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La policía australiana busca víctimas en urbes arrasadas por incendios

La policía australiana busca víctimas en urbes arrasadas por incendios

La primera ministra de Australia, Julia Gillard, visitó hoy los lugares de Tasmania donde bomberos, policías y voluntarios trabajan para contener una docena de incendios, principalmente el de Forcett, en la península Tasman.


La Policía australiana rastreó este lunes sin encontrar víctimas una de las áreas del sudeste del estado de Tasmania arrasadas por los incendios que han obligado a evacuar de sus hogares a cerca de un millar de personas.

El inspector John Arnold, de la Policía de Tasmania, informó por la emisora de radio ABC de que la mayoría del centenar de personas por cuyas vidas se temía el domingo ha sido localizada.

No obstante, el comisionado en funcionas del mismo cuerpo, Scott Tilyard, advirtió de que «todavía es muy temprano para afirmar» que no hay víctimas, y añadió que había que prepararse para la posibilidad de que los equipos de socorro encuentren «uno o más cadáveres».

Mientras la búsqueda se centró el lunes en unas 250 viviendas de la pequeña localidad pesquera de Dunalley, una de las áreas más afectadas, el servicio de bomberos alertó a los habitantes de Mawbanna, se agravó el frente de fuego en la zona de Montumana y se reavivó el peligró en Bicheno, en la costa este.

En la península de Tasman, en el extremo sureste de la isla y aislada por los incendios, se consiguió trasladar por barco a Hobart, la capital estatal, a unas mil personas que se encontraban varadas.

Otras embarcaciones llevaron a ese brazo de tierra provisiones y alimentos para los residentes, mientras el Gobierno central empezó a organizar ayudas financieras para los damnificados.

La primera ministra de Australia, Julia Gillard, visitó hoy los lugares de Tasmania donde bomberos, policías y voluntarios trabajan para contener una docena de incendios, principalmente el de Forcett, en la península Tasman.

Las autoridades temen que las llamas puedan reavivarse nuevamente en el sureste de Tasmania, un popular destino turístico, con los fuertes vientos y una nueva ola de calor que pronostican lo meteorólogos y que elevará la temperatura en Hobart hasta los 29 grados centígrados.

«Hoy he venido a Tasmania con un solo propósito y es el de decirles que la nación está con ustedes en este difícil momento», señaló la laborista Gillard en Hobart, al tiempo que pidió precaución a los habitantes de Tasmania y otras partes de Australia amenazadas por incendios.

Después de Tasmania, la máxima alerta está en el estado de Nueva Gales del Sur (este), donde las temperaturas se elevarán mañana a máximos de hasta 45 grados, y en Sídney, la capital del territorio, llegará a los 43 grados.

La situación allí se agravará con el desplazamiento de una ola de aire caliente proveniente del desierto australiano hacia el este y la presencia de vientos de hasta 80 kilómetros por hora.

«Quizás mañana (martes) sea el peor día que afrontemos en el estado por la amenaza de los incendios», avanzó el jefe del gobierno de Nueva Gales del Sur, Barry O’Farrell.

El comisionado de los Servicios Rurales de Bomberos de Nueva Gales del Sur, Shane Fitzsimmons, indicó por el Canal 7 de la televisión local que las «horrendas condiciones» previstas para el martes pueden originar fácilmente nuevos incendios capaces de propagarse con rapidez.

Nueva Gales del Sur sufría hoy 90 incendios, de los cuales 20 avanzaban incontrolados, aunque sin afectar por el momento a personas o propiedades.

En el vecino estado de Victoria (sureste), un gran incendio forestal en la localidad rural de Kentbruck se desplazaba hacia el noroeste y amenazaba con consumir varias viviendas, sin que los bomberos pudiesen controlarlo en las actuales condiciones.

Asimismo, se trabaja con otros fuegos en el Territorio de la Capital Australiana, hogar de Canberra y situado entre Victoria y Nueva Gales del Sur, antes de que la temperatura se eleve mañana allí a 38 grados y los vientos comiencen a soplar con una velocidad de 45 kilómetros por hora.

Los australianos todavía tienen fresco en la memoria los incendios del 7 de febrero de 2009, el llamado «sábado negro», y las 173 personas que perdieron la vida en Victoria.

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