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Ministro, experimente por favor

por 15 mayo, 2020

Ministro, experimente por favor
Hoy no se trata de criticar, a estas alturas no quedaba otra que poner el freno bruscamente y declarar la cuarentena total, con los inevitables y terribles costos sociales y económicos, especialmente en las comunas más pobres. Por lo demás, no tenemos certeza alguna de que, al volver a destapar la olla a presión y levantar la cuarentena en unas semanas más, no nos vuelva a ocurrir lo mismo. Lo que humildemente le propongo al ministro Mañalich es que comience de inmediato algunos ejercicios de experimentación de estrategias, en algunas regiones, para ver de qué manera podemos pasar de estos bruscos arrancones y frenazos, a un proceso de gestión controlada de la pandemia, que permita conciliar las necesidades económicas con las epidemiológicas.
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A estas alturas es evidente que en el Gobierno –desde La Moneda al Minsal– pasaron por un período de euforia y exitismo respecto al manejo de la pandemia, con “la mejor vacuna es el amor”, el que “nos felicitan internacionalmente”, hasta Lavín abriendo orgullosamente el Apumanque. En el espacio de un par de semanas, el Gobierno tuvo que pasar de estos mensajes, que obviamente estimularon la irresponsabilidad ciudadana, a poner el freno de mano, chantar la moto y declarar cuarentena total, porque los casos se dispararon.

Numerosos actores, en particular diversos especialistas de la Universidad de Chile, venían anunciando desde marzo que esto ocurriría. Pero ya es leche derramada, no hay que llorar. Yo mismo me cuento entre los que en marzo felicitaba al ministro de Salud por el gran manejo de la pandemia, abriendo y cerrando comunas alternadamente. La verdad es que en todo el mundo las autoridades han debido aprender de un modo u otro, cometiendo errores en muchos casos.

Hoy no se trata de criticar, a estas alturas no quedaba otra que poner el freno bruscamente y declarar la cuarentena total, con los inevitables y terribles costos sociales y económicos, especialmente en las comunas más pobres. Por lo demás, no tenemos certeza alguna de que, al volver destapar la olla a presión y levantar la cuarentena en unas semanas más, no nos vuelva a ocurrir lo mismo.

Como no es cosa de jugar a la ruleta aplicando estas fórmulas en todos lados simultáneamente y, como es probable que debamos coexistir con el COVID-19 por un largo tiempo, la propuesta, muy pobre pero muy honrada, es comenzar de inmediato en algunas provincias del país con la “estrategia 10-4” y, en otras, con la de “encierro selectivo de los más viejos”. Por supuesto, en ellas habría que medir y testear escrupulosamente lo que está ocurriendo. Así, a la altura de agosto ya podríamos tener algunas primeras conclusiones que permitan enfrentar con mayor tranquilidad el resto del año y el 2021, en el cual es muy posible que comiencen los rebrotes, peor aún, con el virus ya mutado.

Por otro lado, la tasa de positividad en los test recientes aumentó bruscamente y es nada menos que 31,6% en la Región Metropolitana hoy. ¡Un tercio de los chilenos andamos portando el virus! Una de dos: o el virus mata menos gente de la que pensamos o, en un par de semanas más, la mortandad será tremenda.

Lo que humildemente le propongo al ministro Mañalich es que comience de inmediato algunos ejercicios de experimentación de estrategias, en algunas regiones, para ver de qué manera podemos pasar de estos bruscos arrancones y frenazos, a un proceso de gestión controlada de la pandemia, que permita conciliar las necesidades económicas con las epidemiológicas.

En las páginas de El Mostrador se explicó recientemente la estrategia propuesta en el Instituto Weitzmann de Israel, llamada 10-4. Sintetizo y copio: "Es un modelo que alterna entre cuarentena y trabajo/escuela, un camino intermedio que ofrece un equilibrio entre salud y economía… Así, este modelo cíclico funciona de la siguiente manera: si una persona se contagia en sus días de trabajo, estará dentro de su período de latencia, y solo alcanzará el pico de la infección en casa, durante los días de cuarentena, cuando no entra en contacto con tanta gente. Por supuesto, si una persona presenta síntomas, tendrá que permanecer en cuarentena… La regla del 10-4 tiene la ventaja que reduce el número de personas en los lugares de trabajo, en las escuelas, y también en el transporte público… Esa es la lógica precisamente del gobierno de Austria para reabrir sus escuelas primarias a partir del lunes 18 de mayo. Los estudiantes austriacos se dividirán en dos grupos y cada uno de ellos asistirá a clase 5 días cada dos semanas, para tener menos alumnos por clase. El país centroeuropeo ha sido uno de los más exitosos a la hora de contener la pandemia”.

Hay otra estrategia posible y bien diferente. El 85% de los 368 fallecidos hasta el 14 de mayo en Chile tiene más de 60 años. Parece, entonces, absolutamente absurdo tratar por igual a personas de, por ejemplo, 40 años, que arriesgan en este caso la muerte con una probabilidad tal vez menor a la que podrían tener con una vulgar influenza, a una de las de más de 70, como este autor, más encima con preexistencias severas.

¿Por qué entonces no probar con una estrategia de dejarnos en casa a los vejetes por muchas semanas y permitir la salida a trabajar o a la escuela, siempre con mascarilla, siempre con distanciamiento, siempre lavándose las manos, a todos los demás?

Como no es cosa de jugar a la ruleta aplicando estas fórmulas en todos lados simultáneamente y, como es probable que debamos coexistir con el COVID-19 por un largo tiempo, la propuesta, muy pobre pero muy honrada, es comenzar de inmediato en algunas provincias del país con la “estrategia 10-4” y, en otras, con la de “encierro selectivo de los más viejos”. Por supuesto, en ellas habría que medir y testear escrupulosamente lo que está ocurriendo. Así, a la altura de agosto ya podríamos tener algunas primeras conclusiones que permitan enfrentar con mayor tranquilidad el resto del año y el 2021, en el cual es muy posible que comiencen los rebrotes, peor aún, con el virus ya mutado.

Ministro: experimente por favor.

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