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El último día de Eliodoro Matte al frente de la papelera

por 2 mayo, 2016

El último día de Eliodoro Matte al frente de la papelera
Nervioso en la lectura, empoderado ante los medios, parco y severo con un accionista disidente. Eliodoro Matte ya había dejado la presidencia del CEP. El viernes abandonó la testera de la histórica CMPC. Asumieron nietos y ex funcionarios públicos.
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Con sus dos hijos en primera fila, Eliodoro Matte Larraín encabezó el viernes pasado su última junta de accionistas como presidente de CMPC.

En medio del escarnio público que ha afectado a la compañía por su participación en la colusión del papel tissue, el poderoso empresario lideró la reunión en que debía confirmar su salida de la testera tras cuarenta años en CMPC, 12 de ellos como máximo directivo.

La prensa, apostada en salas contiguas y observando el encuentro por televisores –pues no se permite desde hace un tiempo ingresar al salón principal en la junta–, esperaba su salida para abordarlo en conjunto por primera vez desde que el caso estalló, en octubre del año pasado.

En la junta, Matte defendía nuevamente la actuación de la compañía, aseguraba que nunca pudieron saber de la colusión y decía que están generando estándares para todas las empresas en Chile al haber actuado –según él– con transparencia y diciendo la verdad sobre lo ocurrido en la compañía.

“Nunca sospechamos que algo así había sucedido. Nuestro análisis permanente acerca del comportamiento de los indicadores del negocio, no nos permitió advertir que existía un acuerdo con la competencia, pues esto, además, es lo más ajeno a nuestros principios y forma de hacer negocios”, aseveró al referirse al caso ante los asistentes.

Luego afirmaría que la actuación de la empresa frente al hecho “marcará un estándar para las empresas chilenas, que no es más que actuar con la verdad, siempre con la verdad; si se ha cometido un error, reconocerlo derechamente, pedir perdón a los afectados y reparar el daño causado”.

Su discurso alcanzó ribetes más emotivos al anunciar su salida de la presidencia. “A partir del día de hoy dejaré de ser su presidente”, pronunció ante los asistentes. A la prensa le diría que ya fuera del cargo se mantendrá disponible para entregar sus opiniones si los directores y ejecutivos así lo requieren, junto con explicar que su salida no tiene que ver con el caso de colusión sino con que él había decidido hacerlo al cumplir 70 años, en 2015.

Matte ya no es el mismo. Se ve cansado. Aunque, si la escena lo requiere, muestra su carácter. Ahí quedó en el camino Arturo Fontaine en el Centro de Estudios Públicos (CEP) cuando la situación requirió medidas difíciles en 2013. Solo en un momento del discurso tambalea su voz, al tiempo que comete errores en la lectura.

Tanto en su discurso a la junta como ante la prensa, pedirá que las empresas chilenas, sobre todo las que rugen a nivel internacional, sean reconocidas por todos los chilenos, sumándose al llamado que han efectuado otros empresarios, como Andrónico Luksic y Roberto Angelini, en la línea de restablecer las confianzas en el país. Así se continuará reduciendo la pobreza, arenga.

En su despedida, el líder de la papelera plasmó como siempre los sentimiento de gran empresariado con el programa de Gobierno de Michelle Bachelet. El ex presidente del Centro de Estudios Públicos (CEP) se suma a los reclamos del sector privado por la aprobación de la reforma laboral en el Congreso, pese a la evidencia de la positiva reacción de bancos y el mercado ante la actuación del Tribunal Constitucional (TC), que declaró fuera de la Carta Fundamental aprobada en Dictadura la titularidad sindical y, parcialmente, la extensión de beneficios en los procesos de negociación colectiva.

“Es preocupante apreciar que con toda seguridad estas serán iniciativas perjudiciales para el desarrollo de las empresas. Lamentablemente no hemos sido capaces como sociedad de consensuar una reforma, más moderna, acorde con las necesidades de las personas, que beneficie a todos, especialmente a los jóvenes, a las mujeres y en sintonía con la realidad competitiva del mundo actual”, dijo en su discurso a los accionistas.

También destacaría los logros que consiguió en su trayectoria de 40 años por la compañía, incluyendo el hecho de que las ventas en dicho período se multiplicaron por 40 veces. “Es decir, hemos creado una nueva papelera del año 76 en cada año”.

Una despedida ingrata

Sin embargo, Matte tuvo una despedida ingrata. Cuando sometía a la aprobación de la junta la memoria del año 2015, el empresario vivió el momento más incómodo. Enrique Covarrubias, quien alguna vez se imaginó que podía ser Presidente de la República, pidió la palabra y reclamó.

"¿Las indemnizaciones a clientes que negocia con Sernac las pagará la empresa o los ejecutivos implicados?", preguntaba, escuchando un leve murmullo en la audiencia y haciendo recordar las críticas que generaron las indemnizaciones millonarias que la papelera les pagó a algunos ejecutivos involucrados en la colusión. "¿Van a compensar solo a los clientes? ¿Y a los accionistas perjudicados?", le insistía.

Matte, correcto de formas, intentaba sacarlo de encima con desdén. “No he terminado. Me habían dicho que usted era prepotente”, le interrumpiría agresivo el pequeño accionista, aunque finalmente no obtendría más respuesta que un pedido de voto de confianza de Matte. Comparada con otras grandes papeleras de mundo, la firma que él lidera ha visto caer menos su papel. Desde que la FNE hizo pública la acusación de colusión, el 27 de octubre pasado, el papel ha disminuido casi un 22%.

También le reclamaría el accionista por la situación de que, habiendo casi un 40% de acciones en manos de minoritarios, solo habían obtenido uno. Correcto aunque parco, Matte replicaría que tres directores que habían sido propuestos eran independientes de verdad y muy buenos nombres.

Aludía a la integrante del Consejo para la Transparencia, Vivianne Blanlot, quien asumió el viernes al sillón. Vinculada al PPD, Blanlot ha estrechado vínculos en el mundo empresarial. Secretaria ejecutiva de la Comisión Nacional de Energía, fue protagonista de severas disputas públicas con el ministro de Energía de entonces, el actual presidente de BancoEstado, Jorge Rodríguez Grossi.

En aquel momento, decían en el entorno de la CNE que el que posteriormente se transformaría en máximo ejecutivo del proyecto Alto Maipo, de Aes Gener y los Luksic, favorecía a las empresas del sector y que Blanlot defendía a los usuarios.

Hoy Blanlot participa del Consejo de Icare, ha compartido dicha mesa con Bernardo Larraín Matte, sobrino de Eliodoro y uno de los ejecutivos de grandes empresas ligadas a grupos económicos con mayor exposición en temas de debate público.

También se le sumaría al directorio Ramiro Mendoza, el mediático ex Contralor General de la República, que hoy figura en la publicitada disputa de CorpBanca, cuando este estaba en manos de Álvaro Saieh, con el titular de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (Sbif), Eric Parrado, tras la multa de US$ 30 millones que le aplicaron por créditos a las sociedades Cascadas que controlan SQM.

El intercambio cierra con bromas y carcajadas en la mesa que preside la junta, aunque sin el audio disponible para los periodistas, aislados en ese momento de la noticia, lo que torna imposible saber qué sucedió.

Matte conversa con los periodistas. Domina la situación. Un grupo de asesores no se despega. Los periodistas indagan sobre las conversaciones con Sernac, acerca de los cambios que hizo la empresa para que no ocurra lo mismo. Se repiten las preguntas, luego se le inquiere por las razones de su salida. Episodios triviales para un hombre de conocida gestión del poder.

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