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Otro duro golpe a las pensiones: el COVID 19

por 4 marzo, 2020

Otro duro golpe a las pensiones: el COVID 19
Al cuestionar el permanente riesgo a que están expuestos los fondos de pensiones, producto de los vaivenes del mercado, como ahora, por ejemplo, con la epidemia del coronavirus, las AFP siempre han argumentado que los cotizantes pueden protegerse de estos vaivenes postergando su jubilación hasta que los efectos de los mismos se disipen. Sin embargo, omiten decir que para quienes ya están pensionados no es posible postergar la fecha anual de recálculo. Si tienen el infortunio de que dicha fecha coincide con un período de fuertes pérdidas en su saldo previsional, entonces queda automáticamente condenado a 12 meses de una pensión aun menor que la que ya tenía. Y, por supuesto, hay cotizantes que sencillamente no pueden esperar más para jubilarse porque están sin ingresos.
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Claro, con justa razón un pensionado común y corriente, bajo la modalidad de retiro programado por AFP, podría preguntarse qué tiene que ver su pensión con la epidemia originada en China. Pues bien, les tengo una mala noticia: habrá dos efectos que le perjudicarán en gran medida.

Primero, su ahorro acumulado se verá reducido, aun cuando haya tomado la precaución de refugiarse en el más conservador y supuestamente exento de riesgo de los multifondos: el E.

Segundo, si tiene planificado jubilarse en los próximos meses o si ya lo está y le corresponde pronto el recálculo anual, entonces verá que su pensión estimada, en el primer caso, y la que estaba percibiendo en el segundo, bajará significativamente.

Las AFP, al cuestionárseles el permanente riesgo a que están expuestos los fondos de pensiones, producto del sistema vigente desde 1981, siempre han argumentado que los cotizantes pueden protegerse de los vaivenes de los mercados postergando su jubilación hasta que los efectos de los mismos se disipen. Sin embargo omiten decir que para quienes ya están pensionados no es posible postergar la fecha anual de recálculo. Si tienen el infortunio de que  dicha fecha coincide con un período de fuertes pérdidas en su saldo previsional, entonces queda automáticamente condenado a 12 meses de una pensión aun menor que la que ya tenía. Y, por supuesto, hay cotizantes que sencillamente no pueden esperar más para jubilarse porque están sin ingresos.

El sistema de pensiones creado por el DL 3.500 de 1981 somete permanentemente a los afiliados activos y pensionados por retiro programado a la verdadera ruleta rusa de las bruscas fluctuaciones en la valoración de sus saldo previsionales. Ello ha ocurrido con hechos tan disímiles como la crisis ocurrida el año 1991 con motivo del intento de golpe de Estado contra Mijail Gorbachov, el “tequilazo” o crisis financiera que afectó a México en 1994 y más recientemente la “crisis subprime”, que afectó gravemente a los mercados financieros occidentales especialmente en EE.UU. y Canadá. Solo en esta última, los multifondos más riesgosos perdieron hasta un 50% de su valor.

Hoy en día, producto de la cada vez más resistida globalización, cualquier hecho relevante de carácter político, terrorista, catástrofe natural o sanitaria, acaecida en cualquier momento, en cualquier confín del mundo que implique relevancia geopolítica, financiera o económica, tendrá efectos más o menos inmediatos en la economía local y por supuesto en las pensiones, al menos mientras subsista el actual sistema, modificaciones más o modificaciones menos. Sencillamente, el problema es el sistema en sí.

Actualmente, ni siquiera el multifondo E, que se suponía refugio contra fluctuaciones bruscas y pérdidas, provee protección. Ello, producto de que la Superintendencia de Pensiones ha permitido que las AFP inviertan en renta fija de largo plazo, principalmente deuda del Estado, en circunstancias que originalmente el fondo solo podía invertir en instrumentos de corto plazo, en donde el riesgo de pérdidas es menor.

Pronto se reinicia la tramitación de la Reforma Previsional. El Gobierno ha manifestado perseverar en su intención de sacarla adelante en el más breve plazo posible, extorsionando a la oposición y a los pensionados con la zanahoria de los $50 mil para hombres y $70 mil para mujeres. Pues bien, es  el momento de ir por más, rehusar la zanahoria por ahora y combatir al garrote demandando una reforma que involucre los demás aspectos que se están obviando: el tema de las tablas de expectativa de vida y de la tasa de interés usadas actualmente para calcular las pensiones, las profundas diferencias entre la previsión de civiles y Fuerzas Armadas y el rol de las AFP en un sistema de pensiones que debe tender más a uno con verdadero sentido de solidaridad y en donde estas administradoras de fondos, de estar, sean un factor secundario.

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