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Violencias sistémicas de género

por 24 octubre, 2016

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La violencia con la que hemos convivido desde chicas es cotidiana, y en nuestra vida adulta todos hemos escuchado a nuestros jefes emitir comentarios sobre lo difícil que es tener mujeres en los equipos: que se te embarazan, que tienen fuero, que se van temprano porque “los niños”.

Es bien difícil pedir – a igual pega igual paga - si en el fondo lo que calcula el empleador es tu costo empresa (súper simple) y le suma “otras cosas que les podrían pasar en el camino”; no lo que es justo, no lo que es merecido, no lo que corresponde en lo que es (debiese ser) una relación con los términos de intercambio claros y objetivos.

Aun nos topamos con conversaciones en las que te “den” trabajo es un favor que te están haciendo, que respeten tus derechos laborales, y cumplan con las leyes de seguridad social, es algo que reconocerles como “gesto de buena voluntad”.

¿Por qué somos más caras de contratar para una empresa? En parte porque cargamos con todos los “costos y riesgos” de que eventualmente nos reproduzcamos. Si miran las tablas de fijación de precios de su plan en la Isapre, costamos prácticamente lo mismo niños y niñas hasta los 15, donde las diferencias se disparan, y llegamos a “costar” aproximadamente el triple que los hombres entre los 25 y los 35.

Es una discriminación arbitraria porque las mujeres no nos embarazamos solas. Los hijos no son de las mujeres, son - si se quiere - del núcleo familiar, de la comunidad, del entramado con el que se relacionan y que se retroalimenta de que existan (o sea, todos).

¿Por qué somos más caras de contratar para una empresa? En parte porque cargamos con todos los “costos y riesgos” de que eventualmente nos reproduzcamos. Si miran las tablas de fijación de precios de su plan en la Isapre, costamos prácticamente lo mismo niños y niñas hasta los 15, donde las diferencias se disparan, y llegamos a “costar” aproximadamente el triple que los hombres entre los 25 y los 35.

Como lo dice un informe de “Producto y Precios en el sistema de Isapre” de la Superintendencia de Salud del 2008 (2008!), “Con respecto a las mujeres se plantea que la variable género opera contra ellas, encareciendo su cobertura y adjudicándoles exclusivamente el costo de la reproducción, cuestión que debiera ser de interés y responsabilidad social y no sólo de la madre. Se argumenta además, que el cobro diferenciado contraviene derechos y principios consagrados en la Constitución, en el Código del Trabajo y también en la Convención de Naciones Unidas sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer

En esta lógica de comportarnos y evaluarnos como agentes económicos, y velar por la subsistencia del sistema: ¿Por qué no asumimos todos el "riesgo" de reproducirnos y de que sigan habiendo agentes económicos que nos mantendrán en el futuro?

Es así como el sistema se hace cargo de su subsistencia; no exigiendo a las mujeres que se "adapten" a las condiciones que les estamos ofreciendo, o que hagan un esfuerzo para insertarse (el “insertarse” ya suena como un acto forzado) en el mercado laboral.

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