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Crisis en las instituciones: Lagos sin autocrítica

por 5 agosto, 2016

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¿Cómo se degradan las instituciones? ¿Cómo es que llegan a sumirse en una crisis? Pareciera que el ex Presidente Lagos cree que las instituciones se van degradando solas, sin intervención humana.

Aclaremos, antes de continuar, qué entendemos por “instituciones”. Estas vienen a ser, en términos muy simples, aquellas que han sido establecidas para el adecuado funcionamiento del Estado (en un sentido muy amplio). Por ejemplo, el Congreso es una institución fundamental en toda democracia, lo mismo que la Corte Suprema, las municipalidades, los partidos políticos, etc. También existen “instituciones” en el ámbito privado, en el jurídico, en el deportivo, en el arte, en la música, en fin, en variados espacios de la sociedad nacional.

La característica común a todas esas instituciones, es que se encuentran conformadas por personas; en el caso de las instituciones políticas, son los diputados, senadores, ministros, la Presidenta (cargo que en sí mismo es una institución), los militantes, etc., quienes componen la respectiva institución y la hacen funcionar.

Entonces, cuando el ex Presidente se refiere a la crisis institucional uno pudiera, en principio, sostener que se refiere al ámbito político. Estas instituciones se encuentran en evidente crisis, y no en cualquier crisis, sino que en una de legitimidad. Así, según el ex Mandatario, la crisis es la peor que recuerda, salvo la del 73, toda vez que la legitimidad de las “instituciones” está gravemente cuestionada.

Digamos las cosas como son: no basta con que los incumbentes hagan un diagnóstico del que todos, en mayor o menor medida, estamos conscientes. Alguien nos condujo a esta crisis y ahora pareciera que buscan desentenderse. Las instituciones no entran en crisis solas; me hubiera gustado que el ex Presidente, e igualmente otros, se hicieran cargo de la situación y que adopten la única conducta decente que, a estas alturas y luego de todo lo que sabemos, es posible luego de llevarnos a la posición en que estamos: dar un paso al costado.

La omisión de Lagos es grave: a la crisis no se llega por el mero hecho de que la institución existe; se llega por el manejo que de la misma hacen o han hecho distintos personajes de la vida política. En otras palabras, la institución se desvirtúa por la responsabilidad de uno o más individuos. Y, salvo el Gobierno de Piñera, el grueso de la institucionalidad ha estado en manos de Lagos y otros personajes de la Concertación y luego de la Nueva Mayoría. No se crea que Piñera y la derecha no contribuyeron a la crisis. Por el contrario, la evidencia demuestra que, hoy por hoy, entre la derecha y la izquierda no existe mayor diferencia (don Nicanor, agudo él, ya lo dijo: la izquierda y la derecha unidas, jamás serán vencidas), sino que han actuado coludidamente para obtener de la institucionalidad pingües beneficios: poder y/o dinero.

Digamos las cosas como son: no basta con que los incumbentes hagan un diagnóstico del que todos, en mayor o menor medida, estamos conscientes. Alguien nos condujo a esta crisis y ahora pareciera que buscan desentenderse. Las instituciones no entran en crisis solas; me hubiera gustado que el ex Presidente, e igualmente otros, se hicieran cargo de la situación y que adopten la única conducta decente que, a estas alturas y luego de todo lo que sabemos, es posible luego de llevarnos a la posición en que estamos: dar un paso al costado.

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