sábado, 23 de octubre de 2021 Actualizado a las 03:20

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La vandalización del Río Maipo a manos del Grupo Polpaico

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Cuentan los antiguos habitantes de Isla de Maipo, que a fines del Siglo XIX, un empresario foráneo llegó a la zona de La Puntilla, ubicada en el extremo superior de esta comuna de la Región Metropolitana. Era tal la avaricia de este hacendado que decidió cambiar el curso del Río Maipo con la finalidad de llevar el agua a sus predios. Pero La Naturaleza, poco olvidadiza en estas materias, años más tarde “recordaría” su cauce natural cuando un diluvio afectó a la zona central, llevándose consigo las casas del en aquel entonces pequeño caserío.

Fue tal el impacto de este hecho que los isleños recuerdan hasta hoy este evento cada último domingo de septiembre cuando el pueblo se paraliza para celebrar la fiesta religiosa de la Virgen de la Merced en agradecimiento a la intercesión que se le adjudica para que las aguas no terminaran por arrasar con cuanto “veían” a su paso.
Hoy, son otras las empresas que están poniendo en peligro la estabilidad de las defensas fluviales que protegen a la comunidad de Isla de Maipo de las crecidas del río. Se trata de compañías que se dedican a la extracción de áridos del lecho del río, causando además un daño irreparable a la biodiversidad rivereña.

Una de estas empresas es Pétreos, perteneciente al Grupo Polpaico, la cual tiene un contrato con la Municipalidad de Isla de Maipo vigente por 10 años (que dura hasta el 26 de enero de 2019) para la extracción de áridos en los tramos A4 y A5 del Río Maipo, ubicados aguas abajo del Puente La Puntilla de Lonquén. A la fecha, la empresa, ligada al grupo suizo Holcim (y actualmente en la mira del Grupo Hurtado Vicuña) ha pagado un total de $232 millones por concepto de derechos de extracción.

Considerando que la tasa de impuesto a beneficio municipal es de 0,01 UTM por metro cúbico, se han extraído al menos unos 600 mil m3 de áridos, por lo cual según el Reglamento de la Ley de Medioambiente este proyecto debió haber ingresado al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA). De acuerdo con el Artículo 3, literal i.5.2 de esta norma, en la Región Metropolitana deben cumplir con este requisito todos los proyectos que se desarrollen en cursos de río y que superen los 50 mil metros cúbicos de material removido durante su vida útil.

Lo curioso es que Pétreos sí tiene una Resolución de Calificación Ambiental (RCA) aprobada en 2012 para extraer 2,4 millones de m3 de áridos, pero nunca dio aviso de inicio de proyecto a los organismos ambientales respectivos, por lo cual para la Superintendencia de Medioambiente no hay proyecto en desarrollo y, en consecuencia, éste nunca ha sido fiscalizado. La pregunta es cómo pagaron $232 millones por derechos municipales de extracción entre 2009 y 2016 si en términos ambientales no hay registro de que el proyecto esté en funcionamiento.

Hoy, son otras las empresas que están poniendo en peligro la estabilidad de las defensas fluviales que protegen a la comunidad de Isla de Maipo de las crecidas del río. Se trata de compañías que se dedican a la extracción de áridos del lecho del río, causando además un daño irreparable a la biodiversidad rivereña.

En la RCA, firmada por la ex intendenta Cecilia Pérez, se le exigían controles ambientales semestrales aguas arriba y aguas abajo del proyecto que considera una superficie de 106 hectáreas de extracción, o sea unas 100 canchas de fútbol. La empresa intentó anular estos requerimientos mediante un recurso administrativo que el SEA finalmente rechazó. Por lo tanto, no es difícil colegir que sin dar inicio de obra no existe fiscalización alguna posible sobre el respectivo cumplimiento de los requisitos medioambientales exigidos.

Toda esta extracción ha tenido como resultado la destrucción irreparable del lecho del Río Maipo y sus riveras (conocidas también como zonas ripiarianas). Al no existir control fiscal, hoy no se puede cuantificar ni medir los alcances de este acto vandálico, pero lo concreto es que como hotspot de la biodiversidad, corredor biológico y refugio de la flora y fauna nativa esta área está irreparablemente perdida.

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