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Lo que se juega en esta elección

por 5 julio, 2013

La línea que separa los proyectos políticos realmente alternativos opone los intereses del Pueblo de Chile a la estructura política parasitaria –de la UDI al PC– que hoy usurpa el poder.
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El término de las primarias concluye una fase de esta elección que deja como resultado a dos candidatos tradicionales representando a los dos bloques políticos que han cogobernado el país durante cuatro décadas. ¿Es un escenario distinto al esperado? La Derecha y la Concertación demuestran que no tienen nada nuevo que ofrecer al país.

Las primarias tuvieron un resultado muy claro: no ganó el "fin de la Constitución del 80", ni la "Asamblea Constituyente", ni la "educación y la salud pública". Lejos de eso. Ganó el sistema binominal, la Constitución de Pinochet y Lagos, las Isapres y las AFP. Ganaron los Girardi, los Escalona, los Luksic, los Matte y los Paulmann.

Chile seguirá igual hoy, pero no tiene porque seguir igual en noviembre.

¿Qué está en juego en las elecciones presidenciales y parlamentarias de noviembre próximo? Depende de quién hace la pregunta.

La línea que separa los proyectos políticos realmente alternativos opone los intereses del Pueblo de Chile a la estructura política parasitaria –de la UDI al PC– que hoy usurpa el poder.

Sostenemos que todos los contradictorios intereses que cruzan a la sociedad chilena se resumen en una contradicción principal: la que separa a los herederos asumidos del legado de la dictadura en los ámbitos institucional y económico, de la inmensa mayoría del Pueblo de Chile que paga las consecuencias.

Han pasado veintitrés años del inicio de la mal llamada transición y la Constitución en vigor sigue siendo la de la dictadura, y el modelo económico el de los Chicago boys que impusieron el dominio sin contrapeso de los mercados autorregulados del neoliberalismo.

Esta elección no puede ser una nueva disputa binominal de alternancia sin alternativa. Debe ser un plebiscito entre el lucro y los derechos.

¿Nuestra sociedad seguirá siendo un nicho de negocios para un puñado de privilegiados o se convertirá en una sociedad de derechos?

¿La educación seguirá siendo un producto mercantil o volverá a ser un derecho social?

¿Seguirá el abuso de las AFP o refundaremos un sistema de previsión solidaria?

¿Chile será un país próspero para todos sus habitantes o sólo para el 1 % más rico?

¿Seguiremos empecinados en un crecimiento sin desarrollo, o avanzaremos hacia el desarrollo integral del país y sus habitantes?

Esta elección es un plebiscito, y tenemos una gran ventaja sobre nuestros adversarios: a ellos los mueven sólo sus propios mezquinos intereses. No tienen convicciones sino privilegios. Disponemos de fuerzas motrices más poderosas que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad y la razón.

Nuestros principales adversarios son la apatía, la indiferencia y la desesperanza.

Sin embargo, las elecciones primarias confirmaron lo anunciado por las municipales: la historia del año 2013 no está escrita,  la inmensa mayoría del Pueblo de Chile aún no se pronuncia.

Ninguna elección —presidencial, parlamentaria o municipal— podrá resolver nada si no zanja la confrontación entre dos visiones diametralmente opuestas del futuro de Chile: continuidad del legado de la dictadura o refundación democrática. Nosotros decidimos.

La línea que separa los proyectos políticos realmente alternativos opone los intereses del Pueblo de Chile a la estructura política parasitaria —de la UDI al PC— que hoy usurpa el poder.

Tener lucidez con relación a esa línea de fractura es un arma poderosa para organizar un nuevo espacio político. Participando de la construcción de una alternativa democrática.

#todosalamoneda busca abrir un nuevo espacio de acción y de reflexión: el de los que no aceptamos la herencia de la dictadura.

La tarea requiere de un compromiso superior con los intereses del pueblo de Chile. Unir todas las voluntades —independientemente de su origen social y su opción política— para romper la horca jurídica que nos ahoga y que no reconocemos como legítima.

Para eso debemos tener claro lo que se juega en esta elección: seguir viviendo bajo el yugo jurídico y económico heredado de Pinochet o refundar el país sobre la base sólida de los principios democráticos.

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