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Espina, Desbordes y Prokurica

por 25 diciembre, 2020

Espina, Desbordes y Prokurica
No sabemos cómo le ira a ir a Baldo Prokurica como ministro de Defensa. Esperamos que su experiencia en las comisiones de Defensa de la Cámara y del Senado lo ayuden en su gestión. No espero que logre revivir los planes de modernización y de gestión de Alberto Espina. La relación adversa con el Congreso, y el tiempo y foco que exige la pandemia permiten adivinar que no mucho pasara en lo que se refiere a materias de fondo, pero si es que acepta un consejo y recomendación, le indicaría que de una vez por todas saquen a público la política de defensa, no solo porque es necesario y sano hacerlo después de más de dos años, sino porque también es un buen insumo para la discusión que ya se está dando respecto de la nueva Constitución y rol que las Fuerzas Armadas deberían tener en el futuro de Chile.
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Es difícil saber si es que el Ministerio de Defensa es uno que a los políticos les interese, pero de los tres últimos, Alberto Espina originalmente quería Justicia, Mario Desbordes llegó como una movida política del Ejecutivo para aquietar las aguas de uno de los partidos de Gobierno, y quién sabe por qué Baldo Prokurica aceptó el cambio desde Minería a Defensa.

Lo que sí sabemos es que Espina se terminó entusiasmando y no aceptó el cambio a otro ministerio cuando se lo pidió el Presidente, que a Desbordes le entretienen los temas de defensa, pero que el animal político es el que primó sobre el gusto por lo militar, y en el caso de Prokurica supongo que el tiempo nos dirá si solo está cumpliendo órdenes o si es que el cambio es algo que le entusiasma.

Un nuevo cambio de ministro en Defensa obliga a una columna de opinión, mas aún cuando llega un político y no un especialista en defensa, aunque, dicho sea de paso, su extensa carrera en las comisiones de Defensa del Parlamento en alguna medida lo han preparado para este rol. Lo que sí no es entendible es que el jefe de gabinete, la asesora jurídica, el auditor ministerial y el asesor estratégico comunicacional hayan quedado desempleados. Esa no fue una movida muy lógica, toda vez que ya estaban entrenados y desempeñándose correctamente en sus puestos. Menciono esto último porque hay pocos civiles entrenados en estas materias y deshacerse de ellos no me parece muy buena idea. Una de las cosas que en su minuto destaqué de Mario Desbordes fue que había mantenido intacto el gabinete heredado de Alberto Espina, lo que ayudaba a la continuidad del trabajo que se venía realizando en esa cartera.

La llegada de Mario Desbordes fue sentida como una bocanada de aire fresco después de los últimos meses un poco tensos que les había tocado vivir. Efectivamente Mario se ganó los corazones de muchos, pero, dicho sea de paso, ello no era difícil, toda vez que llegaba por un corto tiempo, y no llegaba a imponer orden y un plan de transformación. Estuvo menos de 4 meses en el cargo y en lo fundamental no mucho pasó, siendo lo más importante que le tocó vivir la renovación anual de los altos mandos y recibir de parte de Hacienda un presupuesto para el 2021 que va a tener a las Fuerzas Armadas bien complicadas y con poca capacidad operativa.

La gestión de Alberto Espina se caracterizó básicamente por establecer mecanismos de control y de orden tanto en el ministerio como en la relación de dicha cartera con las instituciones de la defensa. Por lo que sabemos, los actuales casos de fraudes o mal uso de fondos públicos en el Ejército son todos previos a su gestión y la del general Martínez como CJE. Lo que ahora estamos viviendo es la etapa judicial de casos antiguos, y que sepamos, no han salido casos nuevos en ninguno de los institutos armados, sea por gestión de Espina o de los comandantes en Jefe.

Los planes de Espina para Defensa eran más amplios e incluían la política de defensa y militar, modernización de la gestión de la defensa, revisión de la carrera militar y su parte previsional, y así muchas otras cosas. Aparte de la mejora de los ambientes de control ya mencionados, y antes de que Chile estallara el 18 de octubre, lo único importante que lograron sacar adelante fueron el reemplazo de la Ley del Cobre por una que financia capacidades estratégicas y el estatuto antártico (aprobado después de su salida, pero principalmente trabajada en su periodo al mando).

El estallido social cambió las prioridades en el Gobierno y en el Parlamento, y sumado al impacto de la pandemia y la mala relación del Ejecutivo con la oposición, hizo que los temas relacionados con Defensa no fueran de interés de unos o de otros y así quedaron sin avanzar lo relativo a inteligencia, infraestructura crítica y carrera militar. Ello sucedió a pesar de que Alberto tenía años de experiencia en el Congreso y una probada habilidad para negociar y aprobar proyectos de ley.

Su relación con los comandantes en Jefe y equipos del Ministerio de Defensa pasó por distintas etapas y es muy posible que algunos estuvieran felices el día que salió, ya que era llevado a sus ideas y muy intenso, pero al final del día el estaba siguiendo la agenda y órdenes de Piñera, por lo que, si no estaban felices, mejor mirar a La Moneda y no a la oficina del ministro en Zenteno 45.

La llegada de Mario Desbordes fue sentida como una bocanada de aire fresco después de los últimos meses un poco tensos que les había tocado vivir. Efectivamente Mario se ganó los corazones de muchos, pero, dicho sea de paso, ello no era difícil, toda vez que llegaba por un corto tiempo, y no llegaba a imponer orden y un plan de transformación. Estuvo menos de 4 meses en el cargo y en lo fundamental no mucho pasó, siendo lo más importante que le tocó vivir la renovación anual de los altos mandos y recibir de parte de Hacienda un presupuesto para el 2021 que va a tener a las Fuerzas Armadas bien complicadas y con poca capacidad operativa.

Mario hizo ver que tenía diferencias con la Moneda en temas tales como la continuidad del estado de excepción de catástrofe que tiene a las instituciones bastante desgastadas, pero nuevamente se comprobó que, a pesar de ser el político de derecha con más capacidad política, al final de día manda el Presidente y no los ministros, y que Piñera hace y deshace a pesar de lo que opinen otros.

No sabemos cómo le irá a ir a Baldo Prokurica como ministro de Defensa. Esperamos que su experiencia en las comisiones de Defensa de la Cámara y del Senado lo ayuden en su gestión. No espero que logre revivir los planes de modernización y de gestión de Alberto Espina. La relación adversa con el Congreso, y el tiempo y foco que exige la pandemia permiten adivinar que no mucho pasará en lo que se refiere a materias de fondo, pero si es que acepta un consejo y recomendación, le indicaría que de una vez por todas saquen a público la política de defensa, no solo porque es necesario y sano hacerlo después de más de dos años, sino porque también es un buen insumo para la discusión que ya se está dando respecto de la nueva Constitución y rol que las Fuerzas Armadas deberían tener en el futuro de Chile. El tema de la defensa y de las instituciones armadas no es de común entendimiento a nivel publico y político, por lo que es necesario educar en esta materia a objeto que los futuros constituyentes tengan claro de qué se trata el tema, no sean víctimas de ideas preconcebidas o capturados por cuestiones ideológicas o los eventos de mal gasto, y fraudes que empañan y confunden sobre la genuina necesidad de la defensa de los intereses nacionales.

El gran examen de Prokurica será el manejo del tema Constitución y Fuerzas Armadas, un tema que partió fuerte y que será muy discutido, y en donde su ministerio y en particular la ANEPE, pueden jugar un rol clave para darle al Chile del siglo XXI la defensa que necesita. El tema de la defensa y FF.AA. es tremendamente técnico como para dejarlo sin asistencia del ministerio, del mundo de la academia y de los centros de estudio. Estamos hablando de la seguridad nacional y del monopolio de las armas, estamos hablando de la defensa de los chilenos y de los intereses nacionales, y estamos hablando de la defensa de la soberanía física, marítima y aeroespacial.

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