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El Acuerdo de París, un hito histórico, en entredicho tras la elección de Trump

por 17 noviembre, 2016

El Acuerdo de París, un hito histórico, en entredicho tras la elección de Trump
"No será fácil detener los esfuerzos puestos en la lucha contra el cambio climático, así como el desarrollo de políticas verdes pro energías renovables seguirán su curso en algunos estados de EE.UU., por ejemplo, California y New York. Asimismo, es importante resaltar que las inversiones en el desarrollo de proyectos solares y eólicos han crecido a nivel mundial, especialmente en China, India y Europa, lo cual ha hecho que su precio sea mucho más atractivo y, por lo tanto, no se vea muy afectado por las políticas internas de EE.UU.".
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El Acuerdo de París fue logrado en la COP 21 y firmado por 188 países, el 22 de abril del 2016, coincidiendo con el Día de la Tierra.

El 5 de octubre de 2016, el doble umbral para su entrada en vigencia fue alcanzado con la ratificación de más de 55 de las Partes que cubren más del 55% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero. Unos días después, 84 Partes habían ratificado el protocolo, que entró en vigor el pasado 4 de noviembre, logrando el proceso de ratificación más rápido de la historia de las negociaciones climáticas internacionales. La primera sesión de la Conferencia de las Partes que servirá como Reunión de las Partes del Acuerdo de París (CMA1) se está llevando a cabo en estos días en Marruecos.

El nuevo acuerdo legalmente vinculante global cubre el régimen climático post-2020 bajo la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático (UNFCCC, por sus siglas en inglés) y es aplicable a todos aquellos países que lo hayan ratificado. Este acuerdo representa un logro sin precedentes, tanto en términos de alcances sectoriales y regionales, así como de niveles de ambición. El objetivo global del Acuerdo de París es limitar el incremento de la temperatura mundial a 2°C o 1,5°C, comparado con los niveles preindustriales, a través de la fijación de objetivos de mitigaciones a nivel nacional y el despliegue de los medios de implementación adecuados que incluyen ayuda en el financiamiento, transferencia de tecnología y generación de capacidades.

Considerando que el calentamiento ya está ocurriendo a tasas aceleradas (ya estamos cercanos a un aumento de 1,1°C), causando impactos devastadores a lo largo de las cadenas de suministro y en particular en países en desarrollo, la adaptación es una de las claves fundamentales para la reducción de los impactos del cambio climático en los negocios y en la sociedad.

El Acuerdo de París también envía una señal política fuerte y estable, y es que una economía baja en carbono ya es irreversible, irresistible e inevitable. El nuevo contexto político desbloquea un potencial tremendo para los negocios de inversión en innovación y nuevas tecnologías, y hace que soluciones de negocio sostenibles florezcan. Los países necesitarán revisar sus logros y analizar sus Contribuciones Nacionales cada 5 años. La UNFCCC llevará a cabo varios procedimientos: un “inventario global” a partir de 2023, y un “diálogo facilitador”, en 2018. Estos mecanismos internacionales de compromiso y revisión fijan las nuevas reglas del juego para una carrera hacia la cima, la cual recompensará los avances y estimulará a los rezagados para que incrementen sus esfuerzos. Los líderes de negocios serán capaces de beneficiarse de un marco regulatorio positivo, lo cual incentivará acciones sostenibles a mediano y largo plazo.

Chile y sus compromisos

Chile llegó a la COP22 en Marruecos sin haber aún ratificado el Acuerdo de París, lo cual le impedirá por el momento participar de la toma de decisiones que podría realizar el CMA, aunque esto no implica que no pueda estar presente como observador. La ratificación de Chile se encuentra actualmente en el Congreso, cuyo Proyecto de Ley fue presentado hace unos meses.

Su aprobación supondrá dar consentimiento de la NDC de Chile, generando que el compromiso de reducir en 30% las emisiones de CO2 por unidad de PIB al año 2030, se convierta en un compromiso vinculante. Sin embargo, tal como han mencionado algunos representantes del Ministerio de Relaciones Exteriores, y que ha sido reiterado en el discurso de la Presidenta Bachelet, Chile junto con otros países del grupo del AILAC, propone que al profundizar la estrategia global contra el cambio climático, incorporará el enfoque de DDHH y la equidad de género.

Si consideramos que los principales efectos del cambio climático recaerán sobre aspectos vitales, como la disponibilidad de agua, la seguridad alimentaria o la salud de las personas, debemos ser conscientes que estos efectos están directamente ligados con los DDHH y, por consiguiente, es de vital importancia que se generen políticas que permitan cautelar los impactos sobre las personas, logrando así que se pueda garantizar el acceso al agua, la producción agrícola, el acceso a servicios dignos de salud y el respeto de los derechos de las personas que deberán dejar sus hogares y comenzar una nueva vida en tierras ajenas.

Tampoco podemos dejar a un lado el hecho de que estos efectos impactarán de forma diferente a hombres y mujeres, siendo particularmente relevante el aseguramiento de los derechos de las mujeres en casos tan específicos como el desplazamiento, a través de políticas que aseguren el respeto por su integridad, no solo en calidad de mujeres sino de refugiadas climáticas.

Por otra parte, el enfoque de equidad de género también genera nuevas expectativas sobre el rol importante que deberán jugar las mujeres en la implementación de las políticas y proyectos dirigidos a la lucha contra el cambio climático, a través del empoderamiento de líderes a nivel local, nacional y regional. Asimismo, y tal como ha establecido el Acuerdo de París, será necesario que las acciones dirigidas, ya sea en temas de mitigación o adaptación, se consideren obligaciones relacionadas con los derechos de los pueblos indígenas, personas con discapacidades o la equidad intergeneracional, entre otros.

Trump y el cambio climático

Aunque todo iba en buena dirección, la reciente elección de Trump podría afectar los avances globales en la lucha contra el cambio climático, especialmente si consideramos que el presidente electo de EE.UU. no cree y no acepta la evidencia científica sobre que el cambio climático es un fenómeno real acrecentado por la actividad humana, y más bien, sostiene, es “un engaño perpetrado por y para los chinos con el fin de volver a EE.UU. menos competitivo”.

Siguiendo esa misma línea, dentro de sus principales promesas de campaña, es importante destacar aquellas relacionadas con el retiro del apoyo financiero que brinda EE.UU. a Naciones Unidas para la lucha contra el cambio climático, así como el desmantelamiento del Acuerdo de París, lo cual considera, según sus declaraciones, “dañino para la economía”. Esto se ve igualmente reflejado en los mercados, los días siguientes a las elecciones, donde las acciones de Vestas Wind Systems cayeron casi un 13%, mientras las de Peabody Energy subieron casi un 50%.

El riesgo de que el Acuerdo de París pueda verse afectado es real, si bien EE.UU. ya ratificó el Acuerdo, podría salirse del mismo 3 años después de su entrada en vigencia, lo cual podría realizarse en 2019, sin considerar que tal vez no se realicen mayores esfuerzos para el cumplimiento de la NDC propuesta, sin acarrear sanciones, una de las principales deficiencias que tiene el Acuerdo. Una salida de EE.UU. del Acuerdo de París implicaría un retroceso enorme en las negociaciones internacionales y sobre todo un retroceso en la lucha contra el cambio climático, principalmente si se considera que el referido Acuerdo fue logrado, en gran medida, gracias a que los dos mayores emisores de GEI en el mundo –EE.UU. y China– se pusieron de acuerdo.

Sin embargo, no todo está perdido, ya que no será fácil detener los esfuerzos puestos en la lucha contra el cambio climático, así como el desarrollo de políticas verdes pro energías renovables seguirán su curso en algunos estados de EE.UU., por ejemplo, California y New York. Asimismo, es importante resaltar que las inversiones en el desarrollo de proyectos solares y eólicos han crecido a nivel mundial, especialmente en China, India y Europa, lo cual ha hecho que su precio sea mucho más atractivo y, por lo tanto, no se vea muy afectado por las políticas internas de EE.UU.

Ricardo Jiménez
Senior Manager Climate Change & Sustainability Services KPMG Chile

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