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¿Qué sabía Citigroup al abandonar Turquía que el resto de la banca no vio?

por 19 julio, 2016

¿Qué sabía Citigroup al abandonar Turquía que el resto de la banca no vio?
Las secuelas del intento fallido de golpe militar podrían justificar a los que lograron retirar sus apuestas en Turquía, como Citigroup. La entidad crediticia estadounidense vendió su participación en Akbank por etapas tras reducir su valor en US$1.200 millones en 2012. HSBC decidió mantener sus operaciones en Turquía y reducir su tamaño tras no lograr encontrar un comprador. En cambio, BBVA redobló su apuesta en el país y aumentó su participación en Garanti a 39 por ciento el año pasado.
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El sector financiero turco está bajo presión después del intento de golpe militar del fin de semana pasado. Es muy pronto para evaluar el impacto económico, pero los analistas ya están advirtiendo sobre la amenaza de que aumenten los costos de financiamiento, la volatilidad cambiaria y las pérdidas de préstamos para los bancos del país.

Eso presagia problemas para los bancos europeos que apostaron fuerte a las perspectivas de crecimiento de Turquía... y justifican la decisión de Citigroup de salir del país con pérdidas en 2015.

En los papeles, Turquía debería constituir un mercado atractivo para los bancos extranjeros: su economía y su población están creciendo, la demanda de préstamos está aumentando y el país transita un camino que podría llevarlo a ser miembro de la Unión Europea.

Pero en la práctica, las ganancias vienen resultando esquivas.

En 2014, la unidad turca de HSBC generó más pérdidas que cualquiera de los otros 46 bancos en el país, según Bloomberg News. La debilidad de la moneda afectó incluso a los operadores más grandes, como el español BBVA, que el año pasado depreció su inversión en Garanti —uno de los bancos más grandes de Turquía— en cerca de 1.800 millones de euros (US$2.000 millones) debido a la caída de la lira.

Hasta ahora, la mayoría de los bancos retuvo sus operaciones en Turquía. La demanda de esos activos es limitada y el costo de una salida apresurada parece elevado.

En febrero, HSBC decidió mantener sus operaciones en Turquía y reducir su tamaño tras no lograr encontrar un comprador. El italiano UniCredit venía pensando en vender su participación en Yapi Kredit Bank, informó en mayo Sonia Sirletti, de Bloomberg News.

En cambio, BBVA redobló su apuesta en el país y aumentó su participación en Garanti a 39% el año pasado. La entidad de préstamo espera que la adquisición incremente las ganancias en más de 250 millones de euros este año. Todavía no es imposible, dado que las ganancias del banco en Turquía ascendieron a 133 millones de euros en el primer trimestre, más de lo que ganó en Estados Unidos.

Pero las secuelas del intento fallido de golpe militar podrían justificar a los que lograron retirar sus apuestas en Turquía, como Citigroup.

La entidad de préstamo estadounidense vendió su participación en Akbank por etapas tras reducir su valor en US$1.200 millones en 2012.

Hoy, los bancos del país enfrentan una mayor influencia política. El lunes, el presidente Recep Tayyip Erdogan detuvo las operaciones de Bank Asya, una entidad crediticia islámica vinculada al enemigo político y predicador exiliado Fethullah Gülen.

También está el riesgo de que suba la volatilidad cambiaria, lo que constituye una amenaza para una economía que depende de la inversión extranjera para financiar su déficit en la cuenta corriente.

Aunque la lira ya revirtió casi la mitad de las pérdidas incurridas el viernes, Goldman Sachs rebajó su previsión a tres meses para la moneda frente al dólar. Eso podría ser un problema para los prestatarios turcos con préstamos denominados en otras monedas: esos créditos componen cerca del 42% de los US$402.000 millones en préstamos corporativos de los bancos turcos, según Bloomberg Intelligence.

Además, el crecimiento veloz del crédito aumentó la dependencia del financiamiento del mercado mayorista entre los bancos turcos y, por ende, los hizo más vulnerables a cambios abruptos en la confianza del inversor, según Fitch. Los coeficientes préstamos-depósitos crecieron del 60 por ciento al 117% entre 2005 y 2015, según investigaciones de BBVA, y estos últimos años aumentó la dependencia del financiamiento a corto plazo del exterior.

¿BBVA y UniCredit dejarán todo y huirán? Por el momento es poco probable. Pero si se deteriora la perspectiva económica, la retirada de Citigroup terminará pareciendo cada vez más oportuna, más allá del costo.

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