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Respuesta a “Sobre el plan de salud mental”

por Francisco Somarriva Pinto Analista en Formación – Asociación Psicoanalítica Chilena Coordinador Comisión de Salud – Colegio de Psicólogos de Chile 6 octubre, 2016

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Señor Director: 

El día de ayer fue publicada una reflexión en torno al Plan de Salud Mental. El grupo redactor habla de su profunda preocupación por cómo se entreteje un plan nacional a espaldas de la población, sin considerar qué sería lo mejor para las distintas comunidades e intereses que componen al país. También ponen en cuestión la definición de Salud Mental en tanto hace una escisión entre cuerpo y mente, y no considera los determinantes sociales que moldean la singularidad y el bienestar psíquico de los chilenos. Junto a esto, les llama la atención que se insista en impulsar el modelo de psiquiatría comunitaria, mostrando que no se ha hecho una reflexión de si vale la pena continuar con dicha elección – quizás insinuando que hay intereses involucrados en esto. Por último, llaman a que sea la sociedad a que piense sobre qué tipo de salud quiere y cómo alcanzarla, teniendo en cuenta lo discutido anteriormente.

Quisiera recoger algunos puntos de lo expuesto por este grupo. De partida, comparto profundamente el deseo de dar espacio a la Salud Mental en nuestra sociedad y las instituciones del Estado. Este deseo me ha llevado a querer participar de entes gremiales y a colaborar desde una posición técnica en la reformulación de diversas normativas en salud. Es urgente dejar de asociar lo técnico con lo privado, y la excelencia profesional con los valores de mercado. En específico, es imperioso volver a vincular las vocaciones técnicas y profesionales al deseo de sociedad y país que queremos, ligazón que fue rota durante la dictadura por medio del incentivo de la meritocracia.

Desde la posición que ocupo, puedo confirmar que muchas de las discusiones en materias relevantes en Salud efectivamente se llevan a cabo lejos de la opinión pública y comunidades de base. Generalmente, el Estado tiende a recurrir a los colegios profesionales y sociedades científicas para tener una opinión técnica de sus propuestas, priorizando dicha opinión a la de la población en la mayoría de los casos. Lamentablemente esto no es propio de las materias en Salud: lo mismo ocurrió al proponer un proceso constituyente consultivo no vinculante. En este sentido, el paternalismo histórico de la elite que ha ocupado posiciones políticas se hace notar con fuerza – son ellos los que saben qué es lo mejor para su pueblo.

No obstante, desde mi posición también puedo mencionar que el último borrador del Plan Nacional de Salud Mental y Psiquiatría sí considera formas para lograr mayor participación ciudadana y financiamiento de la Salud Mental. Sus lineamientos además apuntan a legislar en Salud Mental, fortalecer el sistema de salud, y mejorar la gestión intra e intersectorial, con objetivos, estrategias, metas y plazos definidos. Si bien no es mi propósito entrar a detallar aquí cada estrategia del plan, sí quiero hacer énfasis en cómo la Salud Mental surge en el discurso social como algo secreto, oculto y que sólo aparece “de manera tangencial” como menciona el grupo redactor. Pienso que esto tiene que ver con la impotencia que siente gran parte de la población de no poder elegir cómo quiere que sea el país en que vivimos en áreas tales como educación, salud y vivienda. Una impotencia marcada por un clamor oído, pero no escuchado.

Para finalizar, considero que al día de hoy ser escuchado en las peticiones propuestas por el grupo redactor implica una formación de compromiso: aunque molesto, se puede usar lo existente con tal de lograr algo de lo deseado. Histórica y lamentablemente, lo contra-institucional llega siempre a puntos medios con el Estado. Ejemplos de esto han sido las reformas educacionales y varios movimientos sociales de la última década. A falta de períodos calientes para cambios estructurales institucionales en Salud Mental, un camino de participación es usar las plataformas existentes tales como las de este diario. Por mi parte, desde la comisión a la que pertenezco en el Colegio de Psicólogos, ya enviamos nuestras propuestas para mejorar este plan, teniendo como horizonte mejorar el bienestar y las condiciones de la población y de todos los profesionales y técnicos que trabajan en Salud Mental.

Atentamente,

Francisco Somarriva Pinto
Analista en Formación – Asociación Psicoanalítica Chilena
Coordinador Comisión de Salud – Colegio de Psicólogos de Chile

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