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La muñeca inflable de Asexma: proyección de la mujer como receptáculo de semen empresarial

por 15 diciembre, 2016

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Las primeras preguntas que se me vienen a la mente luego de ver la fotografía del sonriente ministro de Economía, Luis Felipe Céspedes, mostrando la muñeca inflable (un juguete sexual) que recibió de regalo en la cena anual de la Asociación de Exportadores y Manufacturas, Asexma, presidida por el empresario Roberto Fantuzzi, y a los risueños precandidatos presidenciales Guillier e Insulza, y al funcionario de Gobierno Sr. Bitrán, todos posando para la foto, son las siguientes: ¿quién fue el creador y gestor de tan degradante puesta en escena?, ¿cuántos hombres celebraron la idea?, ¿cuánto se rió Fantuzzi cuando le contaron, o quizás a él se le ocurrió?

Ninguno de ellos pensó que podía estar mal, ninguno de ellos pensó en sus esposas, en sus hijas, en sus madres. Ninguno de ellos lo hizo, porque ellos no respetan a las mujeres, porque –a su modo de ver– las mujeres somos hechas para la entretención, para "estimular" sexualmente al hombre, y no sé en qué modo –a través de ellos– a la economía. El chiste es malo y no se entiende, es más, no es chiste.

En Chile se creó el Ministerio de la Mujer e Igualdad de género, para algunos era una medida innecesaria, hoy vemos que no, porque en este país las mujeres seguimos siendo vistas, por hombres como los de la foto, como un receptáculo de semen, hechas para la satisfacción, la diversión y la procreación, que a veces dice cosas divertidas y cocina rico.

Pienso en las esposas de estos hombres, de todos los hombres de la foto y de los que organizaron la "humorada", pienso que sus disculpas son falsas y forzadas, que no creen que esté mal, que creen que "le ponen mucho", como leí en Internet.

El ministro, el peor de todos, el representante del Gobierno liderado por una mujer, no es capaz de darse cuenta que lo que está pasando ante sus ojos está mal, es violento e inaceptable. ¿Y por qué no se da cuenta? Creo que es porque no piensa que esté mal, sea violento o inaceptable. No acepto sus disculpas y exijo, como mujer chilena, su renuncia.

Solo ahí podría ver que su acto tuvo alguna consecuencia que le afecte realmente.

Esta foto es el reflejo de la vocación de subdesarrollo, que es el sino de nuestro país, de que el machismo –ese que mata– sigue muy presente en todos los estratos de nuestra sociedad, prueba de ello es la instancia en la que se da este repudiable episodio.

No fue en una kermesse de 4° medio o una fiesta "mechona" de universidad, fue en una cena de empresarios, empresarios que tienen mujeres empleadas. ¿Quién nos puede asegurar que las respetan, que las ven como a un igual? Nadie. ¿Quién, después de esta muestra de violencia y mal gusto, puede creer que esos empresarios, que esos políticos sonrientes, están interesados en entregar igualdad de condiciones laborales a las mujeres?

¿Alguien podrá tener la certeza de que, a la hora de discutir en el Congreso temas como la igualdad laboral, la despenalización del aborto en tres causales, la violencia ginecológica, la discriminación ejercida por las Isapres, los femicidios, el aumento de la violencia intrafamiliar, estarán a la altura, estarán siquiera dispuestos a darle prioridad? No tengo esa certeza, es más, me atrevería a decir, desde ya, que quien celebra con risas estos hechos no puede ser Presidente de nuestro país, ni de ninguno.

Me parece difícil creer que los precandidatos presidenciales Guillier e Insulza pudieran liderar un Gobierno que se enfrenta a desafíos como el compromiso presidencial de endurecer las sanciones contra la violencia de género o  el crecimiento y perfeccionamiento laboral femenino.

¿Alguien podrá tener la certeza de que, a la hora de discutir en el Congreso temas como la igualdad laboral, la despenalización del aborto en tres causales, la violencia ginecológica, la discriminación ejercida por las Isapres, los femicidios, el aumento de la violencia intrafamiliar, estarán a la altura, estarán siquiera dispuestos a darle prioridad? No tengo esa certeza, es más, me atrevería a decir, desde ya, que quien celebra con risas estos hechos no puede ser Presidente de nuestro país, ni de ninguno.

Una muñeca inflable es un juguete sexual creado para la satisfacción de los hombres que no logran mantener una relación, o para aquellos que creen que lo único que necesitan de una mujer son los tres agujeros que se replican en la versión plástica: boca, vagina, ano.

Me resulta imposible pensar que ese tipo de empresarios y políticos puedan siquiera pensar que una mujer pueda dirigir sus empresas, o ganar el mismo salario que un hombre.

La Presidenta Bachelet no fue lo suficientemente enfática en su reproche, por lo que le hago un llamado, y creo que soy la voz de muchas mujeres que confiaron en usted y su liderazgo, que creyeron que un acto como este sería repudiado por su Gobierno con la máxima dureza, y que hoy nos desilusionamos al ver que se hace vista gorda de la humillación de la que todas las chilenas hemos sido víctimas por parte de su ministro. Esto no se condice con acciones como la cadena nacional de televisión en contra de la violencia de género, donde la vimos muy afectada, ni la proyección en el frontis de La Moneda de la frase #niunamenos, ni menos con el programa y las promesas de campaña que prometían luchar por la igualdad de género. Qué desilusión.

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