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Parque Forestal y Barrio Lastarria bajo amenaza

por 21 marzo, 2019

Parque Forestal y Barrio Lastarria bajo amenaza
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Desde diversos flancos y mediante distintos aportes, parece haber una urgencia en hostilizar, degradar y finalmente liquidar el barrio Lastarria - Bellas Artes - Parque Forestal. Declarada zona típica por el Consejo de Monumentos Nacionales, es un área irreemplazable de Santiago que concentra gran parte de su patrimonio arquitectónico y de espacio público.

El sábado pasado un joven que conversaba con un amigo mientras estaban sentados en un banco del Parque Forestal fue apuñalado a plena de luz del día por alguien de más edad que pasó por allí llevando una mochila que luego abrió para sacar el arma mortal. Las ambulancias tardaron una hora en llegar y pese a los intentos de la gente que estaba allí por reanimarlo, el joven falleció.

El hecho ha sido minimizado por los medios, como si se tratara de algo normal. No lo es. Hasta ahora no se registraba un acuchillamiento mortal a las dos de la tarde de un sábado, cuando muchas personas pasean y hacen vida familiar.

Por la noche, quien quiera observar un poco por las inmediaciones, podrá ver el tráfico de pasta base que se lleva a cabo frente al cerro Santa Lucía. Por calle Merced hay inmuebles donde se instalan negocios de prostitución que van ocupando departamentos uno a uno. Las patentes de alcoholes otorgadas por la municipalidad a los bares y restaurantes de la vecina calle Lastarria están excedidas, pero se siguen renovando alegremente. La semana siguiente al acuchillamiento el Concejo Municipal aprobó otras dos.

El Parque Forestal tiene historia y es parte de la médula urbana de la ciudad de Santiago. En 1888, durante la administración del presidente José Manuel Balmaceda y gracias a las ganancias fiscales que otorgó el salitre, comenzaron las obras de canalización del Río Mapocho entre las avenidas Vicuña Mackenna y Fermín Vivaceta. Se rellenaron los lados restantes de la cuenca original, lo que luego permitió la construcción de la Estación Mapocho y el Parque Forestal.

El diseño del Parque fue encomendado por el Intendente al paisajista francés George Dubois. Tuvo en los primeros tiempos una laguna que ha desaparecido, y su elegante trazado se concretó en en base a especies de árboles nativos o de otros países: plátanos orientales, pimientos, araucarias, jacarandás, etc. Hasta 1944 tuvo una laguna.

No hay en el país otra zona que concentre tanta historia, tanto patrimonio físico e inmaterial como el barrio Lastarria - Bellas Artes - Parque Forestal. La cultura del Parque Forestal de la que hablaban Luis Oyarzún, Hernán Godoy, Enrique Lihn, Enrique Lafourcade, Jorge Edwards, Nicanor Parra y tantos otros, el Museo de Bellas Artes, la Fuente Alemana, el Cerro Santa Lucía de Vicuña Mackenna, la casa Barco de Sergio Larraín García Moreno, los edificios incomparables de Luciano Kulcewski o de Cruz Montt, el antiguo Palacio Bruna, todo ello contribuye a dar forma ese ambiente único.



Hoy el Parque está gravemente amenazado. Sus normas de cuidado y mantención, pensadas para otra época, han quedado obsoletas. Aparecen públicos nuevos, entre ellos lamentablemente personas o grupos sin sentido cívico que pisoteando la dignidad de los vecinos y de los habitantes de la ciudad están imponiendo comercios ilegales, redes de delito, y usos depredadores.

Parte de los problemas del Parque derivan actualmente de la sobreutilización turística que sufre el vecino barrio Lastarria Bellas Artes. La calle Lastarria está desbordada. Se multiplican las externalidades de bares, hoteles y restaurantes: ruidos, olores, invasión de veredas, atracción de músicos con parlantes, comercio ambulante incontrolable. En fin, estamos ante una degradación del ecosistema urbano y vecinal y atracción de públicos parásitos orientados a depredar haciendo negocio rápido. Se instalan hoteles boutique con extractores ruidosos, pero da lo mismo, las miasmas y el ruido van a dar a las ventanas de departamentos de vecinos, y los vecinos parece no ser nada, son apenas el factor humano, la substancia cívica que impide que aquello se convierta en un parque temático o en un persa o en un patio de comidas. Los carteristas trabajan entusiasmados a pie, en bici, en auto. Hay un turismo abundante, excedido, población flotante, poca vigilancia, y las regulaciones no se cumplen. ¿Para qué? A muchos santiaguinos les encanta que esta zona sea así, y que siga así, es para ellos un espacio recreativo, divertido, ondero. El Parque Forestal ha pasado a ser la playa de desembarco natural de este ambiente hiper excitado.

En Chile, lo sabemos bien, somos un país depresivo así es que un lugar ondero se aplaude y se estimula hasta desbordar toda prudencia y chacrearlo for ever: da lo mismo loco, métele rayado y negocio y ambulante y parlante y navaja antes de que la weá se desfonde y el nicho de negocios se traslade a otro barrio al que se lanzarán todos hasta hacerlo pebre…

Poco podrán hacer las autoridades si no hay conciencia en la opinión pública de que esta chacota nos puede costar hundir un trozo de ciudad de la que podemos disfrutar y estar orgullosos siempre que exista una regulación compartida, que se respete por parte de todos los públicos interesados. Hay que tener en cuenta que por la comuna de Santiago pulula una población flotante de dos millones de personas al día, y que este barrio es hoy un punto de atracción para turistas de todo el mundo.

En cuanto al manejo del Parque, parece evidente que hace falta una actualización de reglamentos, equipamiento y sistemas de vigilancia.. Los parques patrimoniales como el Forestal requieren de un trato específico, no son lugares para pichangas o asados, o para conciertos rock, o para mercadillos, o para carreras de autos, para eso hay otros parques. Las mascotas deben poder correr en espacios específicos, los ciclistas deberían tener sus pistas, no tendría que tolerarse dejar basura: un servicio entrenado y equipado de Guardaparques podría estar a cargo de vigilar y hacer cumplir las normas, con ayuda de Carabineros cuando haga falta. Probablemente deban instalarse cámaras en algunas zonas.

No se trata tan solo de prevenir el delito, que es una tarea indispensable en todo el territorio nacional, especialmente en las zonas urbanas y en Santiago, que según las cifras es la comuna que lejos acumula más hechos delictivos y denuncias. Se trata también de impedir que parte viva de nuestro patrimonio urbano sea destrozado y eliminado. En fin, hay especialistas en seguridad y uso de parques, y hay también muchos casos en otros países que podemos observar.

Claramente la Municipalidad de Santiago carece de una mirada actualizada sobre el tema. Es urgente que renueve criterios y actualice sus diagnósticos.

Conservar la belleza patrimonial del Parque Forestal, su dignidad histórica, su tradición ciudadana, es tan importante como salvarlo de la degradación.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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