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Creador del ADN antinatural: “Por ignorancia me amenazan y creen que juego a ser Dios”

por 14 enero, 2019

Creador del ADN antinatural: “Por ignorancia me amenazan y creen que juego a ser Dios”
Los descubrimientos de Floyd Romesberg, uno de los destacados científicos invitados a Congreso Futuro, provocó una revolución en las ciencias genéticas. Con su equipo de colaboradores del Instituto de Investigación Scripps, Romesberg creó artificialmente dos nuevos pares de nucleótidos de ADN y los insertó a un organismo vivo, creando de esta manera el primer organismo vivo, semisintético y antinatural. Una hazaña nunca antes vista en el mundo de la ciencia y que le ha valido sendas críticas del mundo conservador.
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Toda expresión de vida en el mundo es el resultado de cuatro letras: adenina (A), citosina (C), guanina (G) y timina (T). Gracias a estas bases de nucleótidos, el ADN configura el código genético que permite nuestra existencia y la de todo lo que nos rodea.

Pero ¿qué pasaría si incorporásemos más letras al alfabeto genético? Esta fue la interrogante que, en el año 2012, motivó al doctor Floyd Romesberg  a iniciar una investigación que resignificó los desafíos en el campo de la evolución.

Las investigaciones del doctor en el área de Química de la Universidad de Cornell y sus clases en el Departamento de Química del Instituto de Investigación Scripps se centran en entender y transformar la función de las proteínas. Este proceso tiene el objetivo de aumentar la capacidad de información del ADN, mediante el desarrollo de un tercer par de letras artificiales, las cuales se aplican in vivo en un organismo no natural que puede construir proteínas con aminoácidos no naturales.

De hecho, Romesberg y su equipo de científicos del Instituto de Investigación Scripps crearon organismos vivos con un ADN compuesto por seis letras, añadiendo al alfabeto genético dos letras adicionales de siglas X e Y. El resultado: una bacteria semisintética capaz de crear proteínas nunca antes vistas en el planeta.

Un hito en la biología sintética

En un período investigativo de 15 años, el equipo de Romesberg consiguió modificar por primera vez los genes de la bacteria E. coli, cuyo ADN logró incorporar dos bases artificiales que no existen en la naturaleza. “Desafiamos al ADN y al principio nada funcionó. Nos tardó años encontrar la forma de que el nucleótido natural (GCAT) pudiera vincularse con uno antinatural”, detalla el experto en fisioquímica.

Luego de varios intentos, crearon el primer organismo vivo semisintético con tres pares de bases (A+T, G+C, X+Y) que, a pesar de incorporar la base antinatural XY, lograron replicarse en la cadena de nucleótidos. “Estas células poseen exactamente el mismo comportamiento que una célula normal; crecen al mismo ritmo y en apariencia son idénticas. La distinción está en su par de bases sintéticas con nucleótidos artificiales”, explica Romesberg a El Mostrador.

Esta expansión del código genético permitió que la bacteria semisintética almacenara mucha más información del ADN, produciendo una mayor cantidad de proteínas dentro de las células vivas, las cuales pueden ser útiles para nuevos medicamentos, vacunas e incluso para combatir la contaminación medioambiental.

Nuevas formas de vida sin límites

La creación de estas bacterias también implicó una revolución en el campo de la medicina, entendiendo que la mayor parte de los medicamentos están conformados por proteínas. “La naturaleza solo puede crear proteínas de 20 aminoácidos naturales, y la verdad es que estos no proporcionan tantas herramientas, a diferencia de lo que podría ocurrir al incluir aminoácidos antinaturales”, comenta Romesberg.

Expandir los límites de los 20 aminoácidos quiere decir que ahora se pueden diseñar proteínas que mejoran los componentes de los medicamentos, entre ellos, la interleucina-2, un fármaco que combate el cáncer y que provoca efectos secundarios. “Uno de nuestros objetivos es erradicar estos síntomas desagradables con la aplicación de las proteínas antinaturales”, explica el PhD en fisioquímica orgánica.

Un caos de ciencia ficción

El descubrimiento de Floyd Romesberg despertó múltiples inquietudes entre científicos y ciudadanos, advirtiendo la posibilidad de que estas bacterias semisintéticas podrían alterar el ciclo natural del resto de los seres vivos que habitan el planeta o, peor aún, crear nuevas formas de vida híbridas.

Ante el cuestionamiento de afectar el ciclo natural del resto de los seres vivos, el doctor Romesberg declara que es imposible que afecten el entorno, ya que, “la bacteria se alimenta de la secuencia XY, el par de bases artificiales que no existen en la naturaleza, por lo tanto, fuera del ambiente que creamos en el laboratorio, no sobrevivirían”.

Con respecto a la creación de seres híbridos, la respuesta también fue negativa. El doctor explica que no es posible crear especies animales u otro tipo de seres vivos con un código genético alterado, ya que eso implicaría proveer de XY a cada célula existente en el organismo; un proceso muy complejo e imposible de realizar.

Lo más cercano a un experimento de este tipo, y que el equipo de investigación de Romesberg está realizando actualmente, es la alteración del código genético de un gusano llamado C. elegans. “Este gusano tiene el comportamiento de un animal; puedes verlos comer, pelear entre ellos, competir por comida, entre otras cosas”, explica el doctor Floyd, asegurando que además pueden integrar información externa a sus células y reconfigurarlas.

A partir de esta nueva etapa en la investigación, podrán observar la creación de nuevas propiedades antinaturales en el comportamiento del gusano semisintético y, finalmente, analizar los cambios en ellos, tales como “ver si son más rápidos, si pueden exponerse a la luz, si cambian las formas de reproducirse, entre otros”. Lo importante de esto, agrega Romesberg, es que “si estos gusanos se escaparan, morirían inmediatamente, porque no tendrían la habilidad de producir XY por su cuenta, eso depende totalmente de nosotros”.

La ciencia debe combatir la ignorancia

En la octava versión del Congreso Futuro 2019, Floyd Romesberg será parte del panel “¿Qué especie queremos ser?”, instancia donde explicará su más reciente investigación, lo que para él es “una oportunidad para quitar los prejuicios que se tienen de la ciencia”, afirmando que, por culpa de la ignorancia, ha recibido amenazas y críticas por parte de la gente, quienes dicen que “no [se] puede [interferir] con la creación natural de la vida, y mucho menos jugar a ser Dios”.

Las investigaciones científicas y los nuevos descubrimientos siempre despiertan debates y dilemas éticos, los cuales van mutando en el transcurso del tiempo. Ante este fenómeno, Floyd compara la reacción de la sociedad cuando se crearon las vacunas. “Cuando se desarrollaron se creó el debate de si era ético o no vacunar a los niños, por miedo a desatar posibles enfermedades. Sin embargo, hoy todo el mundo considera antiético no querer vacunar a tus hijos”.

Los potenciales riesgos y beneficios de los descubrimientos científicos siempre irán de la mano. Sin embargo, Romesberg tiene la convicción de que su investigación será un gran aporte para el mundo de la medicina, desarrollando nuevos medicamentos y significativas mejoras en la vida de la gente.

Mientras tanto, para él es importante “educar a las personas y que sepan que no es un virus peligroso, ni zombies que vayan a dominar el mundo, simplemente es una bacteria artificial que nos abrirá nuevas puertas y desafíos”.

Finalmente, el doctor destaca que la ciencia siempre “estará ocupada de las implicancias y necesidades sociales” y que, hoy en día, uno de sus mayores desafíos pendientes es mantenerse conectada y comunicada con la gente, para que “dejen de creer en fantasmas que no existen ni existirán”.

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