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Labbé y el dilema de la derecha liberal

por 27 agosto, 2012

Labbé y el dilema de la derecha liberal
Existe un factor propiamente político que puede ser relevante especialmente para aquellos electores que adscriben al mundo cultural de la centroderecha, pero aspiran a que sus líderes sean capaces de encarnar un proyecto aperturista, orientado al centro, con vocación demócrata y liberal. Un nuevo triunfo de Labbé constituiría para todos ellos un retroceso simbólico en la construcción de una nueva derecha desvinculada de la nostalgia autoritaria.
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Existe una amplia gama de argumentos que justifican el esfuerzo de Josefa Errázuriz, su equipo de voluntarios y miles de vecinos para ofrecer una alternativa para el gobierno comunal de Providencia: desgaste natural después de concentración del poder por 16 años, liderazgo vertical incompatible con las demandas de participación, modelo de crecimiento urbano controversial, gustitos personales del alcalde que empañan incluso sus propios éxitos. Todas estas razones se instalan en el ámbito mismo de la gestión, que según sostienen erradamente los fieles de Cristián Labbé no está en discusión.

Sin embargo, existe un factor propiamente político que puede ser relevante especialmente para aquellos electores que adscriben al mundo cultural de la centroderecha, pero aspiran a que sus líderes sean capaces de encarnar un proyecto aperturista, orientado al centro, con vocación demócrata y liberal. Un nuevo triunfo de Labbé constituiría para todos ellos un retroceso simbólico en la construcción de una nueva derecha desvinculada de la nostalgia autoritaria.

Labbé es el enemigo perfecto de la Concertación y en general de toda la izquierda que busca cimentar su superioridad moral en el pasado reciente de Chile. En ese eje retrospectivo la derecha sale siempre perdiendo. A cierto discurso de izquierda le conviene enfrentarse a una caricatura política porque en ese enfrentamiento no hay matices, sólo pasiones; no hay moderados, sólo partisanos; no hay concesiones, es todo o nada.

No se trata de pedirle a RN que castigue a la UDI. Se trata de transparentar los valores y principios del proyecto de la derecha del futuro. Se puede anticipar que la gestión de Josefa Errázuriz en el sillón edilicio preservará los aciertos de la actual administración: existen procedimientos automatizados que miden la excelencia de los servicios, además de una considerable cuota de recursos y la garantía de continuidad de los equipos humanos que hacen bien sus labores. Por lo tanto, ceteris paribus, la dimensión ética-política sí adquiere enorme relevancia para el votante con consciencia política.

Labbé es el enemigo perfecto de la Concertación y en general de toda la izquierda que busca cimentar su superioridad moral en el pasado reciente de Chile. En ese eje retrospectivo la derecha sale siempre perdiendo. A cierto discurso de izquierda le conviene enfrentarse a una caricatura política porque en ese enfrentamiento no hay matices, sólo pasiones; no hay moderados, sólo partisanos; no hay concesiones, es todo o nada.

Es comprensible que parte de la UDI, aquel sector auténticamente radical en su adhesión histórica a la dictadura que se siente representado por los principios conservadores y de orden marcial que exuda el coronel Labbé no manifieste dudas respecto a la próxima elección municipal de Providencia. Es entendible también que militantes disciplinados de RN se sientan incómodos con la oferta de su aliado pero acepten las obligaciones conyugales de una coalición. Sin embargo, la mayoría de los habitantes de Providencia que se sienten cercanos a la centroderecha emitirán su voto libremente sabiendo no sólo que la gestión de la próxima alcaldesa estará a la altura de las exigencias, sino además entendiendo que el tipo de derecha que se quiere dibujar se juega también en esta elección. Para muchísimos de ellos, especialmente para las nuevas generaciones con hambre de pertenencia y relato propio, la eventual extensión a 20 años de Labbé en el poder constituye una pésima noticia. Frente a una contienda tan reñida como la que veremos en octubre, que el cambio se haga realidad puede estar en sus manos.

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