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La Misión en Haití y el compromiso de América Latina

por 1 julio, 2013

Esta hoja de ruta para así llamarla, debe también contar con la participación de los países que contribuyen con MINUSTAH y donde América Latina tiene que también ser escuchada, con el fin que esta Misión de Paz se retire en condiciones responsables y para que nunca más haya necesidad de establecer otra Misión en esta nación caribeña.
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El objetivo primordial y la razón de ser de una Misión de Paz es su salida, entendiendo por ello la capacidad de dejar un país en una mejor situación de la cual se encontraba al momento de arribar. A inicios del 2004 Haití experimentaba una situación de inestabilidad mayor, al borde de una guerra civil, con presencia de fuerzas paramilitares e irregulares en diferentes partes del territorio. La Policía Nacional Haitiana (PNH) contaba con poco más de mil efectivos. Uno de los logros más importantes de la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización en Haití (Minustah), es justamente el haber otorgado a haitianas y haitianos la estabilidad y la paz de vivir en un entorno progresivamente más tranquilo y seguro. Otro elemento de avance, es la contribución que ha hecho esta Misión para acompañar a las autoridades locales en la consolidación de sus instituciones democráticas y en el fortalecimiento del Estado de Derecho.

América Latina ha jugado un rol clave y protagónico en Minutah. Once países latinoamericanos conforman la columna vertebral de la Misión, más del 70 % de los cascos azules provienen de la región. Eso habla de un compromiso solidario, reflejado en un esfuerzo multilateral, que proyecta la responsabilidad internacional que han adquirido los países de la región con la paz, la democracia y los derechos humanos.

Esta hoja de ruta para así llamarla, debe también contar con la participación de los países que contribuyen con Minustah y donde América Latina tiene que también ser escuchada, con el fin que esta Misión de Paz se retire en condiciones responsables y para que nunca más haya necesidad de establecer otra Misión en esta nación caribeña.

No obstante, el terremoto del 12 de enero de 2010, que provocó la pérdida de miles de vidas y de infraestructura, fue además un tremendo golpe a los progresos alcanzados en el ámbito de la estabilización política  y del desarrollo socio-económico del país. Naturalmente que esta tragedia ha afectado los horizontes de salida de la Minustah, generando un incremento de nuestra presencia para asistir a los esfuerzos humanitarios y de reconstrucción del país.

La evaluación de los desafíos y la constatación de los progresos realizados nos llevaron a concebir con las autoridades nacionales un plan de consolidación para preparar un eventual retiro del país. Desde luego, el proceso de reducción es contingente a las condiciones en el país y es por eso mismo que hemos fijado objetivos a alcanzar hasta 2016, cuyo nivel de alcance determinará el nivel de reducción de tropas de NN.UU. y reducir su número actual de 6,200 efectivos a 3,100 en tres años. Entre éstos, están la consolidación del Estado de Derecho y el respeto de los derechos humanos así como el reforzamiento de la PNH, llegando a 15,000 efectivos en el 2016 (comparados con los 10,000 de hoy).

Esta hoja de ruta para así llamarla, debe también contar con la participación de los países que contribuyen con Minustah y donde América Latina tiene que también ser escuchada, con el fin que esta Misión de Paz se retire en condiciones responsables y para que nunca más haya necesidad de establecer otra Misión en esta nación caribeña, ya que si aquello ocurre, no sería una buena señal ni para los haitianos, ni para la comunidad internacional y menos para las Naciones Unidas.

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