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Modelo en sí mismo no estaría en jaque

Integración vertical, el debate que vuelve a la mesa tras los cargos contra Banmédica, Cruz Blanca y Masvida

por 28 julio, 2017

Integración vertical, el debate que vuelve a la mesa tras los cargos contra Banmédica, Cruz Blanca y Masvida
Si bien los cargos de la Superintendencia de Salud apuntan a este modelo de negocios, para distintos actores su aproximación es solo sobre la base de aspectos formales. Esto, pues la estructura de holdings es algo que está lejos de hallarse en cuestionamiento, a pesar de que la integración vertical podría ser un círculo virtuoso, dependiendo de dónde se pongan los incentivos. Para ciertas voces la formulación del regulador incluso es extemporánea, ya que, de haber actuado antes, podría haber evitado el caso Masvida.
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La reciente formulación de cargos de la Superintendencia de Salud en contra de tres isapres por integración vertical, volvió a reflotar este tema como discusión; sin embargo, su modelo no es algo que aparentemente esté en jaque.

Esa es la lectura de distintos actores que vieron en la formulación del regulador una mera corrección de aspectos formales, nunca de fondo.

Es que la referida superintendencia, dirigida por Sebastián Pavlovic, vino a corregir ciertas duplicidades de roles en las isapres Banmédica, Cruz Blanca y Masvida, en las que determinados ejecutivos eran gerentes y directores de las aseguradoras, ocupando al mismo tiempo cargos directivos en su red de clínicas, quedando en situación de conflicto de interés e, incluso, de información privilegiada. O bien, casos en que una misma oficina de contabilidad prestaba, a través de ejecutivos clave, servicios a una isapre y también a la clínica de un mismo holding.

Para ex superintendentes y ex gerentes de este mundo, lo obrado por el regulador no supone entonces una solución a los eventuales perjuicios que podrían generarse producto de estas integraciones. Es más, incluso viene a ser una resolución que podría ser extemporánea, ya que, de haber tenido esta información –dicen algunos actores–, el regulador podría haber advertido en particular la situación de Masvida, habiendo evitado su penoso presente.

Así lo manifiesta Héctor Sánchez, ex superintendente de Salud y quien armó el organismo en 1990. “Creo que la superintendencia debió haber hecho esto mismo en 2015. Habría evitado en el caso de Masvida la situación de créditos cruzados entre los prestadores de la isapre y la misma isapre, pudiendo haberse anticipado a la crisis en que se encuentra hoy. Desde mi perspectiva, siendo ajustado a derecho, es un acto regulatorio absolutamente extemporáneo”, señala.

“Me parece correcto que se fiscalice esto, pero es un aspecto de forma más que de fondo. Si bien es cierto que hasta el año 2005 la ley permitía que una isapre bajo un mismo rut tenga una misma clínica, dicha integración se eliminó, pero no aquella que es vía holding. Lo que está haciendo Pavlovic es básicamente controlar el cumplimiento de esa circular. El punto es que, aunque las isapres sean sancionadas y tengan directorios distintos, eso no necesariamente impide que fenómenos de integración vertical pudiesen generar distorsiones, por cómo están establecidos mecanismos de pagos y otros aspectos regulatorios. Aquí no se están atacando los problemas de fondo”, afirma, por su parte, el también ex superintendente de Salud, Manuel Inostroza.

Gonzalo de la Carrera, ex presidente de Colmena, ha sido una de las voces más críticas del manejo de Pavlovic en lo que respecta a la crisis de Masvida. En esta ocasión plantea que la circular que impide la duplicidad de roles viene desde hace unos años, lo cual inmediatamente gatilló una reorganización de directorios.

Refiriéndose particularmente a Masvida, dice que la superintendencia “sabía que había una integración vertical grosera en la isapre. Que ahora, un año después de la crisis de Masvida, salga a penalizar el hecho de que ejecutivos tuvieran este doble rol, solo demuestra que ha actuado con una impunidad absoluta. Se está acusando a sí mismo. Tenía los antecedentes, no los procesó. Solo esta agravando la falta”.

Integración vertical al tapete

La formulación de cargos de la Superintendencia de Salud solo motivó la respuesta de uno de sus fiscalizados. Cruz Blanca salió a responder que estaba revisando el documento reservado para sus respectivos descargos, pero que “estamos seguros de que no existe ningún incumplimiento respecto de la normativa que señala el oficio”.

La Asociación de Isapres de Chile tampoco salió a emitir su opinión, aunque fuentes cercanas al gremio aseguraron que este problema estaba radicado exclusivamente en fallas de gobiernos corporativos y de integración vertical, razón por la cual era poco lo que se podía rescatar como eventual precedente para otras isapres del sistema.

Aun así, la formulación de cargos volvió a poner este fenómeno en el debate de aquellos actores que conocen de cerca el mundo de la salud.

Según estas voces, dicha integración no es negativa per se, es un modelo de negocios que puede ser positivo o negativo, pero siempre dependerá de dónde estén puestos los incentivos.

“Hay temas más importantes en lo que respecta a integración vertical. La ley no aborda el fondo, sino aspectos formales que son los que ahora está reclamando la superintendencia. Pero, en definitiva, lo que hace que la integración vertical no funcione, son los modelos de financiamiento que usan las isapres, los cuales son modelos de compras por acto médico (pago por servicio o “fee for service”).

Hay un marco de incentivos que puede hacer que no funcione este modelo, pero, si la isapre compartiera el riesgo con el prestador, la integración sería virtuosa, porque estimula el control de costos y aumenta la calidad de beneficios que percibe el afiliado”, precisa Sánchez.

“La forma en que se está regulando o fiscalizando es sobre aspectos evidentemente formales, que no tienen ningún impacto en el resultado final, sea este bueno, regular o malo (…). Esto demuestra que la ley que intenta regular la integración vertical aborda aspectos eminentemente formales y no va al fondo del problema. Esta integración no solo se produce por propiedad, sino por contratos. Si una isapre establece contratos de largo plazo con un prestador, fijando estándares de precio, en la práctica hay una integración vertical y puede ser positiva. Pero la ley debió haber abordado cuándo una integración vertical es virtuosa y cuándo no”, agrega.

Inostroza advierte que el mejor modelo de integración vertical en el mundo está en Inglaterra. “La integración vertical la inventó el sistema público, de hecho. El ejemplo más típico es el sistema inglés, donde el ente asegurador y el prestador son estatales. Aquí el ente asegurador fija precios al prestador para que así no sea caro”, detalla.

¿Dónde está, entonces, el problema en Chile? Según Inostroza, estriba en que aquí se incentiva la industria de la enfermedad, pues las clínicas tienen el incentivo de generar mayores ingresos en la medida que ofrecen más prestaciones, dejando como consecuencia a la isapre en posición de tener que subir sus precios para cubrir los gastos generados por esas mismas prestaciones.

“Aquí el mecanismo de pagos estimula el mayor gasto en prestaciones, el fee for service. En Chile, en el sector privado se siguen comprando y vendiendo prestaciones por acto médico, y eso siempre ha sido visto por la economía como algo que estimula el sistema de prestaciones, obligando a isapres a elevar precios”, afirma. “En Chile, para que el sistema sea virtuoso, hay dos alternativas: o eliminamos la integración vía holding o la mantenemos siempre y cuando se elimine el fee for service y obliguemos a sistemas privados a que solo sirvan como mecanismo contenedor de gastos”.

Los alcances de la formulación

En el caso de Banmédica, el regulador constató que Alejandro Danús, gerente general de Banmédica S.A. (controlador), si bien no pertenecía al directorio de la isapre, sí participó durante 2016 en sus sesiones. Para ello entrevistó a todos los directivos del holding, incluyendo a algunos conocidos nombres del sistema financiero, como Patricio Parodi o José Ramón Valente, entre otros.

Además, en la empresa CSC Banmédica, que presta servicios profesionales de contabilidad, tributarios y relacionados con remuneraciones y personal a todas las compañías del grupo, incluidos prestadores, había dos ejecutivas que ejercían funciones para la isapre también.

Y se suma la situación de Javier Eguiguren, gerente de finanzas de isapre Banmédica y asimismo de Banmédica S.A.

En Masvida, Erwin Sariego dejó la gerencia general de la isapre en 2015, siendo sucedido por Ulises Figueroa, para asumir la gerencia del holding. Sin embargo, no hubo un nuevo contrato de por medio, pues su sueldo lo siguió costeando la isapre. Y, según José Bauerle, ex gerente de finanzas, este le siguió reportando a Sariego, pues en los hechos Figueroa seguía siendo gerente de operaciones.

Así, de acuerdo a la superintendencia, Sariego quedó en situación de hacer uso de información privilegiada al tener injerencia en la administración de prestadores de salud y dar simultáneamente instrucciones de administración a la isapre.

En Cruz Blanca el regulador halló la situación de Bupa Servicios Corporativos, la cual prestaba distintos servicios a la isapre y otras empresas del grupo. Y también la de Juan Guiresse, quien es gerente de finanzas de Bupa Chile S.A. y director de isapre Cruz Blanca.

Tal como en la situación de Sariego, la superintendencia afirmó que “cuenta con información privilegiada para ser utilizada en las decisiones de administración de los fondos que se destinen a los prestadores de salud del grupo, resultando una injerencia directa de su parte, lo que puede resultar perjudicial para los intereses de la isapre y finalmente para sus usuarios”.

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