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"Portonazo" a las regiones

por 5 febrero, 2020

Si bien hay críticas que apuntan a la debilidad de una ley que no entrega suficientes facultades a los gobernadores regionales, estoy convencida de que la elección de estos es un tremendo paso para la descentralización, pues no solo faculta a vecinos y vecinas a elegir quién será la persona que maneje los destinos de nuestro territorio, sino que también le entregará la capacidad de negociación de igual a igual con el Gobierno central. Evidentemente la ley no es perfecta, pero detrás de su redacción hay un tremendo denuedo y esfuerzo descentralizador, que abre paso a un nuevo pacto entre Santiago y las regiones. El solo hecho de que el Gobierno acceda a las presiones y aplace esta elección, arrebataría a las regiones de forma rápida y violenta la posibilidad de tomar sus decisiones.
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“Santiago es Chile”. Siempre vemos a la gente de regiones quejándose por este aforismo. Y cuánta razón tienen. Es un precepto que partió casi como una parodia de nuestra sociedad ochentera y que, hoy, se ha convertido en una sentencia del país que estamos tratando de reconstruir.

No con poca razón, la declaración de alcaldes, parlamentarios y autoridades que se mostraron a favor de postergar las elecciones de gobernadores regionales, prevista para 2020, fue un verdadero balde de agua fría para todos quienes nos sentimos regionalistas.

El terreno se pone aún más complejo, cuando es el mismo Gobierno el que se abre a escuchar la idea y sumarse así a los cantos de sirena que piden la postergación de las elecciones, debido al estado de inestabilidad del país. "Si existen voces que nos hacen llegar preocupaciones, planteamientos y esas voces provienen directamente de la ciudadanía, tenemos que escuchar, analizar y evaluar", dijo a El Mercurio el subsecretario de Desarrollo Regional, Claudio Alvarado.

Las regiones durante años hemos demandado más protagonismo en los lugares donde se toman las decisiones, principalmente en aquellas cosas que nos atañen directamente y que son ajenas al gigante capitalino. La gente de regiones no puede seguir esperando. No borremos con el codo lo que escribimos con tanta tenacidad y esfuerzo y que hoy, por un capricho circunstancial, podría constituirse nuevamente en una nueva derrota para el regionalismo.

A la vez, el ministro secretario general de la Presidencia, Felipe Ward, manifestó en radio Bío Bío que "hay que atender las críticas que se realizan por parte de los alcaldes y eso es algo que hay que evaluar, pero muy rápidamente, porque los tiempos se empiezan a hacer cortos".

Lo que algunas autoridades no están entendiendo, es que la ley que crea la figura de gobernadores regionales es resultado de una lucha de años y esfuerzo regionalista, donde los ciudadanos mediante sufragio universal elegirán una especie de “alcalde mayor”, figura que será la encargada de articular las demandas de cada comuna en materia de vivienda, desarrollo social, cultura y fomento económico ante el Consejo Regional, cuerpo colegiado que él presidirá.

Paralelamente los actuales intendentes pasarán a llamarse delegados presidenciales, quienes serán directamente designados por el Gobierno de turno y mantendrán atribuciones en materia de orden público y gobierno interior.

Y si bien hay críticas que apuntan a la debilidad de una ley que no entrega suficientes facultades a los gobernadores, en lo personal estoy convencida de que la elección de estos es un tremendo paso para la descentralización, pues no solo faculta a vecinos y vecinas a elegir quién será la persona que maneje los destinos de nuestro territorio, sino que también le entregará la capacidad de negociación de igual a igual con el Gobierno central, permitiendo a la vez solicitar de forma directa la inyección de más recursos.

Evidentemente la ley no es perfecta, pero detrás de su redacción hay un tremendo denuedo y esfuerzo descentralizador, que abre paso a un nuevo pacto entre Santiago y las regiones. El solo hecho de que el Gobierno acceda a las presiones y aplace esta elección, sería un verdadero "portonazo" a las regiones, las que verían arrebatada de forma rápida y violenta la posibilidad de tomar sus decisiones.

Las regiones durante años hemos demandado más protagonismo en los lugares donde se toman las decisiones, principalmente en aquellas cosas que nos atañen directamente y que son ajenas al gigante capitalino. La gente de regiones no puede seguir esperando. No borremos con el codo lo que escribimos con tanta tenacidad y esfuerzo y que hoy, por un capricho circunstancial, podría constituirse nuevamente en una nueva derrota para el regionalismo.

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