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Don Ricardo Lagos: no es no

por 1 noviembre, 2016

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No es no, son las seis letras que se han escuchado durante los últimos meses en la política española y son perfectamente útiles para decirle al ex Mandatario que nosotros, los ciudadanos que nos ilusionamos con el “crecer con igualdad” del 99, no lo queremos de vuelta como Presidente, porque el análisis realizado por usted no se sostiene hasta el 2022 para mi Chile distinto, diverso, plural y laico.

Decir que hay crisis institucional es falso, pues nosotros nos cansamos de los privilegios, abusos y la relación rancia de los políticos y empresarios, sí, nos cansamos. Ese duopolio minó la confianza ciega que le tenían nuestros padres, padres por cuyo miedo postdictadura se vieron temerosos de pedir transparencia y justicia social a aquellos a quienes les entregaron la confianza de dirigir los destinos de millones de chilenos y chilenas. Pasaron veinte años y si bien se redujo la pobreza y el PIB creció, sin embargo, la política del “chorreo” no alcanzó a todos.

No es no, don Ricardo, usted vivió y vive en ese mundo de Bilz y Pap, es parte de él y desea nuevamente, como el mesías prometido, volver a ser el personaje del dedo y ovacionado por los grandes hombres de negocios, queriendo solucionar una crisis que tiene su origen principalmente en el jubileo del año 2000.

El negocio era perfecto, políticos administrando el país (Ejecutivo y Legislativo) y empresarios haciendo negocios con los recursos naturales, concesiones y lagunas que les entregaban los administradores y las leyes. Haciendo vista gorda de todos y cada uno de los factores que debilitaron año tras año la confianza que les entregamos, tanto a los políticos como a los empresarios.

Vemos con perplejidad sus ansiadas de poder, destruyendo aún más a un gobierno ya por los suelos, a sus correligionarios políticos (no amigos), a quienes por el día abraza e invita a los lanzamientos de libros y, por la noche, mina las confianzas. Eso tiene nombre y usted lo sabe.

No es no, don Ricardo, usted vivió y vive en ese mundo de Bilz y Pap, es parte de él y desea nuevamente, como el mesías prometido, volver a ser el personaje del dedo y ovacionado por los grandes hombres de negocios, queriendo solucionar una crisis que tiene su origen principalmente en el jubileo del año 2000.

No es no don Ricardo, por el bien de mi sociedad, de mis hijos y la regeneración política de mi querido Chile.

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