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La debacle del binominalismo derecha-PS en las elecciones en Francia

por 31 mayo, 2014

La única consigna de este Pacto Republicano que se convirtió en una estrategia, era oponerse al FN sin tomar en cuenta las demandas de la gente y las razones que tenía para haber ya votado por Le Pen incluso en una elección interna. Esto es importante porque algunos creen que este desempeño electoral no podrá repetirse, lo cual es cada vez menos cierto.
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El pasado domingo 25 de mayo las elecciones al Parlamento europeo en Francia provocaron reacciones que resumen bien la situación. El prestigioso diario Le Monde tituló ocupando toda la primera página “El triunfo del Frente Nacional destroza el paisaje político francés”. En efecto, el Frente Nacional (FN) partido creado por Jean-Marie Le Pen –un ex militar comprometido con las derrotas militares de Francia en Indochina y Argelia y que ha hecho defensas, que le costaron multas judiciales, del régimen nazi– llegó en primer lugar con un cómodo 25% por sobre la derecha dividida, que obtuvo 20,2% la UMP y 10% la UDI-MODEM. Pero, la gran debacle fue del PS, que obtuvo un 14,3%, en circunstancias que en 2009 había obtenido 16,5%, pero el FN sólo 6,3%.

¿Qué pasó en estas elecciones? En todo caso, los analistas esperaban una baja del partido de gobierno (PS) porque sus propuestas para cuadrar el presupuesto obteniendo 50.000 millones de euros adicionales era un pot pourri de medidas que dejó descontentas a todas las capas sociales. Asimismo, la derecha tradicional, como ha pasado en cerca de 30 años, estaba esencialmente de acuerdo con las medidas propuestas por el PS.

En realidad, como opinan algunos analistas, en Francia, como en otros países del mundo, se ha producido una convergencia entre la antigua derecha neoliberalizada y los socialistas modernizados, de manera tal que se turnan para gerenciar un modelo excesivamente neoliberal que, evidentemente, ha dejado numerosos descontentos en el camino.

La única consigna de este Pacto Republicano que se convirtió en una estrategia, era oponerse al FN sin tomar en cuenta las demandas de la gente y las razones que tenía para haber ya votado por Le Pen incluso en una elección interna. Esto es importante porque algunos creen que este desempeño electoral no podrá repetirse, lo cual es cada vez menos cierto.

En Francia, el nivel oficial de desempleo llega a cerca de 13%, pero incluso profesionales del INSEE creen que las maneras en que se mide actualmente la cesantía dejan sin contar al trabajo precario, al trabajo sin pagos de seguridad social demasiado habitual en la construcción y servido por migrantes indocumentados que, por lo demás, no cesan de llegar porque, advierten dirigentes sindicales, esto permite reducir el costo global de la mano de obra y reducir los salarios medios de los trabajadores nacionales. Se comenta que las 200.000 personas que incrementan la población anual de Francia son solamente estos migrantes que ya no provienen solamente del norte de África sino también de los países de la Europa del Este.

El gran problema pareciera ser que el binominal que gobierna los países de Europa (la alternancia en el gobierno sin cambios en las políticas es común en Alemania, España, Inglaterra y Francia). Obviamente, esta situación es causa de que la gente aumente su desconfianza en discursos aparentemente diferentes pero, en el fondo, acordados. El llamado Pacto Republicano que hizo que gran parte de la izquierda en 2002 votara contra el candidato del FN (el propio Le Pen) en favor del candidato de derecha Jacques Chirac, selló un pacto por el modelo neoliberal compartido. La única consigna de este Pacto Republicano que se convirtió en una estrategia, era oponerse al FN sin tomar en cuenta las demandas de la gente y las razones que tenía para haber ya votado por Le Pen incluso en una elección interna. Esto es importante porque algunos creen que este desempeño electoral no podrá repetirse, lo cual es cada vez menos cierto.

Asimismo, estos partidos del binominal francés echaron atrás una votación mayoritaria contra la Constitución europea, arreglando el sentido de la votacion justamente en un Parlamento controlado por el binominal.

La gente, por su parte, observa que eso no funciona. El abandono creciente de sus necesidades básicas (quizás simplemente un trabajo decente) y una incierta línea de transferencias y bonos compensatorios que no dan certezas, no cumplen función alguna.

Francia y el sistema de bienestar que la presidió durante decenios, fue un sistema para intentar alinear a la población en torno a la clase media, la cual debía ir mejorando paulatinamente. El neoliberalismo alinea a la clase media con los pobres reduciendo sus logros, expectativas y, especialmente, la protección social con respaldo del Estado en caso de enfermedad, cesantía o vejez. Esto fue reclamado por la gente al binominal francés y votaron por quien dijo que demasiado europeísmo hacía perder de vista a la población francesa. No cabe duda de que detrás de ello, en el caso del FN, está infectado de racismo, populismo y chovinismo propio del fascismo… pero la culpa no siempre es del chancho.

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