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Avenida 11 de septiembre: Mi declaración ante el Concejo Municipal de Providencia

por 28 junio, 2013

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Santiago, 25 de junio de 2012

Señora alcaldesa
Señora concejala
Señores concejales

Con palabras directas, sin ambages, quiero pronunciarme a favor del cambio de nombre de la avenida 11 de Septiembre. Hablo en nombre de miles de vecinos, pero también en representación del Partido Progresista que me trajo a este concejo y que hoy está presente en casi 60 municipios a lo largo y ancho de Chile. Hoy soy el cuarto voto, un cuarto voto que sumado al de nuestra alcaldesa, permitirá restablecer el imperio de la ética en el gobierno comunal.

La gestión municipal debe desarrollarse en un registro amplio, que va desde lo material a lo simbólico. Y ninguna de las dos dimensiones –la material y la simbólica- es más importante que la otra. Como historiador y como activista de derechos humanos puedo decir que me preocupa tanto la defensa de nuestros barrios como las acciones que tiendan a terminar homenajes y celebraciones que nunca debieron ser tales.

El cambio de nombre de la avenida 11 de Septiembre va en la senda de lo que algunos han llamado “desmonumentalización”, que no es otra cosa que  eliminar símbolos cuya carga le hace daño a las personas y a la ciudad. Desmonumentalizar no implica borrar la memoria –pues ella estará siempre ahí- sino hacer que la historia se emplace allí donde tiene que estar: en la conciencia colectiva, en la mente de las personas y en los libros de historia. Todo con un solo fin: no volver a repetir las atrocidades del pasado.

A los concejales que tengo al frente (Lizana, Noguera, Cruz, Monckeberg) que rechazan el cambio de nombre de la avenida les pido: sincérense. No engañen a la ciudadanía. No se escuden en argumentos vanos del tipo “hay cosas más importantes para la comuna” o “esto perjudicaría a los comerciantes”. Insisto: sincérense y díganle a los habitantes de Providencia que la violación de derechos humanos acaecidos en dictadura no les produce conflicto ético. Porque podrán esgrimir mil y un argumentos, e incluso pedir plebiscitos ciudadanos en los que nunca han creído, pero hay algo claro: son ustedes (excluyo al doctor Monckeberg) los que validaron con su silencio o su anuencia el homenaje al asesino Krassnoff que hizo el ex alcalde Cristián Labbé en 2011. Y son ustedes los que hoy rechazan el cambio de nombre de una avenida que fue bautizada como 11 de Septiembre para celebrar (sí, para celebrar) el inicio de una dictadura brutal.

A mí, por el contrario, se me cae la cara de vergüenza sólo de pensar que víctimas de la tortura o relegación, o familiares de ejecutados y desaparecidos de la dictadura, tengan que caminar por una avenida que recuerda lo más doloroso de sus historias personales y lo más nefasto de nuestra historia colectiva.

Es este imperativo ético, es este ejercicio de empatía con esas víctimas, el que me obliga a votar SÍ al cambio de la avenida Nueva Providencia.

Terminar con el nombre 11 de Septiembre no borrará la historia, ni paliará el dolor de las víctimas. Eso es claro. Pero sí será una señal potente de que en esta comuna el respeto y la dignidad de todas las personas será, después de mucho tiempo, un deber ético irrenunciable.

Jaime Parada Hoyl
Concejal de Providencia

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(*) Carta publicada en El Quinto Poder.cl

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