contemporánea son, en gran medida, las mismas que atañen al resto de la sociedad: cambio climático, crisis habitacional, integración social, etc.

“La pregunta de fondo es si la arquitectura puede contribuir de forma efectiva o no a la solución de estos desafíos. Pienso que para conocer los alcances de la arquitectura es necesario generar intersecciones con otras disciplinas, las cuales intentan, desde otra vereda, dar respuesta a esas mismas preguntas. Este es el ejercicio que hacemos constantemente en la galería, y por cierto, también en la bienal: someter la arquitectura a una conversación con otros sistemas de saberes”, concluye.

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