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Los cambios regulatorios que ponen nervioso al sector financiero en época de elecciones

por 25 marzo, 2013

Los cambios regulatorios que ponen nervioso al sector financiero en época de elecciones
En carpeta hay normativas más estrictas para la banca, AFP, seguros y el retail financiero. La industria mira el escenario con calma, pero hay preocupación por el impacto en la rentabilidad.
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A comienzos de la década pasada se enfrentaban Ricardo Lagos Escobar y Joaquín Lavín por la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. El round final lo ganó el ex ministro de Obras Públicas. En ese entonces la Concertación fue acusada de inclinar la balanza con una reforma laboral que, en opinión de la derecha, fue la responsable de que no se pudiera reducir significativamente el desempleo en su gobierno de seis años.

Este año hay elecciones presidenciales nuevamente, esta vez con un gobierno de derecha, con un clima social mucho más crispado y con la institucionalidad económica del modelo cuestionada, al menos por ciertos sectores de la sociedad.

En ese contexto, hay una creciente preocupación por parte del sector financiero ante la oleada de propuestas y normativas en carpeta que podrían tener un impacto importante en su negocio. Y eso porque ya en los últimos dos años las utilidades y la rentabilidad de la banca chilena ha sido golpeada por los cambios introducidos, aunque como industria sigue siendo una de las más rentables del mundo.

El presidente del Banco Central, Rodrigo Vergara, instaló el tema en el seminario de políticas públicas organizado por Banco Santander el jueves pasado. En un discurso que sorprendió a parte de la industria, Vergara dijo que el sistema financiero chileno necesita una mayor regulación.

Instó al gobierno a hacer los cambios ahora, ya que era mejor hacer cambios cuando las vacas engordan que en época de escasez.

Y adelantó que debieran ser materias de reforma cercana, al menos, tres cosas: modificaciones a la Ley General de Bancos que ponga en práctica la norma internacional Basilea III, con mayores exigencias de capital especialmente para los llamados bancos sistémicos; mejoramiento de normativas relativas a los derivados OTC, y afinar el ojo con los conglomerados financieros.

La primera medida es vox populi en el sector bancario y no genera tanto ruido porque el nivel de capital que se exigirá no tendría mayor dificultad en cumplirse por la gran mayoría de las instituciones que operan en el país.

Aunque algunos operadores de mercado creen que CorpBanca sería el banco que tendría que hacer los mayores ajustes, pero en general no existe preocupación manifiesta en las empresas.

El gerente general de Santander, Claudio Melandri, eso sí, hizo ver el punto de que no siempre los bancos más grandes son los únicos que pueden tener efectos sistémicos. “La Polar por tamaño era insignificante y el caso tuvo un impacto en confianza en el mercado enorme”, advirtió.

La industria es unánime respecto a que este tema no debiera ser enrarecido por el clima electoral y tendría que mantenerse en un ámbito estrictamente técnico.

“Hay ciertos temas regulatorios que tienen que ver con Basilea III y de manejar los temas de riesgo sistémico para prevenir como ha ocurrido en otros países y ahí no está politizado, son temas mucho más técnicos con más estándares internacionales, con comparaciones a nivel global y eso no lo siento politizado para nada y en general no requiere cambios de ley”, dice James Callahan, gerente general de Scotiabank.

El ejecutivo advierte, eso sí, que es importante que las recetas internacionales no sean aplicadas “a rajatabla” en Chile y que se adecúen a la realidad local.

En cuanto a los conglomerados financieros, los candidatos más obvios para ser sujeto de estas revisiones son Corpgroup, controlada por Alvaro Saieh, y Banco Chile, manejado por el grupo Luksic.

Al momento no hay proyectos de ley para regular a estos actores en general, pero el superintendente de Bancos e Instituciones Financieras, Raphael Bergoeing, has sido claro que los tiene en la mira y está trabajando en el tema junto a las otras dos superintendencias financieras: de Pensiones y de Valores y Seguros (SVS).

La lista de nuevas regulaciones que verán la luz o serán abordadas este año es larga. Por de pronto, en los próximos días el Senado deberán ver en segundo trámite el proyecto que reduce la Tasa Máxima Convencional, hoy en 56-57 % al año a niveles cercanos a 35-40 % en 12 a 18 meses.

La medida es resistida por bancos y retailers, aunque en ambos parece estar ya internalizada.

En el caso de los bancos la medida se suma a la licitación de seguros de incendio, sismo y desgravamen, lo que ha reducido el nivel de ganancias que pueden obtener por ese negocio.

Además, analistas del sector explican que, aunque los bancos pudieran —al igual que los retailers— compensar la baja de tasas por el lado de las comisiones, esto último se hace más complejo en la medida que los clientes tengan y utilicen el CAE, que permite comparar las distintas ofertas de cada actor.

Un cambio que si apetece a la banca es por el avance del proyecto que consolidará las deudas comerciales al día de los clientes del sistema financiero. El proyecto de ley, que ha tenido un largo y engorroso trámite en Valparaíso, pudiera ver la luz este año permitiendo a los bancos conocer la situación de deuda de los clientes de su principal competencia, el retail y apuntar a los con mejor historia crediticia con ofertas que las multitiendas no podrían igualar.

Pero un ejecutivo de un banco local advierte que una preocupación importante es que por motivos políticos se llegue a imponer la idea de que la consulta al Sistema de Obligaciones Económicas (SOE) deba hacerse con autorización previa del cliente en cada caso.



Una clara señal de cómo viene la mano en este punto la dio el senador Eugenio Tuma (PPD), quien dijo el jueves que se necesita “una ley de informes comerciales transparentes, pero no tanto como para llegar a la intimidad de las personas".

Para la banca se avizoran más desafíos si el gobierno se esmera en nuevas regulaciones. Dos están en la mira. Por un lado, el superintendente de Bancos, Rapahael Bergoeing dijo que esperan avanzar en permitir que los retailers emitan tarjetas de crédito y débito como los bancos y el ministerio de Economía anunció que prepara un proyecto de ley para poner competencia a Transbank, aunque fuera de la cartera no existe mucho conocimiento de la idea anunciada por el ministerio que dirige Pablo Longueira.

El gerente general de un banco de tamaño pequeño advierte que no se debe regular en caliente y que las autoridades deben ser precavidas en no caer en excesos de regulación. “Cuando se caen en sobrerregulación, queda poco espacio para la competencia y se pueden generar carteles”.

A su juicio, no es conveniente cuestionar tanto el alto nivel de rentabilidad de la banca, pues el buen nivel de solidez de la banca es lo que permite resistir crisis como la del sector salmonero o de La Polar, donde la buena posición de la banca permitió resistir tales dificultades, reprogramando las deudas de estas empresas.

La preocupación del sector por las elecciones apunta a que se generen “ofertones destemplados”, como afirma un alto ejecutivo de un banco, quien en todo caso, hasta ahora, no ve “grandes sombras” debido a que “si bien puede haber algunos mensajes locos, las personas al final se dan cuenta que otra cosa es con guitarra”.

También ayuda a la banca la llegada del nuevo director del Sernac, Juan Luis Ossa, que en opinión de un gerente general de un banco grande “es menos político que el anterior”. “Yo creo que al menos en lo que atañe al Sernac Financiero, creo que hay una mirada, si bien es cierto ni el Sernac ni la SBIF están ajenos a vaivenes y presiones y cuestionamientos políticos, creo que por lo menos este director del Sernac me parece más técnico, más equitativo, más balanceado, menos politizado y ha sido equitativo hasta ahora”, dice.

En cualquier caso, la banca espera un año complejo para la rentabilidad por el alto nivel de competencia que aseguran se está dando.

Melandri del Santander advirtió que el mercado de créditos hipotecarios se transformó en un “commodity” con precios muy bajos. Por ello, la institución de capitales españoles revaluó este negocio pues a su juicio “es fácil ser el número uno con créditos a costo cero”.

No sólo la banca está pisando sobre huevos. El retail enfrenta dos regulaciones que afectarán directamente su negocio. La baja en la Tasa Máxima Convencional y la consolidación de deuda afectarán el corazón de su negocio.

A ello se suma la preparación de una nueva normativa por parte del Banco Central y la SBIF que acercará la fiscalización del sector a lo que se hace con los bancos, con mayores exigencias de capital, lo que es rechazado por el sector.

Para las AFP el escenario es complejo. La Concertación ya ratificó que harán propuestas para crear una AFP estatal y las regulaciones irán más allá. El senador Lagos Weber (PPD) lo dejó claro en el seminario de Santander, donde afirmó que no veía a nadie defendiendo a las administradoras.

Las ideas en ese caso apuntan a regular las comisiones que cobran las AFP en función de la rentabilidad que generen o incluso abrir la posibilidad de que las personas puedan elegir entre un sistema público y uno privado.

En el caso de los seguros, el diputado Ernesto Silva (UDI) indicó que cree que este año se aprobará la supervisión basada en riesgo (SBS) para las compañías de seguro, lo que ha provocado diferencias con el sector privado, dado que la posible ley hará exigencias de capital adicionales en la medida que se considere que una aseguradora está más expuesta a riesgos de mercado que otras.

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