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Por qué el Instituto Nacional debe ser mixto

por 20 agosto, 2013

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El Instituto Nacional, sin lugar a dudas, es un ícono de la educación chilena. Fundado en los comienzos de nuestro país como república independiente, se creó en base a la necesidad de construcción del naciente Estado-Nación. "El gran fin del instituto es dar a la patria ciudadanos, que la defiendan, la dirijan, la hagan florecer, y le den honor”, señalaba la Aurora de Chile el año 1813.

El 10 de agosto recién pasado se celebró su aniversario número 200. El bicentenario del “primer foco de luz de la nación”, se cruza frente a frente con discusiones sobre la educación pública, mejoramiento educativo, financiamiento, liderazgos, etc. Sin embargo, un elemento que ha estado ajeno a la discusión es el enfoque de género.

Considerando la necesidad de poner el foco en algunos aspectos del sexismo presente en la Educación Chilena, el 8 de marzo escribí una carta dirigida a la alcaldesa de Santiago, Carolina Tohá, sostenedora del emblemático establecimiento. El documento plantea que el Instituto Nacional deje de ser un establecimiento segregado y pase a tener la condición de uno mixto.

La existencia de colegios segregados por sexo es un ejemplo de conservación de enclaves discriminadores en educación. Desde cierto punto de vista una escuela segregada es una escuela violenta. La violencia de género se plantea en su punto más evidente y feroz a través del femicidio, sin embargo hay una serie de manifestaciones de violencia que para nosotros está más aceptada culturalmente. El humor, la publicidad y el lenguaje sexista son parte de la reproducción de la sociedad patriarcal. No podemos adjudicar los femicidios a la existencia de la segregación por sexo, sin embargo es parte del entramado sociocultural que legitima las desigualdades entre hombres y mujeres.

El Instituto Nacional es un emblema. Que se elimine la segregación por sexo simbólicamente y que pase a ser un establecimiento mixto no va a cambiar inmediatamente las relaciones de género en nuestro país, sin embargo son acciones que sumadas nos ayudan a crear un Chile mejor. Que el Instituto Nacional pase a ser mixto cuando comienzan sus próximos 100 años sería representativo de una política de Estado que piensa en escuelas menos sexistas.

El Instituto Nacional es ejemplo por los innumerables ciudadanos destacados que se han formado ahí. Son 18 los Presidentes que se han formado en sus aulas, sumados a parlamentarios, científicos, artistas e incontables personalidades. Si el Instituto Nacional es un establecimiento con una gran tradición que forma líderes para nuestro país ¿Por qué las mujeres no pueden ser parte de esa tradición? Por qué la respuesta es que vayan a otros liceos? Es claro que para algunas familias este liceo no es lo mejor, porque el acento está puesto en los números de las pruebas estandarizadas y en los logros de la competencia. Es un lugar donde se fomenta la lógica de la masculinidad hegemónica, donde las otras masculinidades quedan desplazadas. Se critica que sea un lugar donde la educación emocional no es parte del currículo, al contrario, es de carácter clandestino. Sin embargo, a pesar de las críticas, si una mujer desea estar en ese liceo, ¿por qué no puede ser parte de aquello?

La pregunta la he realizado directamente a varias personalidades del Sernam y el Mineduc, la respuesta siempre es la misma: la libertad de enseñanza. ¿La libertad de enseñanza permite que se segreguen a las personas por sexo?, ¿es lícito, constitucional, que con mis impuestos financie una educación sexista? Considerando la legislación vigente, es posible una disputa por el ingreso de niñas al Instituto Nacional.

Es cierto que en Chile existe libertad de enseñanza como criterio universal, sin embargo no debiera ser una libertad para discriminar. Los llamados “liceos emblemáticos” como el Liceo 1, Liceo de Aplicación o el Instituto Nacional entre otros, son establecimientos administrados por municipios, pagados por el Estado con el dinero de ciudadanos y ciudadanas de Chile. Los liceos emblemáticos son sexistas desde el punto de vista institucional, ya que se excluye a quienes poseen un sexo distinto. Aquí los conceptos de diversidad e inclusión son desterrados al generar ambientes separados, como si la sociedad fuese también separada entre hombres y mujeres.

Amanda Labarca, destacada académica feminista, durante los años 30 promovió el concepto de coeducación. En esos años la coeducación estaba referida a un espacio educativo en donde interactúan hombres y mujeres. Hoy el concepto de coeducación tiene una connotación distinta, nos referimos a dicho término como “la acción tendiente a generar espacios educativos donde existe igualdad de trato y oportunidades para hombres y mujeres, los que son compartidos en base al respeto, la tolerancia y alejado de todo sexismo”. Actualmente, la coeducación define como pilar básico el que los espacios educativos sean mixtos.

En nuestro país varios colegios han optado por cambiar de ser segregados a coeducativos, sin embargo, no ha sido el Estado (ni siquiera cuando hubo una Presidenta en el poder) quien se ha preocupado de aquello. Gran parte de los establecimientos que han realizado estos cambios dependen de congregaciones religiosas. Podemos decir que la Iglesia católica, en este caso, ha sido más progresista que los gobiernos de los últimos 20 años.

Es probable que algunas personas argumenten las ventajas sobre la separación por sexo, presentando evidencias de un mayor logro en pruebas estandarizadas al educarse en aulas separadas. Todas las investigaciones que se utilizan para argumentar la separación por sexo, entregan resultados con una significación estadística leve, en algunas oportunidades benefician a hombres y en otras a mujeres. Además, los argumentos sobre la separación por sexo, basados en que existe una mejor concentración en los contenidos, nos hablan de un tipo de educación que está en discusión desde hace mucho tiempo. La Educación no puede poner el foco sólo en pruebas estandarizadas, también son importantes otros ámbitos educativos como la interacción social, emocional.

El Instituto Nacional es un emblema. Que se elimine la segregación por sexo simbólicamente y que pase a ser un establecimiento mixto no va a cambiar inmediatamente las relaciones de género en nuestro país, sin embargo son acciones que sumadas nos ayudan a crear un Chile mejor. Que el Instituto Nacional pase a ser mixto cuando comienzan sus próximos 100 años sería representativo de una política de Estado que piensa en escuelas menos sexistas. Los liceos emblemáticos deben ser mixtos como primer paso para avanzar en la coeducación.

Las políticas educacionales debieran considerar que la sociedad ha cambiado. Me imagino en los próximos 10 años liceos emblemáticos que sean más que el símbolo de una educación pública promotora de la integración socioeconómica. El Instituto Nacional, también puede ser líder del cambio cultural, considerando a las mujeres con los mismos derechos que a los hombres.

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