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"Preguntas frecuentes" de Nona Fernández, una obra relevante

por 7 diciembre, 2020

A diferencia de los volúmenes anteriores, la autora nos sorprende con diecisiete artefactos atrapando las preocupaciones durante los meses más álgidos e inclementes durante el invierno chileno, en la que va de la ironía hasta condensación del discurso. A modo de objeto visual, no todos están logrados.
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Hace unos años, voces quejumbrosas de la literatura local manifestaban que no era necesario abordar la coyuntura histórica, reconociendo lo impersonal de las movilizaciones estudiantiles que colocaban en jaque al gobierno. Ellos instalaban en la opinión pública y la agenda política la necesidad de una mayor inversión y acceso a la educación. Es por eso que, la escasa producción representa no sentirse parte. Lo que cambió tras el movimiento feminista con publicaciones de libros, poemas en décimas y diversos estudios asociados a la toma de poder y acción política hacia una transformación. Sin embargo, nunca es tan pronto para plantear la rebelión popular y la pandemia que todavía se desarrolla siendo una asunto transversal.

Finalmente se abre la temporada de novelas pandémicas. Sin embargo, "Preguntas frecuentes" asume los riesgos de la representación de un presente difícil. Fernández recoge la pulsión de la rebelión popular, las problemáticas del encierro forzoso y la estupidez gubernamental (con marcas implícitas de la dictadura), lo que hace de esta obra apreciable y relevante en la actualidad.

Preguntas frecuentes (2020) es la séptima obra de Nona Fernández (Santiago de Chile, 1971), quien ha escrito continuamente sobre la memoria y la historia de Santiago en Av. 10 de Julio Huamachuco, Fuenzalida, Mapocho, Space Invaders, Chilean Electric. Diferentes niveles de buena calidad. Por lo que tiene sello narrativo propio, siendo la tónica: las frases cortas que aceleran la lectura, los silencios coyunturales y los capítulos breves. De manera tal, que se constata un registro para el futuro leyendo el pasado. Alta paradoja temporal.

Se instalan dos voces femeninas que dialogan permanentemente. N. escribe, publica columnas y “boletea”, mientras que, A. trabaja en el Servicio al Cliente y denuncia las barbaridades de los empresarios mientras dura la emergencia sanitaria. Y, además, está marcada por un accidente veraniego durante la infancia en la que pierden la vida sus parientes. Esta relación es a distancia, con plena confianza donde A. expresa sus inquietudes y N. acompaña cuando lo necesite. Ciertamente, existe el vínculo entre el ejemplar y Niebla de Miguel de Unamuno, porque se utiliza el recurso literario donde el autor se presenta como un personaje de la trama en la que dialoga y ayuda al protagonista, Augusto Pérez, que busca encontrar el sentido de la vida en un contexto brumoso.

La pandemia no solo alteró rutinas sino también los sentidos: “Me dan las seis de la mañana negociando con el tiempo. Miro el techo, reviso el celular, pienso más de la cuenta. Tengo los horarios completamente cambiados. Duermo mientras todo el mundo hace su vida o más bien intenta hacerla en el encierro” (17). Cuando el tiempo no avanzaba, y todos los días son todos los días, mientras la muerte acecha a las familias precarizadas.

Ahora bien, a diferencia de los volúmenes anteriores, la autora nos sorprende con diecisiete artefactos atrapando las preocupaciones durante los meses más álgidos e inclementes durante el invierno chileno, en la que va de la ironía hasta condensación del discurso. A modo de objeto visual, no todos están logrados.

En el cuarto capítulo, está la crónica “El ejército insomne” que da cuenta sobre las zonas más oscuras de la emergencia, donde está el recuerdo del discurso político institucional insensato, egoísta y fetichista del drama chileno como ejercicio concreto de abandono totalitario: “el mensaje fue tan errático que la gente salió a la calle confiando que ya no había peligro”. El bombardeo de realidad, mediante las redes comunicacionales, marcan el tono de repulsión y el desamparo del sistema de lo político y el empresariado. Lo que ha incentivado la movilización y la complacencia de que la población dio cuenta de las condiciones.

Finalmente se abre la temporada de novelas pandémicas. Sin embargo, Preguntas frecuentes asume los riesgos de la representación de un presente difícil. Fernández recoge la pulsión de la rebelión popular, las problemáticas del encierro forzoso y la estupidez gubernamental (con marcas implícitas de la dictadura), lo que hace de esta obra apreciable y relevante en la actualidad.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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