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Chile huele a podrido (*)

por 9 junio, 2003

Tenemos temor, miedo, susto y pánico a decir lo que pensamos. En Chile, quienes se atreven a expresar su opinión critica, deben estar dispuesto a transitar por el intestino de la bestia. La autocensura es casi peor que la censura misma. El peor enemigo de la corrupción es la libertad de expresión.
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Un país con apenas doscientos años de vida esta viejo y carcomido, lleno de tumores, apolillado y roído por enfermedades de ancianos como un pueblo que hubiera vivido dos mil años desangrado por sus conquistas y heroísmos.



Un país que se muere de senilidad y todavía esta en pañales es un contra sentido, tan absurdo como un niño de diez años que es atacado por el Alzheimer.



Un país con pasado glorioso pero sin gloria. Sin entusiasmo, sin fe, sin esperanza. Un pueblo de envidiosos, sordos y calumniadores, un pueblo que goza al cortar las alas a todo aquel que quiere volar, un medio estrecho y embrutecido por el resentimiento, el egoísmo y la desconfianza.



En Chile, cuando un hombre carga algo en los sesos y quiere salvarse de la muerte, tiene que huir a países mas propicios con su obra. Nuestros seres más talentosos huyen para siempre y cambian su nacionalidad. Por cada hombre de talento que posee la República, hay millones de Judas y Herodes.



Somos una sociedad desconfiada, la desconfianza del idiota e ignorante. Nuestra desconfianza nace como una defensa orgánica, la defensa del cretino que odia la superioridad intelectual de otros y que se esconde detrás de una sonrisa enmascarada.



Tenemos un Congreso que hace almuerzos buenos y leyes malas. Nuestra clase política dirigente esta descompuesta. Entre ellos el que no se ha vendido, esta esperando que lo compren. Ellos tienen la mano metida en el bolsillo de la nación así y todo no dudan en aumentar sus dietas, mejorar sus jubilaciones, aumentar nuestros impuestos y autolegislar para ellos mismos.



Chile es una presa fácil para los más fuertes, divino botín de oro para las rapiñas. Vengan los cuervos, Chile es un gran panizo. A la chuña, señores; apúrense, aun quedan migajas sobre la mesa. Francamente es algo que da nauseas.



Tenemos temor, miedo, susto y pánico a decir lo que pensamos. En Chile, quienes se atreven a expresar su opinión critica, deben estar dispuesto a transitar por el intestino de la bestia. La autocensura es casi peor que la censura misma. El peor enemigo de la corrupción es la libertad de expresión.



Decir la verdad significa amar al país. Yo amo a mi país. Es preciso que no vivamos de mentiras ni engaños. Debemos sacudir todo el peso muerto de esos viejos políticos de apellidos repetidos, preñados de palabras siúticas y de frases hechas.



Todo lo grande que se ha hecho en América y especialmente en Chile, lo han hecho los jóvenes. Bolívar actúo a los 29 años. Carrera, a los 22; O´Higgins, a los 34 y Portales a los 36. Entre la vieja y la nueva generación, la lucha va a ser sin cuartel. Entre los hombres de ayer sin mas ideales que el vientre y el bolsillo y los jóvenes que piden a gritos un Chile nuevo y grande, no hay tregua posible.



(*) Reflexión basada en escritos de Vicente Huidobro -1925-





* Miembro Comité Pro-Defensa Ciudadana.



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