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¿Realmente podemos elegir vivir sano?

por 27 marzo, 2013

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Durante el gobierno de Sebastián Piñera, y bajo la dirección de Cecilia Morel, se ha implementado el programa elige vivir sano”, que acaba de cumplir dos años de existencia. El gobierno, para dar continuidad a este programa, ha enviado un proyecto de ley con el fin de consagrar un “sistema” Elige Vivir Sano y, de esta forma lograr, su permanencia en el tiempo. Este programa parte de una premisa totalmente añeja e ideológica, la cual es que todos estamos en igualdad de condiciones para elegir un estilo de vida sano, algo que a simple vista resulta ser falso. Esta cuña ideológica pasa por alto toda la evidencia que los enfoques de la epidemiologia social y los determinantes sociales de la salud han construido a lo largo del siglo XX. Las evidencias no apuntan a la decisión del individuo, sino a su contexto social y cómo afecta su salud.

El “Elige vivir sano” olvida —o nos quiere ocultar— una realidad: que nuestra sociedad es desigual y que en Chile solo algunos tienen posibilidad de acceder a la libertad de elegir, mientras el resto no puede hacerlo. Si bien en lo formal todos deberíamos tener las mismas libertades, la realidad de una familia que vive con el sueldo mínimo, o bajo la línea de pobreza, es que no puede elegir, no puede darse el gusto de comer sano, hacer deporte, etcétera. Todo esto es algo que efectivamente debería poder hacerse, pero mientras tengamos un “programa” o “ley” que solo haga énfasis en la decisión individual, sin atender los determinantes sociales en salud, esto no es más que challa e ideología ultra liberal.

El Elige vivir sano” oculta la realidad bajo el marketing, (una realidad en la que familias completas viven con sueldos miserables) sin hacerse cargo de generar herramientas para cambiar esta situación. Al contrario: nos genera la falsa idea de que todos podemos elegir, cuando en realidad un porcentaje muy menor de ciudadanos tiene ingresos suficientes como para hacerlo.

¿Cómo se financia este programa?

La discusión del financiamiento la debemos abordar tomando en cuenta los recursos de nuestro precario y desfinanciado sistema de salud. ¿Cuántos de los escasos recursos que existen para promoción en salud terminarán en esta mala política? El presupuesto de la Subsecretaría de Salud Pública destinará 400 millones de pesos en “acciones ligadas al programa”. Otra fuente de recursos proviene del “Fondo Nacional de Investigación y Desarrollo en Salud” de donde se desembolsará 50 millones de pesos, de un fondo que cuenta con poco financiamiento y está centrado en la investigación científica en salud. Otra fuente de financiamiento proviene de empresas del retail y otras (Paulmann, Saieh, Luksic, Bofill), lo que permite que este programa gaste recursos sin un control adecuado, además de servir  para quienes realizan las donaciones, quienes obtienen importantes exenciones tributarias por donar recursos, además de obtener propaganda gratuita gracias al gobierno.

Promoción y atención primaria de salud

¿Es esta la forma de abordar el problema de promover estilos de vida saludable? A nuestro juicio no. Esto no se puede hacer de forma que los dueños del retail sean los grandes beneficiarios. Promover estilo de vida saludable debería hacerse aumentando los recursos destinados a la Atención Primaria de Salud (APS), específicamente a la promoción, actividad que correspondería efectuar en y con la comunidad, con la participación activa de los consultorios.

Se ha demostrado a nivel mundial que los países que fortalecen la Atención Primaria de Salud (APS) tienen mejores resultados, mayor equidad y generan costos menores. Además, los países que crean políticas públicas a favor de la salud, tomando en consideración la determinación social de la salud (no la determinación individual del “elige”), conciben la importancia de la promoción de salud en todos los niveles de decisión política, desde el gobierno central, pasando por los gobiernos regionales y comunales, hasta los espacios de vida de las personas.

Lamentablemente, a pesar de las intenciones declaradas en la última reforma, situar a la APS como el eje central del sistema de salud, en la práctica existen problemas no abordados que amenazan el éxito de este proceso, así como el resultado de la Estrategia Nacional de Salud 2011-2020. Un ejemplo relevante es la falta de una política nacional de promoción, que considere la evidencia internacional en cuanto a los programas realmente efectivos para obtener buenos resultados.

Claramente, todos los recursos que se van a despilfarrar en el “programa elige vivir sano”, no servirán para mejorar la salud de la población, sino solamente para hacer un lavado de imagen a las empresas del lucro y como propaganda política de un gobierno, caracterizado por hacer alardes de logros sin resultados reales.

(*) Texto publicado en El Quinto Poder.cl

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