domingo, 23 de enero de 2022 Actualizado a las 19:22

Gastronomía

Ecoinnovación agroalimentaria y el camino a la sostenibilidad

por 4 enero, 2022

Ecoinnovación agroalimentaria y el camino a la sostenibilidad
La Universidad de O’Higgins junto a la Asociación de Establecimientos Gastronómicos de la Región, Asegmi, trabajan en un programa pionero de ecoinnovación alimentaria para producir más y mejores alimentos con menos recursos. Crean así valor alimentario sostenible, resistente y duradero a partir de la economía circular.
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La matemática no miente. Según datos de la FAO y de la Agencia Mundial del Hambre, se estima que en Chile se desperdician 63,3 kg de pan al año por familia, lo que corresponde al 16,7% del consumo promedio en la población nacional. Esto genera anualmente 1.62 millones de toneladas de basura de residuos de alimentos.

En el mundo las cosas tampoco pintan mejor. Ante las perspectivas de crecimiento de la población mundial, que superará los 9.700 millones de personas en el 2050, la FAO pronostica que para esa fecha será necesario aumentar la producción de alimentos en más de un 70%, con los sabidos costos de pérdida de tierra, abuso del recurso hídrico, gases de invernadero, desertificación.

El modelo de extraer, producir, consumir, desechar no va más. Afortunadamente, en Chile ya se avanzan en soluciones ecoinnovadoras que cambiarán la forma de producción agrícola. En eso están ahora la Universidad de O’Higgins (UOH) y Asegmi, Asociación de Establecimientos Gastronómicos de la Región, instituciones que están implementando un programa de ecoinnovación alimentaria que busca romper el paradigma extractivista agrario, transitando de región agrícola a región inteligente.

El programa está basado en el ecodiseño, que es una metodología que considera acciones orientadas a la mejora ambiental en la producción de alimentos, en todas las etapas de su ciclo de vida, desde su creación en la etapa conceptual hasta su tratamiento como residuo. Por tanto, el eco-diseño da lugar a productos hechos con menos recursos y con más calidad.

“La Región de O’Higgins es la despensa agrícola nacional, pero padece un despoblamiento y envejecimiento de la población rural y una excesiva concentración urbana. Internamente desconocemos las ventajas competitivas en términos agroalimentarios que posee la región gracias a su increíble agricultura campesina, su patrimonio agroalimentario. Debiéremos alimentarnos como una sociedad desarrollada en términos de calidad nutricional, pero lo hacemos como subdesarrollados, con los consiguientes malos indicadores de salud de nuestra población”, afirma Consuelo Poblete, presidenta de la Asegmi, asociación que en conjunto con la UOH han desarrollado un programa que busca solucionar la baja competitividad de la cadena agroalimentaria regional, dando valor a su despensa, comercializando de manera justa y sostenible y mejorando los indicadores sociales de la región. Qué duda cabe, el alimento siempre tiene poder transformador.

Entre las principales acciones que contempla el programa, que se extenderá por 2 años (hasta octubre 2023) y que es financiado por el Gobierno Regional de O`Higgins a través del fondo de innovación para la competitividad, se encuentra la creación del primer Centro de Interpretación Gastronómica Regional, destinado a la promoción, educación y formación de capital humano a nivel regional en materia gastronómica y alimentaria, lo que es un hito en Chile y transformará a la región en líder nacional en esta materia. Avanzan también en la puesta en valor de productos con imagen regional, una suerte de marca de calidad, de denominación de origen, que posiciona a la región como un destino gastronómico y alimentario de categoría mundial.

Esto, junto al desarrollo de nuevos sistemas de envasados de baja tecnología puestos a disposición de productores primarios locales, más la apertura de nuevos puntos de ventas (corners en la red de restaurantes y plataforma electrónica) dotan de una identidad única a la Región de O’Higgins y la transforma en un territorio pionero en materia de soberanía y seguridad alimentaria.

Cuando la gastronomía se pone al centro del quehacer, favorece procesos de asociación público privados que escasas veces fallan. Pocos sectores impactan mejor y más rápido en la transformación de territorios como la gastronomía. Una buena señal la de O’Higgins, que invierte en innovación alimentaria para mejorar la competitividad, crear riqueza y desarrollo para sus ciudadanos.

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