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El dolor de muelas en el modelo de desarrollo

por 24 diciembre, 2014

El ejercicio profesional será más problemático para las futuras generaciones, debido al exceso de dentistas, probablemente se les emplee a honorarios de forma más frecuente que por contrato, lo que sembrará incertidumbre laboral, mayor competencia y disminución de los costos de la atención, lo que podría empeorar la calidad de la atención que, a nuestro juicio, es lo más grave de esta crisis del modelo de desarrollo profesional.
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La Odontología es una disciplina que intenta diagnosticar, prevenir y tratar las enfermedades de la cavidad oral, además de limitar y rehabilitar el daño cuando ya se produjo. En principio, es una herramienta para mejorar la salud que las sociedades modernas utilizan como profesión al servicio de sus comunidades.

En Chile, la historia no es tan apacible, y la Odontología se ha permitido cierto grado de distorsión.

Existen 39 escuelas de formación de odontólogos –menos de la mitad están acreditadas– que están egresando a cerca de un millar de estudiantes al año, que se suman a los casi 20 mil dentistas ya trabajando. Según cálculos de la OMS, Chile requeriría 1 dentista cada 2 mil habitantes; a este ritmo, el 2020 tendremos 1 dentista cada 600.

Pero, ¿por qué las Universidades están tan interesadas en generar dentistas?

Porque fue una carrera atractiva, permitía estabilidad, flexibilidad, independencia. Pero, principalmente, porque los aranceles son altísimos, les permite a las Universidades instalar sus Clínicas Odontológicas Privadas y generar un ingreso permanente, y el estudiante-consumidor estudia lo que siempre quiso. A cualquier costo.

En los últimos años, el número de dentistas que egresa anualmente se ha disparado (de 615 el año 2009 a 1.200 el 2011), principalmente por la irresponsable apertura de la carrera de odontología en casi todas las universidades del país. Este exagerado aumento de titulados ha modificado más las condiciones laborales del dentista que la calidad de la atención que recibe el grueso de la población.

El ejercicio profesional será más problemático para las futuras generaciones, debido al exceso de dentistas, probablemente se les emplee a honorarios de forma más frecuente que por contrato, lo que sembrará incertidumbre laboral, mayor competencia y disminución de los costos de la atención, lo que podría empeorar la calidad de la atención que, a nuestro juicio, es lo más grave de esta crisis del modelo de desarrollo profesional.

Sin embargo, más allá de la ya conocida crítica al sistema de autogestión de pacientes que las instituciones y los docentes les trasladan a los estudiantes, la verdadera crisis de la Odontología se produce en las aulas de formación.

El espacio privado y sus otrora beneficios económicos han calado tan hondo en la mayoría de los Odontólogos, que no se nos educa sino para trabajar encerrados en nuestros propios módulos de atención. Ojalá sin visitas, sin distracciones. Que nadie se entere cuántas caries realmente vimos.

El estudiante exitoso no es quien más se esfuerza, no es quien más empeño le pone a la carrera, no es quien más interés tiene en promover cambios en la salud; el estudiante exitoso es aquel que calza con el patrón mercantilizado, individualista, sumiso, que trae a sus propios pacientes, incluso si eso significa pagarles de su propio bolsillo –o el de sus padres– el tratamiento completo, adaptando su propia conducta a los obsoletos criterios y patrones del dentista-profesor.

Esa orientación paradigmática se perpetúa después en el ejercicio profesional. Trabajando solo, desconfiando, intentando atraer pacientes con cupones de descuento, más que mejorar la salud de la población. En algún punto, el dentista deshonesto ve sus vacaciones y su nuevo auto en la boca de sus pacientes.

El ejercicio profesional será más problemático para las futuras generaciones, debido al exceso de dentistas, probablemente se les emplee a honorarios de forma más frecuente que por contrato, lo que sembrará incertidumbre laboral, mayor competencia y disminución de los costos de la atención, lo que podría empeorar la calidad de la atención que, a nuestro juicio, es lo más grave de esta crisis del modelo de desarrollo profesional.

La Odontología crítica aspira a ser una revisión de la disciplina, volver a los orígenes esenciales, eliminando toda influencia del sistema económico en el desarrollo de un área sensible para la satisfacción y el bienestar físico, sicológico y social de las comunidades. De realmente valorar la salud oral como un derecho humano universal.

En esa lucha estamos los estudiantes de la U. de Chile, que conscientes de la falta de un modelo de desarrollo social que conecte la formación profesional con el bienestar de la población, con la ausencia de un espacio laboral que realmente mejore las condiciones de vida de todos los chilenos, invitamos a conocer, reflexionar y trabajar las propuestas de humanización de las disciplinas profesionales. Entendemos a la universidad como el espacio para crear y aprender buscando soluciones a los desafíos futuros, y no como el espacio para replicar modelos autoritarios e irresponsables. Queremos que la Odontología les sirva a las personas y no solamente al odontólogo.

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