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Desde Zapallar con amor Opinión

Desde Zapallar con amor

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Teresa Marinovic
Por : Teresa Marinovic Licenciada en Filosofía.
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Una vez que la conmemoración del 11 dejó de ser tema, el país entero se unió en función de lo que realmente importa: la parrilla. Chunchules, mollejas, criadillas, ubres, choripanes, empanadas y vino tinto es la quaestio disputata de estos días. Por cierto, también el colesterol y el rollo abdominal, como efectos no deseados de todo lo anterior, tienen espacio en este trabajo periodístico que destaca cada año por su originalidad.


Escribo esta columna desde Zapallar, un humilde balneario del litoral central donde, además de aristócratas, hay personas que aspiran a dejar atrás —como yo— su pasado de clase media.

El hecho es que me vine suponiendo que una semana de vacaciones sería algo así como un lujo burgués; suposición que, por cierto, fue algo ingenua de mi parte, porque la verdad es que Chile entero está paralizado.

Y es que la vía chilena al desarrollo es singular. ¡Única¡, diría yo.

Por de pronto, incluye no sólo la proliferación de feriados en la iniciativa de parlamentarios, sino también la sacralización de los que ya existen (de otra forma no se explica que fuera impensable sacar el 11 de Septiembre sin hacer un canje). No se equivoque, por tanto, pensando que las instituciones en Chile están en crisis porque, al menos, hay una que en nuestro país es intocable: la del día sándwich.

[cita]No se equivoque, por tanto, pensando que las instituciones en Chile están en crisis porque, al menos, hay una que en nuestro país es intocable: la del día sándwich.[/cita]

Del interés nacional por llegar a ser potencia mundial también dan cuenta los noticiarios de televisión en estos días. Porque una vez que la conmemoración del 11 dejó de ser tema, el país entero se unió en función de lo que realmente importa: la parrilla. Chunchules, mollejas, criadillas, ubres, choripanes, empanadas y vino tinto es la quaestio disputata de estos días. Por cierto, también el colesterol y el rollo abdominal como efectos no deseados de todo lo anterior, tienen espacio en este trabajo periodístico que destaca cada año por su originalidad.

Chile ya no se conforma. Chile quiere más. La categoría jaguar, definitivamente le quedó chica …

Por eso, Siria y el mundo no existen, porque lo verdaderamente relevante somos nosotros mismos. Tenemos que lograrlo y cosas como los tacos a los que nos vemos expuestos quienes salimos de la capital, son aquellas en las que debemos focalizar nuestra atención. La crónica roja figura también entre nuestras favoritas y consumen habitualmente la mitad del tiempo que destinamos a informarnos.

Ésa es la vía chilena al desarrollo, la que pretende ascender en los rankings de la OCDE sin cultura del trabajo ni de ningún tipo, la que se respira constantemente y no sólo en Septiembre, la que —en estricto apego a la realidad— trasmite la televisión durante todo el año.

Termino, por lo mismo, esta reflexión dieciochera con un vaso de chicha en la mano y con un grito de exultante optimismo: “Yes, we can”.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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